Atrapados en la postverdad

Raúl Ruiz.- Dice Joaquín Müller-Tyssen que: “posverdad es algo distinto a la mentira”. En otro texto, enfatiza el filósofo americano David Livingstone Smith, “la mentira, es una habilidad que crece en lo más profundo de uno mismo. Es un factor evolutivo ventajoso, que siempre ha estado entre nosotros.

La posverdad, sin embargo, parece una simplista presentación falseada de los hechos. Un  aprovechamiento descarnado de la actitud acrítica que tiene el sujeto receptor del mensaje, al que no le importa que le distorsionen la realidad, porque ya hace tiempo que no espera la verdad del emisor.

“El sujeto receptor es un descreído que se ha rendido ante la manipulación de la realidad”, nos dice. “La gran diferencia de la posverdad con respecto a la mentira radica en la disponibilidad del individuo a aceptar el engaño”.

Y en esas densas natas teóricas, se encuentran atrapados los diputados del Congreso local, convencidos de la gran mentira.

Nunca antes ha sido tan fácil ser engañado, pues, como indica el periodista mexicano Esteban Illades en su último libro: “…a la censura y el espionaje se han sumado la sobreinformación y las fake news.”

En este escenario que parece sacado de una distopía orwelliana, la ética periodística, la contrastación de los hechos y el rigor yacen como reliquias olvidadas. Y es aquí donde uno debe comenzar a preguntarse: ¿Qué es lo que ha desplazado a la verdad?

Los expertos lo achacan a la fuerza que han tomado en nuestro mundo las emociones frente a la objetividad de los hechos, pero ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

Es sorprendente ver cómo creemos en datos imposibles y negamos evidencias irrefutables.

La gran diferencia de la posverdad con respecto a la mentira radica, por tanto, en la disponibilidad del individuo a aceptar el engaño, quizás porque hoy la realidad es tan compleja que nos cuesta entenderla y somos más proclives a dejarnos convencer.

Sea como sea, el alcalde Cabada y sus acólitos, son manipuladores de la verdad. El problema aquí es que la aprobación del proyecto Juárez Iluminado dejaría prácticamente en un estado de insolvencia al Municipio de Juárez, por un negocio muy jugoso entre particulares, donde los diputados serían comparsa criminal.

Todo parece indicar que en el Congreso chihuahuense, hay una mayoría de 22 que se habrían dejado atrapar convenientemente, por el manto de la postverdad. Un ESCENARIO muy lamentable.