La apreciación de la felicidad moderna

Heriberto González Valencia.- Muchas veces es bueno recordar tiempos pasados para realmente valorar las cosas del presente. Generalmente la inconformidad es parte del ser humano, pero, ¿afecta esa inconformidad nuestra felicidad hoy en día?

Entonces es bueno recordar algunos momentos del pasado y ver los contrastes con el presente. En los años treinta un viaje de Cali a Medellín duraba días y no era muy cómodo, en la actualidad un viaje dura alrededor de cuarenta y cinco minutos sentados en unas sillas bastante cómodas, con aire acondicionado y comida disponible, las reservas están a solo un clic en menos de cinco minutos.

Antes del 1954 no había televisión en Colombia, luego de su llegada existían dos o tres canales en blanco y negro. Hoy en día hay televisores de muchas pulgadas, algunos se manejan con solo levantar la mano y moverla y se pueden tener hasta más de doscientos canales en diferentes idiomas.

Hasta hace unos veinte años no existía el concepto de pedir comida a domicilio. Hoy en día si no se recibe la pizza en cuarenta y cinco minutos en la puerta de su casa, se la dejan totalmente gratis y tan caliente como recién salida del horno.

En los años ochenta una persona salía de su casa a trabajar durante el día, si usted necesitaba decirle algo, debía esperar a que esta persona volviera a su casa para poder comunicarle cualquier cosa. En la actualidad usted lo único que debe hacer es enviar un mensaje de texto, el cual llega al instante o llamar a su teléfono celular y tendrá comunicación instantánea.

El último de los ejemplos se refiere al poder hermoso de la vida, años atrás, una mujer quedaba en embarazo y la feliz pareja debía esperar nueve meses para saber si la felicidad era una bebé o un bebé. Hoy en día después de unas semanas y como resultado de una ecografía en 4D, la feliz pareja empieza a comprar todo lo necesario sabiendo el sexo su futuro bebé.

Entonces, ¿Por qué si hace unos años esto era inimaginable y hoy lo tenemos, no nos hace extremadamente feliz? Desafortunadamente la felicidad se hace cada día más exigente, muchas cosas se toman como si fueran ya parte obligada de la humanidad y no las celebramos con la euforia que realmente debería ser. Es por eso que recordar el ayer y ver lo bien que estamos con todo lo que nos llega hoy, debería hacernos sentir muy afortunados y llenos de felicidad.

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Corrección ortográfica por:

María Esperanza García Ramírez

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