Retraso hospitalario

Cuauhtémoc Monreal Rocha.- El otoño está iniciándose, los días de intenso calor están pasando poco a poco, mientras el frío, agazapado, pronto llegará y las largas noches otoñales, invernales y primaverales, nos sacarán de nuestras casillas.

Pero no hay de otra, así es esta región desértico-norteña y al que no le guste el fuste, que lo tire y monte “arraiz” (busquen qué es fuste y nos dicen); nosotros en buena onda, ya pusimos a la patrona a darle un lavadón a las chaquetas, para que no huelan mal y poder usarlas en su momento.

Así que… esperando las largas noches de duro cierzo invernal, aunque no escuchemos en el cuarto nuestro, las quejas del arrabal, nos enteramos de que el pasado sábado 28, estuvo en la Sierra de Chihuahua, el Viejo de Palacio, visitando los hospitales del sector público, incluidos el ISSSTE y el IMSS, para ver sus carencias y sus retrasos.

Y creemos que en todos los lugares que ha visitado el Jefe, se está llevando muy desagradables sorpresas, por el retraso de estos centros de salud, no tienen un retraso de treinta años como él señala, sino de más de cincuenta. Eso sin meternos en la corrupción administrativa y sindical.

Por otro lado, el iniciador de la 4T, inició mal su peregrinaje sanitario, pues sin menoscabo de las carencias hospitalarias serranas, debió iniciar esos recorridos por las ciudades, donde IMSS e ISSSTE tienen millones de derechohabientes pésimamente mal atendidos.

Porque tanto los servicios como las instalaciones de clínicas y hospitales, desde hace muchos años, ya han sido rebasados, agregándosele a lo anterior, el retraso tecnológico que tienen todos los equipos, comenzando por los aparatos de rayos X, camillas, camas, ambulancias, baños, sanitarios, cuartos y elevadores, por citar algo.

No hay tecnología de punta en ninguna área, por lo que el servicio que actualmente se presta, dista mucho de ser digno, de calidad, de estar a la altura del siglo XXI, pues la modernidad de todo, brilla por su ausencia y la atención a los enfermos, deja mucho qué desear.

Si a eso le agregamos el despotismo, el mal carácter y la negligencia de muchos médicos, enfermeras y asistentes, aquello es un caos, una vergüenza de servicios, no obstante que los trabajadores y los empresarios pagan religiosamente en tiempo y forma, las cuotas correspondientes.

Por eso, señor presidente, deje su populismo a un lado y atienda primero las carencias médicas, clínicas y hospitalarias de las ciudades donde viven más millones de mexicanos y luego la sierra, donde son menos y de esta manera, la 4T lleve la salud a todos los mexicanos de este país, sin que le importe a qué pueblo pertenece, pues las enfermedades no saben de demagogia, de politiquerías, de populismo ni de calificativos.

Por favor, constate usted mismo como primer mandatario de la Nación, el retraso hospitalario público y compárelo con el privado, cuando las cosas deberían ser al revés. Vale.