Quesque en nombre de la transparencia

Aída María Holguín Baeza.- Durante la “mañanera” del pasado lunes 4 de noviembre, el presidente Andrés Manuel López Obrador dio cabida a la presentación del resultado de una investigación en torno a una serie de etiquetas (hashtags) que, según el gobierno de la 4T, se constituyeron en un ataque en su contra.

Con dicha investigación, el gobierno federal, más que realizar un ejercicio de transparencia (como lo aseguró el presidente), realizó una acción que contradice lo estipulado en el artículo 6o. constitucional: “La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito, o perturbe el orden público”.

Y es que tomando en cuenta que el propio presidente López Obrador aseguró que no interpondrán denuncia por los supuestos bots porque que en su gobierno sí se garantiza la libertad de expresión, queda claro que la inquisición y, peor aún, la exhibición de nombres que se ejecutó de manera pública y oficial, no solo viola lo establecido en el artículo 6o. constitucional en lo referente a la libertad de expresión, sino también en lo relacionado a la protección de datos personales.

Es así, como en nombre de la transparencia, el presidente Andrés Manuel López Obrador no solo ha vuelto a actuar al margen y por encima de la ley, sino que además, en tan solo 4 días, lo ha hecho de la misma forma; es decir, exhibiendo la identidad de algunas personas (primero el nombre del supuesto responsable del operativo en Culiacán).

Luego, cínicamente, el presidente López Obrador dice que los ataques vía bots no tienen argumentos e insultan, y eso es inmoral. Entonces, tratándose de algo inmoral, ¿por qué no ha ordenado una investigación para transparentar quién o quiénes lideran el ejército de bots y trolls que lanza ofensivas (defensivas, le han de llamar ellos) cada vez que trasciende información que no lo favorecen?

Es cierto que actualmente existe un grave problema de fake news y que éste, a su vez, se relaciona con el uso de bots; sin embargo, eso no justifica que el gobierno (menos el propio presidente) ponga en riesgo la integridad de nadie, y menos, quesque en nombre de la transparencia.

Finalizo en esta ocasión citando lo dicho alguna vez por el pintor, escritor y activista por los derechos humanos de origen sudafricano Breyten Breytenbach: “En realidad, el funcionamiento de su sistema de gobierno es opaco y encubierto; mientras se esconde en el centro de atención de una transparencia aparente, el objetivo final es claro”.

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