Niños débiles

Alejandro Cortés González-Báez.- Y dice el meme: “Estamos ante una generación de gente emocionalmente débil, donde todo debe ser suavizado. Porque todo es ofensivo… incluida la verdad”.

En una charla que di a un grupo de matrimonios, les sugerí que pusieran por escrito el epitafio que les gustaría que les escribieran en sus tumbas. Por mi parte les compartí algunos que encontré en una página de Internet, como por ejemplo: “Aquí continúa descansando” y otro, por cierto muy triste, que encontré en una novela de Henryk Ibsen: “Aquí no yace nadie”.

Me pregunto, por ejemplo: ¿En qué usan su libertad aquellos que siempre andan quejándose de que no los dejan ser libres? y ¿De qué alimentan sus inteligencias y de qué llenan sus corazones millones de jóvenes? ¿Qué ideales los mueven a esforzarse? ¿O será que ni siquiera se plantean si están dispuestos a luchar por algo?

Todos los días crece el número de personas que simplemente sobreviven, pues no tienen claro qué es lo que quieren en verdad. Triste realidad la de muchos niños y jóvenes que solo anhelan pasárselo bien; es decir, divertirse, o que los diviertan y que los alimenten con la comida que se les antoja, pero sin tener que hacer algo para ganárselo.

La cultura del esfuerzo, del ahorro, de la paciencia, simplemente los supera. Sus palabras favoritas son: Quiero, dame, cómprame. Y los recursos más socorridos son el berrinche y el escape. Muchos funcionan bajo el criterio de que se merecen todo. Pero el mundo no regala, cobra, y siempre con intereses. Lo único fácil en esta vida es engordar. Además, no saben que el amor no se puede exigir, hay que ganárselo.

¿No será que encadenarse a unos planes y placeres tan vacíos nos hace esclavos? ¿Será posible ser esclavo de uno mismo? Pienso que sí, y siguiendo la misma línea podemos observar que la persona egoísta no deja de serlo cuando se casa, lo cual es muy peligroso pues el matrimonio es una vocación de servicio.

Entiendo que muchos papás no tienen claro cuál ha de ser el “producto terminado” en el proceso de la educación de los hijos. Además el niño de hoy se caracteriza por ser egoísta, caprichoso, desordenado, frágil, antojadizo, quejumbroso, exigente, irrespetuoso, inconstante y, además, tecno-dependiente.

Preparar a un buen esposo o esposa requiere de muchos años de trabajo en el fomento de las virtudes que contrarresten los defectos o vicios aquí señalados, y que requieren —entre otras— de dos condiciones fundamentales en los educadores: Coherencia y autoridad moral, pues para conseguir la fortaleza de la voluntad en los niños, ellos mismos deberán ir por delante dando ejemplo.

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