Repoblar los páramos con frailejón, objetivo ambiental del Ejército colombiano

César Mariño García.- A más de 3,000 metros de altura sobre el nivel del mar, rodeada por el viento, la niebla y el silencio, una tropa de soldados colombianos se enfrenta a un enemigo mortal: la degradación paulatina de la biodiversidad colombiana.

En el páramo del Parque Nacional Natural Chingaza, ubicado en la Cordillera Oriental de los Andes, y armados únicamente con herramientas de siembra, 12 soldados de la Brigada 13 del Batallón Tequendama, ejecutaron el pasado 6 de septiembre el operativo de siembra.

Dicha acción fue con el objetivo de salvar miles de vidas, es decir, la siembra de un primer lote de frailejones cultivados por ellos mismos y que se realizó con el acompañamiento de profesionales de la entidad Parques Nacionales Naturales de Colombia.

Como parte del plan nacional de protección de los recursos naturales denominado Artemisa, el Ejército colombiano se ha sumado a la labor de repoblar los páramos con esta planta de vital importancia para la producción de agua en el planeta.

Durante la jornada de siembra, el comandante del grupo mecanizado número 10 del Batallón Tequendama, el teniente coronel Óscar Iván Ocampo Giraldo, dialogó acerca de esta iniciativa que muestra sus primeros resultados.

“Esta entidad nos ha nombrado como los guardianes de los páramos y lo que hoy comienza es el repoblamiento de este gran parque”, dijo.

“Durante estos dos años hemos trabajado buscando las semillas que sirven, germinándolas en nuestro vivero y luego, lo que hacemos hoy es replantarlas en lugares del páramo que alguna vez fueron escenario del conflicto armado colombiano”, añadió.

Desde la década de los años 90 hasta 2010, las inmediaciones del parque Chingaza sirvieron como corredores de movilidad de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), lo que desencadenó enfrentamientos con la fuerza pública, llegando a ser declarada zona roja en la época del confrontamiento.

“Estos lugares eran predilectos por los actores generadores de violencia pero el Ejército logró su recuperación por medio de acciones militares y de la ubicación estratégica de tropas con el fin de garantizar la seguridad de la capital colombiana, lo de hoy es uno de los frutos de recuperar este territorio”, contó Ocampo.

El operativo Artemisa, puesto en marcha el pasado abril, contempla la capacitación de uniformados en todo lo concerniente a la protección del medio ambiente, específicamente, el Comando de Ingenieros Militares del Ejército tiene la misión de direccionar técnicamente los proyectos ejecutados en esa vía.

La gestión de los recursos requeridos para estos fines y la difusión de los proyectos en las comunidades también está a cargo de dicho Comando, articulando a la sociedad civil en el empeño por frenar la vulnerabilidad de los espacios ambientales.

“Estamos creando conciencia dentro de las poblaciones, recabando la importancia del cuidado ambiental, instándolos a sembrar árboles y acá en los páramos a sembrar frailejones, es un proyecto que seguramente será todo un éxito”, contó el militar.

Sobre el objetivo final de la iniciativa mencionó que están “garantizando restaurar los daños colaterales del conflicto, así como otros efectuados por los campesinos que, en su interés por sembrar y meter ganado en la región, han afectado al ecosistema”.

Detener la práctica de incendios forestales para la ampliación de zonas agrícolas por medio de la educación de los habitantes de todos los parques nacionales de Colombia, es también una tarea de los soldados que participan dentro del “Operativo Artemisa”.

La paciente propagación de las semillas

Para que los frailejones sembrados en el páramo se den exitosamente se requiere de un largo y paciente proceso de propagación y germinación de las semillas. Dos uniformados, capacitados en la materia, son los encargados de este proceso en Chingaza.

En un vivero de propagación, en el que las semillas son cuidadosamente protegidas de agentes exógenos y sometidas a temperaturas y riegos necesarios para su saludable germinación, comienza el lento crecimiento de los frailejones.

Esta especie, propia de los páramos andinos, posee características fisiológicas especiales que la convierten en un factor clave para la absorción del agua de la neblina y su posterior vertimiento a los cauces de los ríos y nacimientos de agua.

La importancia de estos frailejones es proporcional a las condiciones que deben tener para garantizar la conservación del elemento más vital en la supervivencia de todas las especies del planeta.

“Después de la recolección y clasificación de las semillas deben tener un proceso de hidratación, después se pasan a unas cajas de Petri para el proceso de germinación, con un tiempo de dos meses y medio”, explicó el soldado profesional Gabriel Carrillo Ortiz, encargado de la tarea.

“Después de la germinación se pasan las semillas a unas cubetas, allí deben estar entre 15 y 18 meses, luego se pasan a unas bolsas, cuando tienen un tamaño de 8 a 10 cm ya están listas para sembrar”, abundó.

Aunque existen por lo menos 90 especies de frailejón en Colombia, se estima que más de la mitad están en riesgo de extinción, situación que determina la importancia de acciones concretas para su protección.

La articulación de la fuerza pública en este menester ha resultado decisiva a la hora de adquirir mayor mano de obra capacitada y la adhesión de mayores canales de difusión de la conciencia ambiental en todo el territorio colombiano.

César Delgado, profesional especializado de Parques Nacionales Naturales de Colombia, destacó la relevancia del programa que conjuga las tareas de ambas entidades con el propósito de sembrar frailejones en los páramos del país.

“El frailejón es el ícono de los páramos, es la planta que todos los habitantes conocen y admiran, ese punto nos da una salida para llegar a las comunidades alrededor del parque”, señaló.

“Es una especie que nosotros llamamos estructurante del ecosistema, es un actor principal que nos permite que la fauna y la flora funcionen para proveer servicios ecosistémicos dentro del páramo”, añadió.

De acuerdo con el funcionario, los páramos son considerados ecosistemas estratégicos para la nación colombiana y al estar amenazados por varios factores que debilitan su funcionamiento se pone en riesgo a la población humana, cada vez más afectada por fenómenos como las sequías.

Por ello, la presencia del Ejército en esta importante labor ha sido más que bienvenida ya que su experiencia y conocimiento de los territorios donde antes hubo guerra es hoy fundamental para restaurar los ecosistemas donde solamente debe germinar la vida.