La Salud desde el trabajo de la Iglesia

Padre Mario Manríquez.- El tema de la salud, también se abarca en el nuevo esquema de comisiones y dimensiones de la CEM. Quiero compartir con ustedes la información de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social, que a través de su Dimensión de Pastoral de la Salud, llevó a cabo en el año 2016, un análisis para diagnosticar cuáles son aquellas enfermedades que actualmente están desencadenando un alto índice de muertes en México. Esto con el objetivo de diseñar un plan pastoral acorde a la problemática de salud por la que atraviesa la población en general.

De acuerdo con el diagnóstico que realizaron, son tres las enfermedades a las que se debe poner atención por estar provocando silenciosamente la muerte de miles de personas anualmente, y gran parte de la población en México no es consciente de esta situación. Estas enfermedades son: la diabetes, la obesidad y el cáncer. En su estudio se reveló que estas enfermedades al ser crónico degenerativas requieren una atención médica dedicada y especializada.

La Pastoral de la Salud examinó, cuáles son las implicaciones que conllevan estas enfermedades al Sistema de Salud Pública y en particular a los hospitales y clínicas en todo el país. En su revisión exhaustiva evaluaron que los pacientes con enfermedades crónicas como las ya expuestas, requieren la asistencia recurrente del servicio de urgencias de un hospital, hecho que de cierta forma, satura la demanda y por consecuencia limita la atención a pacientes con otras urgencias. Es por ello que actualmente los hospitales, centros de salud y centros ambulatorios se ven rebasados en capacidad para atender a personas con otro tipo de casos de urgencia médica.

La Organización Mundial de la Salud dice que “El goce del grado máximo de salud que se pueda lograr, es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano”, sin embargo, se pudo constatar que muchas instituciones de salud -entre las que se encuentran los Centros de Cuidados Paliativos o Albergues de Enfermos de la Iglesia-, están comenzando a ser rebasadas ante este fenómeno.

La Pastoral de la Salud en colaboración con la Federación Mexicana de Asociaciones de Médicos y Profesionistas de la Salud Católicos, y en estrecho vínculo con un consejo de médicos que colaboran para esta pastoral, determinaron que la solución para combatir eficazmente la tendencia hacia estas enfermedades, es la prevención.

Fue entonces que revisaron las políticas públicas en materia de salud y concluyeron que parte importante del problema está enlazado con la distribución del presupuesto aprobado para este rubro. En países desarrollados se estima que la estrategia para el gasto en salud pública consiste en destinar un porcentaje mayor al 60%, únicamente para la prevención de enfermedades (porque la salud no sólo es un derecho, sino también es una obligación o responsabilidad de cada persona), y regularmente hasta un 30% se destina a la atención de servicios médicos.

En México sucede lo opuesto, el porcentaje que se utiliza en la atención de enfermos es mucho mayor al 70% y la prevención ocupa el porcentaje menor. Es comprensible que esto suceda cuando en la conciencia de las personas no se asume que el cuidado de la salud es responsabilidad de cada uno.

De cualquier forma, la Dimensión de Pastoral de la Salud a cargo de Mons. Domingo Díaz Martínez y de su Secretario Ejecutivo el Pbro. Alejandro Gutiérrez Buenrostro, en octubre de 2016 emitieron un comunicado titulado “Es mejor prevenir que remediar”, en donde conminaron a la Cámara de Diputados a escuchar las diversas voces que pedían “no”, al recorte del presupuesto en servicios de salud y a través de éste retomaron la importancia de la prevención y promoción de la salud, indicando, que lo que no se invierta hoy en salud se pagará más tarde en atención.

La Cámara de Diputados tuvo a bien tomar en cuenta ésta y otras recomendaciones más, y no hubo recorte al presupuesto. Es en este contexto que en enero de 2017, dicha Dimensión presentó e inició los trabajos del objetivo planeado y desarrollaron un plan trienal de prevención, el cual se detalla a continuación.

1. Concientización

La primera fase de la campaña consiste en realizar trabajo de concientización directamente con la niñez de México a través de las Jornadas de Salud Infantil. La razón de elegir a los niños para abordar esta primera parte de la campaña preventiva, es porque se estima que de continuar con esta tendencia, en treinta años las instituciones modificarán el acceso a la salud y se prevé un colapso en las instituciones que brindan atención médica.

2. Activación

La segunda fase se enfoca a desarrollar en el individuo una salud integral y por salud integral la Pastoral de la Salud entiende, aquella que contempla la dimensión de la salud social, familiar, alimenticia y espiritual. Es por ello que ésta es una fase complementaria con la que el individuo puede hacer hábitos saludables.

3. Transformación

En la última fase del proyecto se denomina transformación porque pretender tratar de manera directa a las enfermedades crónicas que más están afectando a la población. Se denomina también de esta manera porque se pretende formar agentes de salud que pueden ser un vínculo o puente, entre la población  afectada de manera crónica por algunas de estas enfermedades y que en ocasiones por ignorancia no conocen los procedimientos de atención y servicio que pueden recibir en las instituciones de salud pública y privada, sociales y eclesiales.

A través de los promotores de salud familiar se difundirán protocolos de atención a las personas que requieran atención sobre los padecimientos antes mencionados. Y de esta manera se transformará el pensamiento de las personas que no son conscientes que quienes padecen alguna de estas enfermedades deben recibir cuidados y tratamiento especial.

Oremos por este proyecto y que pronto se vea reflejado en nuestra querida diócesis.

¡Dios bendijo a Ciudad Juárez!