El informe de la 4T

Alejandro Zapata Perogordo.- A casi un año de haber tomado posesión del cargo, por disposición constitucional el próximo primero de septiembre se rendirá el primer informe sobre el estado que guarda la administración pública federal, acto esperado con ansias por parte de la clase política, económica y social del país, algunos para preparar críticas, otros para festejar y el resto con el objetivo de analizar.

El escenario sigue siendo propicio para AMLO en calidad de principal protagonista de la cuarta transformación, un hecho indiscutible -para bien o para mal según se quiera ver-, consiste en la existencia de cambios rompiendo paradigmas, protocolos, formalidades e implementando políticas de austeridad, dedicando gran parte de su tiempo a la información a través de las mañaneras.

Así las cosas, conserva pese al desgaste natural que proviene del ejercicio del poder, altos niveles de aceptación y mayoría en el Congreso, lo que le permite gobernar prácticamente sin contrapesos, pues la oposición se ha visto disminuida, los partidos políticos no transitan por su mejor momento, viéndose impedidos para realizar el papel de equilibrar la balanza.

Los temas a abordar en buena medida son predecibles, han ocupado la atención de los medios en sus momentos. En obras: el aeropuerto de Santa Lucía, con todos sus bemoles; la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya. En relación a noticias que causaron impacto, se encuentra la abrupta renuncia del secretario de Hacienda y la detención de la ex Secretaria de Desarrollo Social de la pasada administración Rosario Robles Berlanga.

Ahora  bien,  puntos  inevitables por constituir el gran problema que siguen aquejando a los mexicanos son: la corrupción, la impunidad, la inseguridad y la imperante y cada vez mayor violencia que azota todos los rincones del país, todos tienen que ver con el entramado institucional, el Estado de Derecho y el tejido social.

La debilidad institucional en los rubros descritos es patente, la Guardia Nacional de reciente creación aún no da los resultados esperados, independientemente que por sí sola será insuficiente sin esquemas de coordinación y estrategias complementarias de prevención que no se ven por ningún lado.

En materia económica estamos supeditados a los vecinos del norte, aguantando los tiempos para que aprueben el T-MEC y los coletazos propinados por el presidente Trump, que nos han puesto contra las cuerdas.

Ante tal panorama, lo importante del informe no se constriñe a la parte que de antemano es ampliamente conocida, sino al proceso de incertidumbre que transitamos al no saber hacia dónde nos dirigimos, qué resultados se prevén, en cuánto tiempo se estima y cuáles serán las políticas públicas a seguir.

Ese es el verdadero mensaje de fondo: ¿Señor Presidente, qué sigue?