Del río de Parral nació el estado de Chihuahua

Columna dedicada a Doña Josefina, lectora de Perspectiva de HOY,  parralense cuya edad le hace creer que no visitará su tierra. Le deseamos Salud y que tenga la satisfacción de visitar el templo de la Virgen de la Soledad, patrona de los Mineros y de las casaderas a la que piden ‘novio formal’

Marcos Aldana Aguirre.- Santa Bárbara fue fundada en 1564 y es, junto con el Valle de Allende de las primeras poblaciones del estado. Antes estuvo un campamento de exploradores españoles en el río de Parral. De allí partieron a fundar las dos mencionadas.

Luego se descubrió la mina La Prieta, se nombró Parral a aquel campamento por las parras plantadas por los exploradores, pues el vino es el combustible del español. Sin vino no viene. América fue pronto colonizada, pues sus tierras regadas por grandes ríos son propicias para la siembra de uva.

La caravana de Juan de Oñate, formada en Santa Bárbara, partió del río de Parral con 83 carros tirados por mulas y miles de cabezas de ganado vacuno, ovino y caprino, hasta Santa Fe.

Fue una epopeya plena de dificultades por el clima y ataques de los apaches a las familias que iban estableciéndose en diversos puntos de Chihuahua, parte de Texas y Nuevo México, que entonces se llamó Nueva Vizcaya de Parral hasta Albuquerque.

Luego del fusilamiento a los Insurgentes varios pueblos recibieron nombres de ellos, el primero fue Hidalgo (del Parral). Le siguieron Allende, Aldama, Guerrero, etc.    

Chihuahua fue el primer estado que hizo honor a los Insurgentes, pues se rebeló contra el gobierno virreinal por fusilamiento. Se intentó liberarlos, muriendo ejecutados dos chihuahuenses que quisieron rescatar al Cura Miguel Hidalgo. México fue el único país de América liberado por sacerdotes. Ocho de ellos acompañaban a Hidalgo cuando fueron aprehendidos en Coahuila.

Quienes los juzgaron y enviaron al paredón -la Iglesia y el Virreinato- vinieron del sur. Se escogió Chihuahua porque era el menos poblado y pensaban que no causaría rebelión fusilar a los caudillos, pero se equivocaron: la rebelión aumentó.

El mismo capitán Pedro Armendáriz, que comandó el pelotón de fusilamiento a Hidalgo, después de cumplir con la orden del Ejército se rebeló contra el Gobierno Español.

En Juárez hay tantos parralenses que cuando vienen a jugar béisbol se dice que “juegan en casa”. Pero la mayoría de fuereños vienen de la ciudad de Chihuahua. Cuando la guerra de EU contra México, era tan escasa la población local que el gobernador Angel Trías trajo gente para enfrentar al invasor.

Perdida la batalla aquí, se retiró a la capital del estado donde volvió a ser derrotado. Se replegó buscando llegar a Parral, donde la orografía presenta ventajas para la defensa, pero fue alcanzado en Rosales. Por la ventaja de armas del invasor allí se escenificó la última derrota.

Los invasores siguieron a Puebla, donde se unieron a las fuerzas de Winfield Scott. En Puebla no tuvieron oposición porque el obispo del lugar estuvo de acuerdo con los invasores en protesta contra la ley para tomar bienes del clero en la defensa de México.

La Rebelión de los Polkos protestó contra esa ley que afectaba bienes clericales y volteó armas contra su patria. En esa guerra entre los “Niños Héroes” murió el chihuahuense Agustín Melgar. Herido en una pierna murió sin asistencia del invasor que había tomado el Castillo de Chapultepec.

Hay 2 tipos de Niños Héroes, los cadetes y los niños de 5º de Primaria, éstos 72 años después, cuando soldados de la Expedición Punitiva supuestamente buscando a Villa descansaban en la Plaza frente a su escuela, los atacaron a pedradas, uniendo al pueblo para expulsar la tropa que comandaba Tomkins.

Decimos que supuestamente buscando a Villa porque fue pretexto para invadir ante la posibilidad de que los alemanes lo hicieran, según el telegrama de Zimermann que ofrecía ayuda de Alemania a México para luchar por la devolución de Texas.

HOY los héroes de Parral son bateadores y pítchers de Mineros. Cuentan que apostando el Monumento al Minero contra la Estatua de la Libertad le ganaron a los Yankis, pero el presidente Truman fue a rogar para que no se llevaran la estatua. A cambio llevó tres actrices de Hollywood y una hermana. Y como ya había echado dos bombas a Japón, accedieron.

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