Las fuerzas oscuras del poder

Raúl Ruiz.- En la entrega anterior titulada “La degradación del poder”, asegurábamos que los poderosos tienen cada vez más limitaciones para ejercer el poder que sin duda poseen. Y que el poder se ha venido degradando.

Hoy pondré en relieve, que esa disminución del poder se debe, entre otras cosas, a la incursión de organismos oscuros. Fuerzas del poder fáctico que poco a poco van tomando presencia en el poder público.

Los teóricos nos dicen que “…el poder es hoy más fácil de obtener y, de hecho, en el mundo actual hay más personas que lo tienen. Pero sus horizontes se han contraído, y una vez obtenido, es más difícil de utilizar”.

Nos explican que: los poderosos se blindan a través de unas barreras a veces imperceptibles, que protegen su entorno de poder, contra rivales y aspirantes, para hacerles más difícil las posibilidades de convertirse en amenazas significativas, y ayudan a consolidar su dominio.

¿De que tipo de barreras estamos hablando? Desde las reglas electorales, hasta los arsenales de los ejércitos y las fuerzas de policía; el acceso exclusivo a ciertos recursos naturales, gastar más dinero que otros en publicidad, la tecnología, la manipulación de la gente y el uso del cargo público para entrar en los dominios de la impunidad.

Sin embargo, los más recientes acontecimientos nos indican que estas barreras que protegen el poder, se van debilitando a gran velocidad.

Según Moisés Naím, ahora es mucho más fácil aplastarlas, rodearlas, o socavarlas. Estamos presenciando una era de cambios y alteraciones como nunca antes la habíamos tenido. Desde el entorno global, nacional o regional.

Transformaciones demográficas y económicas donde la difusión de las tecnologías de la información son primordiales para producir estas alteraciones y cambios en las expectativas, los valores y las normas sociales.

El poder ha crecido en diferentes ámbitos, no solo reposa en los estanques tradicionales.

Y al hacer un balance somero, con tristeza vemos que, cuando las barreras, esas de las que hablábamos al principio, se tornan muy sólidas, crecen otras fuerzas para arrebatarles el poder.

Y surgen delincuentes más sanguinarios, terroristas, falsificadores, hackers, traficantes etc. Se crean organizaciones cada vez más extremistas y radicales, movimientos que resguardan tras de sí, capacidad de fuego para atemorizar a sus adversarios.

Y proliferan pequeñas células a las que el propio Moisés Naím identifica en su conjunto como el micropoder.

Pero no solamente aparecen estos microorganismos radicales, sino que en una extraña, pero explicable evolución de la corrupción, se van formando y enraizado, microcárteles desde el interior mismo del gobierno, como ocurre en las aduanas de todo México.

Pero más concretamente en la de Ciudad Juárez, donde aparecen tres grupos de extorsionadores con chapa, que obedecen a un mando central. El cártel de los Bolado/Bazán.

En capítulo ulterior me extenderé en estos ESCENARIOS y desmenuzaré el concepto de las células del micropoder.

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