Que Guardia Nacional no sea muro humano: CEM

Padre Mario Manríquez.- Al llegar al día del Primer Informe del jefe del Ejecutivo de esta administración federal, hay varios puntos que vale la pena retomar, la Conferencia del Episcopado Mexicano ha retomado el punto del famoso muro de Trump.

Por todo lo que significa para nuestra frontera quiero yo compartirlo con ustedes, y sí, al final de cuentas hay que reflexionar, cómo una administración federal que llegó con tantos votos a favor, no ha podido establecer las bases para una sana y más justa relación con la nación vecina al norte. Pareciera que estamos haciendo como nación el trabajo sucio de la administración Trump.

En la última Asamblea Plenaria de abril establecieron el tema migratorio como prioridad de la acción pastoral mediante el Proyecto Global de Pastoral (PGP), y en un primer momento plantean como un proceso de acción pastoral “Recibir con caridad, acompañar, defender los derechos e integrar a los hermanos y hermanas migrantes que transiten o deseen  permanecer con nosotros.”

Reunidos en la Sede de la Conferencia Episcopal Mexicana, los directores de albergues, comedores, centros de atención para migrantes, han reflexionado, iluminados por la Palabra de Dios y la Doctrina Social de la Iglesia, sobre el tema migratorio y la respuesta que se ha dado en torno a la atención de los migrantes que han cruzado por los albergues de manera individual o en las caravanas recientes.

Esta red cuenta con la participación de las 130 casas y centros de atención, a la vez que mantienen estrecha comunicación y vinculación con la Dimensión Episcopal de Pastoral de Movilidad Humana y con el Observatorio Nacional de la Conferencia del Episcopado Mexicano, de esta forma se manifiesta la comunión y participación como Iglesia, fortaleciendo los vínculos que hay entre los albergues y centros de atención.

La migración no tiene porqué verse o convertirse en un problema social, sino en una oportunidad de desarrollo y convivencia que genera una cultura de inclusión y participación, de progreso y crecimiento social, de armonía y creatividad haciendo frente a esta marcada indiferencia que, como dijimos, ya se manifiesta en diversos sectores de la sociedad civil.

La dimensión Episcopal de Pastoral de Movilidad Humana quiere expresar que, siendo los albergues la primera puerta que los migrantes tocan ante su propia necesidad, no podemos dejarlos a la deriva, y les atendemos de acuerdo a los principios evangélicos; “dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero”.

Y aun cuando los albergues se han visto rebasados en cuanto a capacidad, no en cuanto a su caridad, ya que se ha hecho presente también la respuesta de la feligresía y de un gran sector de la sociedad civil donando recursos en especie, en voluntariado y con organismos como Cáritas Internacional, Médicos sin Fronteras y, ante todo, por el apoyo directo del Papa Francisco.

Se exhorta al Gobierno Federal, a los gobernantes estatales y municipales a tomar en cuenta que “no solo se trata de migrantes, se trata de vencer nuestros miedos” y poder así colaborar en generar políticas migratorias incluyentes, en las cuales pudiera iluminar la vasta experiencia de la Iglesia y de otras instituciones para lograr una verdadera migración ordenada.

 

¡Dios Bendijo a Ciudad Juárez!

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