El camino para la vida eterna

Padre Mario Manríquez.- Queridos Hermanos, el día de hoy les comparto las palabras de nuestro señor Obispo, quien nos invita a reflexionar acerca de la actitud que tomamos frente a Jesús.

El Evangelio de San Lucas, en continuación del domingo pasado, nos habla del encuentro de Jesús con aquellas dos mujeres muy amigas de él: Martha y María. Un ambiente de amistad, ambiente familiar.

Más allá de la amistad que existe entre ellos podemos aprender de este encuentro actitudes de fe y de compromiso cristiano muy importantes. Martha y María, aunque son dos personas diferentes, sus actitudes son parte de una fe vivida, celebrada con un gran compromiso.

En Martha contemplamos la mujer servicial que recibe a Jesús. Ella es la que abre la puerta, lo recibe, lo acomoda en la sala y trata de servirle, de atenderle, le ofrece algo de beber, de comer, trata de un servicio, el servicio la diaconía de la Iglesia. Todos como Iglesia estamos llamados a servir a los demás. Recordemos que Cristo nos dice que lo que le hagamos a los demás, se lo hacemos a Él. Así nos enseña a servir.

María, en cambio, representa al hombre o la mujer que escucha a Jesús, que se pone a sus pies en actitud de escucha al maestro que nos visita y nos dirige alguna palabra importante, alguna actitud de la Iglesia, de los cristianos, de los discípulos.

Estar en una permanente escucha y servir son dos actitudes que todo cristiano debe cultivar. Estas son actitudes de fe, que debemos de hacer, el discípulo cristiano debe servir, en lo personal, en donde sea, pero también un servicio eclesial al que llamamos diaconía. Y no solamente los diáconos son los servidores, todo cristiano es diácono, pues la diaconía es un servicio de amor y comunidad para con todos.

En la Oración Colecta pedimos a Dios que derrame en nosotros su gracia, los dones de su gracia, que aumente nuestra fe, fortalezca la esperanza y caridad, le pedimos que nos fortalezca estas tres virtudes fundamentales en el cristiano: fe, esperanza y caridad, para mantenernos fieles en el cumplimiento de su mandato.

Él nos pide: el que me ama, que cumpla mis mandatos, entonces ama a Dios con todo tu corazón, ama a tu prójimo como a ti mismo y por eso hay que crecer en la fe, en la esperanza y en la caridad.

Descubramos en este pasaje de San Lucas, de Martha y María, que estamos llamados a transmitir nuestra amistad y nuestro encuentro, con Jesús, en un servicio de entrega a los demás.

Pidámosle a Dios que nos fortalezca en la fe para estar siempre en actitud de escucha. Ponernos siempre a los pies de Jesús quiere decir ahí, frente al Santísimo, ahí en el Sagrario, ahí en la Eucaristía.

Ponernos ahí cuando se proclama la Palabra de Dios, a la escucha de Dios y preguntarnos ¿Qué quiere Dios de mí? Para luego eso traducirlo en fiel cumplimiento de los mandamientos, del amor al prójimo.

¡Dios Bendijo a Ciudad Juárez!