¿Austeridad republicana?

Cuauhtémoc Monreal Rocha.- Saludos mis queridos contlapaches, ánimo, ya mero pasa el verano, por lo pronto la canícula ya terminó y poco a poco el calorón nos irá dejando hasta el 21 de septiembre, para tener unos días más o menos sabrosones, porque luego comenzaremos a renegar por el méndigo frillazo; nunca de los nuncas estamos contentos, no obstante que a muchos, aquí nos tocó vivir y a otros nacer.

¿Austeridad republicana? ¿Alguien nos quiere explicar el término, el enunciado? Thanks, porque “léyanle”: SE VAN 759.5 MILLONES DE PESOS EN GASOLINA Y ADITIVOS. Mantener la flota de automóviles de los FUNCIONARIOS PÚBLICOS de la actual administración, le cuesta a los contribuyentes, 24.8 millones de pesos al mes lo que, como “escrebidores” nos hace exclamar: ¡Oh my Goodness!

La élite política mexicana, ahora con las siglas de Morena (antes PRI), sigue con el derroche, no obstante que su jefe, el medallista de Palacio Nacional, los exhorta, los invita, los llama, les pide, les suplica, los conmina a que por lo que más quieran, que por el amor de Dios y el amor a la Patria (?), actúen con sencillez y moderación, que es lo que más o menos quiere decir el término austeridad.

Lamentablemente los funcionarios públicos, diputados federales y locales, senadores, ministros de la Corte, gobernadores, presidentes municipales, magistrados de los estados y demás fauna gubernamental, le hacen el caso del perro.

Y ahí viene diciembre con sus posadas, donde nuestros ínclitos legisladores se repartirán a manos llenas y a prorrata para que nadie diga esta boca es mía, aparte de sus dietas y otras prebendas, los millones de pesos que sobren del presupuesto cameral, con el consabido pretextito de que como esos dineros ya están aprobados, hay que gastarlos a como dé lugar, por lo que disfrutarán a plenitud, la segunda navidad de la 4T y de la austeridad republicana, mientras que el pueblo bueno, el pueblo sabio, si cena pollo o polla, ya la hizo.

Y cambiando de tema, gracias a Dios (el de cada quien), que la renuncia de la señora Olga de Gobernación, resultó simplemente un borrego en las redes sociales, lo cual no dejó de armar la escandalera, como dicen los taurinos, a menos que la exministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en unos días más, nos dé la desagradable sorpresa de su renuncia con carácter de irrevocable, porque eso sería otro fuerte pelotazo para el primer beisbolista del país. Vale.