La necesidad de una Vicaría de Pastoral

Padre Mario Manríquez.- Estimados amigos, les comparto lo que es una Vicaría de Pastoral y cuáles podrían ser las consecuencias si ésta no existiera:

Porque es imposible que el Vicario Episcopal de Pastoral pueda él solo asumir la Coordinación de toda la acción pastoral diocesana, conviene que en cada Diócesis se instituya la Vicaría de Pastoral, con el fin de dinamizar la acción evangelizadora integral de la Iglesia diocesana, y ofrecer a las Zonas o Vicarías Pastorales y a los Decanatos los apoyos adecuados a través de las Comisiones Diocesanas de Pastoral y sus Dimensiones.

Esta Vicaría estará conformada por el Obispo, quien la preside; por el Vicario episcopal de pastoral, quien la coordina; el Vicario general; todos los Vicarios del Obispo: los Vicarios Episcopales de Zona, el Vicario Episcopal para la Vida Consagrada, el Vicario Judicial y los Decanos.

Todos asumen responsablemente la animación, organización, planeación, programación, y evaluación de las acciones pastorales contenidas en el Plan Diocesano de Pastoral.

Tareas de la Vicaría de Pastoral

La Vicaría de Pastoral, en comunión con el Obispo y bajo la coordinación del vicario Episcopal de Pastoral contribuye a promover el acercamiento a la realidad diocesana, la iluminación de ésta desde la Palabra y la teología, para descubrir la voluntad de Dios e implementar los procesos y acciones pastorales que respondan a los desafíos que plantea la realidad.

Promueve el discernimiento y las propuestas de proyectos pastorales, procesos y programas oportunos que respondan a las necesidades y requerimientos de las diversas estructuras diocesanas, solicitando a las Comisiones diocesanas de pastoral y sus Dimensiones los subsidios pertinentes. Contribuye en la formación integral y permanente de todos los agentes de pastoral: Fieles Cristianos Laicos, miembros de la Vida Consagrada, Presbíteros y Obispo.

Participa en la actualización periódica del Plan Diocesano de Pastoral, recogiendo los aportes de los distintos sectores del pueblo de Dios acerca de la observación de la realidad, el discernimiento de la misma y la respuesta comprometida a los desafíos que esta realidad presenta, a través, principalmente, de las Asambleas Eclesiales Diocesanas.

Colabora en la implementación del proceso del Plan Diocesano de Pastoral, coordinando los esfuerzos de todos los agentes de pastoral, quienes ofrecerán sus observaciones, opiniones y perspectivas sobre la realidad diocesana, sobre su discernimiento evangélico y sobre la respuesta pastoral gozosa, firme y comprometida.

Anima, en comunión con el Obispo, los procesos de las Asambleas Eclesiales y del Consejo Diocesano de Pastoral, recogiendo sus aportes para la elaboración, acompañamiento y aplicación eficaz del Plan Diocesano de Pastoral, de manera que se realice una acción pastoral realmente eclesial, actualizada y encarnada.

Asume y dinamiza la misión evangelizadora integral y permanente, con el fin de hacer presente el Reino de Dios, a partir de la experiencia personal y comunitaria del encuentro con Jesucristo Vivo. Promueve la pastoral integral, orgánica y transversal detectando los vacíos de la pastoral en los diferentes niveles, ambientes y servicios: Agentes de pastoral, estructuras pastorales, tareas fundamentales y recursos; y proponiendo caminos para responder a los vacíos concretos detectados en los diferentes niveles, ambientes y servicios pastorales.

Alienta la pastoral en la Diócesis siguiendo las directrices del Obispo y le mantiene informado sobre la realidad y el caminar de los procesos y las actividades pastorales, asegurando la información pastoral oportuna a todos los agentes de pastoral en los diferentes niveles; cuidando y programando la capacitación específica de los responsables de las diferentes instancias de decisión y servicios pastorales; implementando y fortaleciendo los procesos pastorales con las aportaciones del Magisterio de la Iglesia y las luces que aportan los acontecimientos eclesiales; y vigilando que no falten los subsidios necesarios y estímulos adecuados a los responsables de los distintos servicios pastorales.

Cuida que todos los coordinadores de las Comisiones Diocesanas de Pastoral y sus Dimensiones realicen sus encomiendas. Realiza encuentros periódicos con los Coordinadores de las Comisiones diocesanas de pastoral con sus Dimensiones y el equipo asesor de la Vicaría de Pastoral, para asegurar los criterios comunes y propiciar la interrelación y apoyo mutuo.

Busca caminos para promover la unidad de criterios y la complementación en los diferentes centros e instituciones de formación pastoral. Implementa la aplicación del Plan Diocesano de Pastoral con una programación anual en las diferentes instancias y organismos de pastoral.

Las comisiones diocesanas de pastoral

Las Comisiones Diocesanas de Pastoral con sus Dimensiones están al servicio del Obispo y son una gran ayuda para la Vicaría de Pastoral. Se convierten en instancia de servicio en lo que se refiere a la asesoría pastoral y la aplicación de programas pastorales, con un carácter subsidiario. Cuentan con la colaboración de los Vicarios Episcopales de Zona Pastoral y los Decanos, quienes son instancia de decisión y de animación en el ámbito de su propio ministerio pastoral.

Son estructuras creadas para dar respuesta a problemas específicos más allá de cualquier circunscripción territorial. Mediante estos organismos el Obispo cuida que los aspectos fundamentales de la acción pastoral, especialmente que el profético, el litúrgico y el social no falten, crezcan y se fortalezcan.

Estas comisiones diocesanas de pastoral existen para ofrecer subsidios que ayuden a la promoción de una evangelización que libere y transforme íntegramente al hombre. Con estos subsidios contribuyen a suscitar y acompañar procesos pastorales, superando las acciones aisladas. Apoyan para que se asuma el Plan Diocesano de Pastoral aprobado por el Obispo, desde un objetivo común, bien definido, previendo y programando la acción pastoral específica (cfr. SD 57).

En colaboración con la Vicaría de Pastoral han de prestar ayuda a las comunidades más alejadas, por geografía o mentalidad, promoviendo el trabajo pastoral orgánico, de conjunto y transversal, para lograr una mayor eficacia (cfr. SD 55.57). Y, asumiendo una actitud de comunión y de servicio, con espíritu misionero, han de estimular las tareas pastorales fundamentales a lo largo y ancho de la Diócesis (cfr. DP 1302-1305).

Nos queda claro entonces que de no existir la Vicaría de Pastoral se corre el riesgo de que el Señor Obispo camine por su lado, el vicario general camine por su lado y el vicario de pastoral haga lo mismo, al igual que el vicario de vida consagrada, vicaria judicial y los decanos cada uno trabajaría por su lado y así sería imposible armar un plan de pastoral porque se crearían grupos segun los intereses de cada uno y se haría imposible en la práctica la comunión y más en nuestra Diócesis donde, además se cuenta con estructuras como la mesa directiva del presbiterio, que de no sumarse a la Vicaría de Pastoral podría terminar haciendo un plan presbiteral paralelo al Plan Diocesano de Pastoral.

No cabe duda que la Iglesia es sabia, lamentablemente no siempre se siguen sus directrices y esto puede generar desencuentros en la pastoral. Oremos porque pronto se configure una Vicaría de Pastoral en nuestra Diócesis, de otra manera ningún esfuerzo de pastoral valdrá la pena a nivel Diocesano.

¡Dios bendiga a Ciudad Juárez!