Indignación nacional

Lic. Héctor Ramón Molinar Apodaca.- Enorme indignación nacional, es causada por la impunidad y la violencia desatada por criminales que pertenecen a los diferentes cárteles, que se disputan las mejores plazas por lo redituable que es la venta de alcohol y estupefacientes.

Efectivamente, la compra-venta de marihuana, cocaína, morfina y todo aquello con alto potencial, que produce una conducta abusiva, con dependencia física y psicológica, es lo más solicitado a través de los años, con la complicidad, y en algunos casos, en sociedad de políticos en el poder con los narcotraficantes.

Desde los años setentas, los narcotraficantes hicieron presencia nacional y fueron acaparando el mercado internacional y en el mercado interno poco a poco aumentó el consumo de las drogas. Al principio eran menos los adictos, la marihuana y la cocaína eran las preferidas y se notaba en el ambiente a los consumidores.

La mayoría consumíamos bebidas embriagantes, sin ingredientes adicionales, ni estimulantes. Tampoco había la exigencia de consumir botella para obtener mesa. Los antros se conocían como bares, discotecas, salones de baile y eran lugares de reunión de amigos(as), para degustar y bailar hombres con mujeres.

En los sesentas el gobierno federal controló todos los medios de comunicación, incluyendo el cine y la televisión. En los setentas la gran noticia era la “liberación femenina”. En los ochentas el gobierno promocionaba “la familia pequeña vive mejor”. En los noventas “el amor libre”.

En el presente siglo la “despenalización del aborto”, el apoyo completo a “la homosexualidad, lesbianismo y todo lo que el ser humano se crea que es y quiera ser”. Llegó la alta tecnología que conocemos y las niñas y los niños se volvieron robots del internet, con acceso a toda la información sexual -como la pornografía-, además de que son “recluidos” en guarderías por distintas razones y motivos.

Durante cincuenta años el gobierno se corrompió como nunca y los narcotraficantes fueron progresando tanto económicamente, que impulsaron a sus hijos a estudiar en las mejores universidades del mundo.

En las escuelas primarias y secundarias particulares de prestigio, nuestros hijos convivieron con hijos de narcotraficantes conocidos en el ambiente y socialmente aceptados. Incluso las que son de carácter religioso. El dinero se impuso ante la moral, los valores y principios que durante tantos años creímos que eran y que ya no son.

El cine, la radio y la televisión hicieron causa común para promover todo lo que nos daña desde la infancia. Películas como “La banda del carro rojo”, “Entre hierba, polvo y plomo”, “Camelia la texana” entre otras. En televisión las series como “La reina del sur”, “El señor de los cielos”, “El Chapo” y “Narcos”.

En la radio los narcocorridos como “El Basukazo”, “Yo soy el Mayo”, “El Señor de los Cielos”, “Camelia la Texana”, “Mis Tres Animales”. Programas nocivos para la mente, sobre todo a los infantes, como “Laura”, “Dora la exploradora”, “Pocoyó”, “Violeta”, “Big Brother” y todos los que justifican las infidelidades y la homosexualidad.

Casi sesenta años de corrupción nacional, por el mal gobierno manipulado por empresarios perversos que nacieron del crimen organizado, han controlado las llamadas “plazas” donde se distribuyen sus territorios los jefes de los cárteles. Con armas de alto poder equiparables a las del ejército, bajo la complacencia de los Estados Unidos de Norteamérica, cuyos clientes mexicanos, además surten de droga a su gran población consumidora.

Por eso es preciso comenzar de nuevo a educar con los valores que surtieron buenos efectos en otros tiempos. Los códigos de ética y la moral nos ayudan a recuperar valores perdidos. ¿Cómo pueden educar a sus hijos los padres infieles, drogadictos, corruptos, mentirosos y mal hablados?

¿Con qué calidad moral reclamamos al mal gobierno si somos parte de la corrupción? ¿Quiénes son los que ostentan el poder? ¿Cómo se comportan en sus casas y familias los políticos que son nuestros representantes? ¿Están preparados los maestros de las escuelas primarias y secundarias para educar con vocación y buen ejemplo?

La violencia es el producto terminado de nuestros años vacíos de amor. De años tirados a la basura como los fetos abortados. Empoderamos las relaciones entre personas del mismo sexo, como si fuera la mejor calidad de vida.

De nueva cuenta los medios son controlados por empresarios que fomentan todo lo que fue prohibido hace cincuenta años. Los temas actuales como la legalización de las drogas y permitir el uso de armas para defendernos son aterradores, porque es criminal enseñar a un niño a fumar, beber, drogarse y matar si es preciso.

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