La pregunta de Gael

Daniel Valles.- La indignación general de los mexicanos ha escalado en el país como pocas veces lo hemos visto. El artero asesinato de la familia LeBarón, sucedido hace unos días, ha sido la gota que derrama el vaso.

El gobierno federal, como los de los estados de Sonora y Chihuahua, han sido puestos en evidencia en cuanto a la inefectividad de proporcionar seguridad a los ciudadanos del país y a quienes transiten por sus carreteras, sean de la nacionalidad que sean.

Cuando un gobierno no puede cumplir con esa, su principal función que es la de garantizar seguridad, es que tal gobierno no sabe, no puede o no quiere ejercer la función que le ha sido conferida.

Será por eso que el inocente Gael García les reclama y se pregunta, que para qué votaron por el actual gobierno. ¡Pobre, no sabe la respuesta, cuando la tiene frente a él!

Y es que no es lo mismo vivir en Estados Unidos, en alguna ciudad de Europa o hacer cine y películas donde en el guión todo está controlado. Tampoco vivir en la tierra donde se conoce a los protagonistas de este gobierno desde hace treinta años. Por lo tanto, sí sabemos la respuesta a su pregunta.

Don Gael no sale de su asombro, de su sorpresa. No es la primera ocasión que se manifiesta así, sorprendido. Es como la tercera vez. Mismas veces que arrastra en su asombro a su amigo, Diego Luna. Otro despistado. Así como ellos hay ya muchos que no salen del asombro. Y de los 30 millones que eran, seguro ya no son tantos.

La desgracia LeBarón, pobre familia, la vive todo México. Si bien, no tanto en la pérdida del familiar, sí en indignación ante lo sucedido.

Nunca había escuchado a mi director de noticias, Ricardo Chávez Carbajal, hablar con tanta indignación de un hecho noticioso que estuviere reportando como lo escuché ayer, durante su entrega noticiosa de la una de la tarde.

Y es que no es para menos. Tres adultos y seis niños asesinados a sangre fría. En todo el país no se habló de otra cosa. Es más que indignante. El suceso fue diluido en “la mañanera” del presidente. Poco faltó para que declararan culpables a las víctimas.

Por demás está describir el horror de la tragedia. Además, ustedes que me leen deben saber muy bien los detalles. Ha sido el tema de conversación en todas partes.

¿Hasta dónde vamos a llegar? ¿Qué hace falta que suceda? Son preguntas recurrentes los últimos cinco lustros.

Espero y nuestro querido presidente deje de usar sus frases estilo “Viruta y Capulina”. Como la de “fuchi”, “Guácala” o la de “abrazos, no balazos”, calificadas como de cuentos de hadas por senadores estadounidenses.

Espero y se dé cuenta que los maleantes no creen en las historias que pregona o predica y que a sus dichos los contestan con plomo. También que las bravatas que desde el gobierno de Estados Unidos han lanzado algunos, sean menos. Las entiendo. Les conozco.

Pero los mexicanos bien nacidos no aceptaríamos una intervención abierta y descarada de los gringos. Para fregarnos, los mexicanos solamente aceptamos a los mexicanos.

Una cosa es que la economía en el país vaya mal, que no haya crecimiento debido a las malas decisiones de la administración federal, que nuestro querido presidente invente malestares y golpes de estado. Es finalmente la “caja china” que abre cada mañana para hacer su trabajo. Eso lo entiendo.

No entiendo el que en mi país, en México, se masacre a una familia como fue masacrada la familia LeBarón. Eso excede la política.

¿Durará el efecto de indignación que vivimos hoy los mexicanos? ¿Querrá nuestro querido presidente dejarse de ambigüedades y finalmente tomar el control del país? ¿Si lo tiene, lo demostrará?

Son muchas las interrogantes que permanecen en el imaginario de la mente de todos nosotros. En opinión de no poca gente, desde diciembre de 2018 se han cometido muchos errores, pifias y dislates. Y este hecho de violencia, de la Familia LeBarón, se liga con otro reciente: “el culiacanazo”.

Las preguntas que nos hacemos no tienen respuesta fácil. Y si la tuvieren, no nos gustan porque no nos convienen. Sabemos que no representan seguridad y no causan confianza porque al mismo tiempo son inciertas.

La única pregunta que para la gran mayoría de nosotros sí tiene respuesta, es una que el pobre y cándido de Gael García, no alcanza a obtener y menos comprender.

¿Para qué chingados votamos por ustedes? Sabemos la respuesta. No necesito preguntar a nadie. Sabemos desde hace mucho, El Meollo del Asunto.

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