Uso de visados como arma obstaculiza colaboración espacial internacional

Xinhua.- Mientras más de 6,000 asistentes de la comunidad espacial mundial se reunieron para celebrar la perspectiva de explorar la frontera final común de la humanidad, el universo, se sintieron decepcionados por la ausencia de China en la sesión plenaria del Congreso Internacional Espacial (CIE) el pasado lunes 21 de octubre.

“Echo de menos una importante agencia espacial en este panel. ¿Dónde está China?”, lee la pregunta pública más popular, mostrada en grandes letras en una pantalla sobre los presentes. Un portavoz extranjero chino confirmó el miércoles que la delegación china no podría asistir a la ceremonia de apertura al no haber podido obtener visas estadounidenses.

En realidad, la hostil política de visados de Estados Unidos no se limita a ciertos casos individuales. Durante un tiempo, los científicos chinos están cada vez más familiarizados con el escenario en el que se les niegan sus visas, se retrasan las solicitudes o se revocan los visados a largo plazo.

Lo que es peor es que el país anfitrión de la conferencia espacial, que ya cuenta 70 años, puso trabas en la emisión de visados y trivializó la colaboración internacional, incluso en el área de exploración espacial que exige un esfuerzo común de la humanidad.

En septiembre, Rusia protestó contra la negativa de Washington sobre la emisión de visas a varios de sus delegados ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, lo que llevó a sus legisladores a proponer el traslado de la sede de la ONU fuera de Nueva York.

El pequeño truco de usar la emisión de visados como munición es claramente una práctica irresponsable y va en contra del espíritu del Apolo XI de aspirar a lograr “un gran paso para la humanidad”. El Apolo XI de Estados Unidos fue la primera misión tripulada en llegar a La Luna el 20 de julio de 1969.

Por el contrario, cuando la nave espacial china Chang’e-4 se posó en La Luna en enero, China no le guardaba rencor a la NASA, por lo que le permitió observar la firma de la columna de aterrizaje del módulo lunar chino Chang’e-4, lo que podría dar pistas para la selección de lugares para el alunizaje de sondas estadounidenses.

El amable gesto de China no fue correspondido. Por el contrario, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, afirmó en la ceremonia de apertura del CIE que su país solo “trabajará en estrecha colaboración con naciones afines y amantes de la libertad”.

“Si la colaboración internacional depende de ser ‘amante de la libertad’, ¿quién debería decidir qué nivel de ‘amante de la libertad’ es suficiente?” Esta pregunta fue destacada por la audiencia del CIE en el evento plenario. La respuesta mostró cuán impopular es el argumento de Pence entre la comunidad espacial por su imposición de elementos ideológicos en el espacio exterior.

La estrechez de miras muestra la rápida pérdida de confianza del anfitrión en los intercambios entre personas y la colaboración internacional.

Abandonar la mentalidad de Guerra Fría y de suma cero es una condición esencial para cualquier gran paso en el espacio en el futuro, y comienza con pasos tan pequeños como la emisión de visados para un congreso.

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