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La política del menor esfuerzo de Corral

Cruz Pérez Cuellar.- El estado de Chihuahua está condenado al fracaso en los próximos dos años y medio, de seguir engendrando más deuda como hasta ahora. El gobierno de Javier Corral llevará las finanzas de la administración estatal a su peor crisis en la historia, eso lo dicen los propios números que hablan de una debacle en este rubro.

Y es que no tiene llenadera, desde que comenzó su administración se la ha pasado pidiendo prestado, a corto y a largo plazo, a uno u otro banco, o varios juntos; que porque “dejaron al estado en bancarrota”, o porque “el gobierno central no le asignaba los recursos prometidos”, o porque “la nueva administración federal le recortó el gasto”. Para el gobernador siempre habrá una excusa para pedir prestado.

Los propios movimientos de Ingresos y Egresos publicados por la Secretaría de Hacienda, relacionados a la “deuda pública”, y de lo cual han dado cuenta varios medios informativos, hablan de la gran cantidad de intereses erogados con ese propósito.

En los primeros cuatro meses de este año suman poco más de ¡1 mil millones de pesos! Al paso que vamos, al cierre de este quinquenio, la administración ya habrá pagado otros 8 mil millones más, una cantidad exorbitante, ante muchísimas necesidades y frente a un pésimo manejo de la deuda pública.

Es cierto, hay que decir que la mayor parte de la deuda es el resultado de la suma de varios créditos directos y de bursatilizaciones, que se fueron acumulando desde los sexenios anteriores, pero a lo largo de dos años y medio el actual gobierno también tiene su parte, se la ha pasado sacando créditos a corto plazo, y otros de tipo transexenal; los de mayor tamaño fueron adquiridos con el mismo argumento de sus antecesores: reestructurar la deuda para obtener una mejor tasa de interés que redunde en menos erogaciones por ese concepto.

Lo malo es que cada vez que meten la mano Javier Corral y su secretario de Hacienda al tema de la deuda, el pueblo de Chihuahua sale más raspado, el dicho de que el refinanciamiento es para obtener una mejor condición de pago, resulta que no es así. En diciembre pasado el propio mandatario admitió públicamente que había fracasado en este tema.

Y para que no se quede en puros dichos, hagamos un recuento en base a datos periodísticos:

En diciembre de 2016, cuando no tenía ni dos meses de haber asumido la gubernatura, Javier Corral tomó la decisión de comenzar su aventura por el gobierno estatal solicitando su primer crédito por un monto de 1 mil 800 millones de pesos, la justificación fue “hacerle frete a los compromisos del último trimestre” de ese año.

Desde el primer momento, el nuevo gobierno dio luces claras de que no asumiría lo que en el discurso tanto decía, en relación a la austeridad, a los recortes de rubros no indispensables, a reducir la burocracia, principalmente donde se halló duplicidad de funciones.

Todavía en febrero pasado el periódico La Jornada publicó una nota donde señalaba que el mandatario chihuahuense había incumplido con su promesa de austeridad republicana, de vender las aeronaves de lujo del gobierno para utilizar ese recurso en abonar a la deuda.

En la nota publicada el 8 de febrero de este 2019, se señala que de acuerdo a “información de la Secretaría de Hacienda estatal indica que Javier Corral ha gastado 12 millones 748 mil 240 pesos en la operación y mantenimiento de las seis aeronaves: dos helicópteros Bell (un 429 y un 407), así como los aviones Cessna Citation CJ3, King Air 350, Conquest 441 y Cessna T210”.

A inicios del 2017, cuando apenas el gobierno del “nuevo amanecer” se estiraba quitándose las lagañas, sin mayor problema contrató otro crédito por 4 mil millones de pesos. Quería asegurarse de no pasar hambre. A esta etapa, el discurso del mandatario todavía convencía a algunos, de que el problema era la situación crítica que le había heredado la pasada administración. Otros ya habían sospechado que el problema del gobierno no residía únicamente en el pasado sino que se agravaría con las decisiones del presente.

Los empréstitos a corto plazo le han sabido bien al gobernador, porque son rápidos de conseguirse, no se tiene que someter a la dinámica del Congreso, puede ser más discreto en la rendición de cuentas, aunque tarde o temprano se sabe. Éstos resultaron la medida perfecta para cualquier eventualidad.

Para mediados del 2017, ya encarrilado, Javier Corral quien tanto criticó a sus antecesores por la manera en que endeudaban al estado, y tantas veces se tiró al piso por la moral relajada de esos funcionarios que tanto socavaron el erario, volvía a solicitar otro crédito, y el monto ahora ascendía a 20 mil 400 millones de pesos.

El argumento entonces fue “para refinanciar la deuda”. Se contrajeron 10 créditos con distintas instituciones financieras, para supuestamente poner en orden la deuda pública y el pago irresponsable de intereses.

Ocho meses después de asumir las riendas del estado le bastaron para repetir lo que antaño fue un error, pero en su caso era una decisión audaz, que terminaría con buena parte de los intereses que ahogaban al estado.

Poco a poco se le fue olvidando al gobernador su compromiso de austeridad, de reducción de gasto corriente, vano y mezquino, que tanto criticó durante un cuarto de siglo cuando fue legislador local y federal, y principalmente cuando fue candidato a gobernador.

En diciembre de 2017 decidió hacerse de otro crédito a corto plazo, para pagar aguinaldos, se repetía la misma cantaleta del año anterior, pero ahora solamente su séquito se la creía. El préstamo a 11 meses, adquirido con el Grupo Financiero Interacciones, fue de 2 mil millones de pesos.

Para agosto de 2018, el otrora republicano ya había perdido la vergüenza, solicitó otra deuda a corto plazo por 900 millones, el pretexto fue saldar pagos atrasados a proveedores del Sector Salud, aunque después se supo que eran para pagar a un particular, para el manejo de dos plantas tratadoras de agua.

A pesar de una Controversia Constitucional que se resuelve en la Suprema Corte de Justicia de la Nación y faltando al respeto a los diputados que la promovieron desde el año pasado, así como a sus representados, el gobierno del Estado decidió volver a contratar crédito para reestructurar la deuda que ya había sido “reestructurada” el año pasado, ahora por 28 mmdp.

El refinanciamiento quedó pactado en 11 créditos otorgados por siete instituciones financieras. Los bancos que entraron en la repartición de este nuevo crédito tendrán que esperar a que la SCJN resuelva, mientras tanto ya está repartido el queso.

Cada vez es menor la capacidad crediticia del estado, las calificadoras internacionales lo han advertido, Chihuahua figura ahora entre las tres entidades con mayor endeudamiento en el país; el desastre financiero lleva a nuestra entidad al precipicio, si no se le pone un alto al gobernador.

Me gustaría pensar que el juego de la reestructura de la deuda pública quedó ahí, en la última operación de marzo con los 11 créditos solicitados, y que no volverá a pasar, pero me cuesta mucho porque esa ha sido la tónica de este gobierno: quejarse y luego endeudarse, o endeudarse y luego quejarse, el orden ya no importa.

No habría problema si se tratase de finanzas particulares, pero son las del pueblo de Chihuahua, que de una manera u otra, habremos de pagarla, con nuestros impuestos, con menos obras, con programas caducos de desarrollo social, con pésima atención en los nosocomios a cargo del estado, como ha ocurrido en los hospitales centrales de Chihuahua y Juárez donde no hay medicamento ni equipo para tratar a los pacientes, y no se diga en los infantiles de las ciudades más grandes de la entidad.

Con un gobierno ensimismado, gastando el recurso en más y más burocracia (siguen creándose más oficinas públicas, más espacios para los amigos del gobernador, en unos días presenciaremos otra vez de cerca este fenómeno). De aquí a que termine esta administración difícilmente podremos acceder a una seguridad pública eficiente, a programas sociales que satisfagan las necesidades urgentes, a una educación de calidad… a un gobierno de a deveras.

 

Sugerencias y comentarios favor de hacérmelos llegar a mi correo:

 

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Cruz Pérez Cuellar.- El estado de Chihuahua está condenado al fracaso en los próximos dos años y medio, de seguir engendrando más deuda como hasta ahora. El gobierno de Javier Corral llevará las finanzas de la administración estatal a su peor crisis en la historia, eso lo dicen los propios números que hablan de una debacle en este rubro.

Y es que no tiene llenadera, desde que comenzó su administración se la ha pasado pidiendo prestado, a corto y a largo plazo, a uno u otro banco, o varios juntos; que porque “dejaron al estado en bancarrota”, o porque “el gobierno central no le asignaba los recursos prometidos”, o porque “la nueva administración federal le recortó el gasto”. Para el gobernador siempre habrá una excusa para pedir prestado.

Los propios movimientos de Ingresos y Egresos publicados por la Secretaría de Hacienda, relacionados a la “deuda pública”, y de lo cual han dado cuenta varios medios informativos, hablan de la gran cantidad de intereses erogados con ese propósito.

En los primeros cuatro meses de este año suman poco más de ¡1 mil millones de pesos! Al paso que vamos, al cierre de este quinquenio, la administración ya habrá pagado otros 8 mil millones más, una cantidad exorbitante, ante muchísimas necesidades y frente a un pésimo manejo de la deuda pública.

Es cierto, hay que decir que la mayor parte de la deuda es el resultado de la suma de varios créditos directos y de bursatilizaciones, que se fueron acumulando desde los sexenios anteriores, pero a lo largo de dos años y medio el actual gobierno también tiene su parte, se la ha pasado sacando créditos a corto plazo, y otros de tipo transexenal; los de mayor tamaño fueron adquiridos con el mismo argumento de sus antecesores: reestructurar la deuda para obtener una mejor tasa de interés que redunde en menos erogaciones por ese concepto.

Lo malo es que cada vez que meten la mano Javier Corral y su secretario de Hacienda al tema de la deuda, el pueblo de Chihuahua sale más raspado, el dicho de que el refinanciamiento es para obtener una mejor condición de pago, resulta que no es así. En diciembre pasado el propio mandatario admitió públicamente que había fracasado en este tema.

Y para que no se quede en puros dichos, hagamos un recuento en base a datos periodísticos:

En diciembre de 2016, cuando no tenía ni dos meses de haber asumido la gubernatura, Javier Corral tomó la decisión de comenzar su aventura por el gobierno estatal solicitando su primer crédito por un monto de 1 mil 800 millones de pesos, la justificación fue “hacerle frete a los compromisos del último trimestre” de ese año.

Desde el primer momento, el nuevo gobierno dio luces claras de que no asumiría lo que en el discurso tanto decía, en relación a la austeridad, a los recortes de rubros no indispensables, a reducir la burocracia, principalmente donde se halló duplicidad de funciones.

Todavía en febrero pasado el periódico La Jornada publicó una nota donde señalaba que el mandatario chihuahuense había incumplido con su promesa de austeridad republicana, de vender las aeronaves de lujo del gobierno para utilizar ese recurso en abonar a la deuda.

En la nota publicada el 8 de febrero de este 2019, se señala que de acuerdo a “información de la Secretaría de Hacienda estatal indica que Javier Corral ha gastado 12 millones 748 mil 240 pesos en la operación y mantenimiento de las seis aeronaves: dos helicópteros Bell (un 429 y un 407), así como los aviones Cessna Citation CJ3, King Air 350, Conquest 441 y Cessna T210”.

A inicios del 2017, cuando apenas el gobierno del “nuevo amanecer” se estiraba quitándose las lagañas, sin mayor problema contrató otro crédito por 4 mil millones de pesos. Quería asegurarse de no pasar hambre. A esta etapa, el discurso del mandatario todavía convencía a algunos, de que el problema era la situación crítica que le había heredado la pasada administración. Otros ya habían sospechado que el problema del gobierno no residía únicamente en el pasado sino que se agravaría con las decisiones del presente.

Los empréstitos a corto plazo le han sabido bien al gobernador, porque son rápidos de conseguirse, no se tiene que someter a la dinámica del Congreso, puede ser más discreto en la rendición de cuentas, aunque tarde o temprano se sabe. Éstos resultaron la medida perfecta para cualquier eventualidad.

Para mediados del 2017, ya encarrilado, Javier Corral quien tanto criticó a sus antecesores por la manera en que endeudaban al estado, y tantas veces se tiró al piso por la moral relajada de esos funcionarios que tanto socavaron el erario, volvía a solicitar otro crédito, y el monto ahora ascendía a 20 mil 400 millones de pesos.

El argumento entonces fue “para refinanciar la deuda”. Se contrajeron 10 créditos con distintas instituciones financieras, para supuestamente poner en orden la deuda pública y el pago irresponsable de intereses.

Ocho meses después de asumir las riendas del estado le bastaron para repetir lo que antaño fue un error, pero en su caso era una decisión audaz, que terminaría con buena parte de los intereses que ahogaban al estado.

Poco a poco se le fue olvidando al gobernador su compromiso de austeridad, de reducción de gasto corriente, vano y mezquino, que tanto criticó durante un cuarto de siglo cuando fue legislador local y federal, y principalmente cuando fue candidato a gobernador.

En diciembre de 2017 decidió hacerse de otro crédito a corto plazo, para pagar aguinaldos, se repetía la misma cantaleta del año anterior, pero ahora solamente su séquito se la creía. El préstamo a 11 meses, adquirido con el Grupo Financiero Interacciones, fue de 2 mil millones de pesos.

Para agosto de 2018, el otrora republicano ya había perdido la vergüenza, solicitó otra deuda a corto plazo por 900 millones, el pretexto fue saldar pagos atrasados a proveedores del Sector Salud, aunque después se supo que eran para pagar a un particular, para el manejo de dos plantas tratadoras de agua.

A pesar de una Controversia Constitucional que se resuelve en la Suprema Corte de Justicia de la Nación y faltando al respeto a los diputados que la promovieron desde el año pasado, así como a sus representados, el gobierno del Estado decidió volver a contratar crédito para reestructurar la deuda que ya había sido “reestructurada” el año pasado, ahora por 28 mmdp.

El refinanciamiento quedó pactado en 11 créditos otorgados por siete instituciones financieras. Los bancos que entraron en la repartición de este nuevo crédito tendrán que esperar a que la SCJN resuelva, mientras tanto ya está repartido el queso.

Cada vez es menor la capacidad crediticia del estado, las calificadoras internacionales lo han advertido, Chihuahua figura ahora entre las tres entidades con mayor endeudamiento en el país; el desastre financiero lleva a nuestra entidad al precipicio, si no se le pone un alto al gobernador.

Me gustaría pensar que el juego de la reestructura de la deuda pública quedó ahí, en la última operación de marzo con los 11 créditos solicitados, y que no volverá a pasar, pero me cuesta mucho porque esa ha sido la tónica de este gobierno: quejarse y luego endeudarse, o endeudarse y luego quejarse, el orden ya no importa.

No habría problema si se tratase de finanzas particulares, pero son las del pueblo de Chihuahua, que de una manera u otra, habremos de pagarla, con nuestros impuestos, con menos obras, con programas caducos de desarrollo social, con pésima atención en los nosocomios a cargo del estado, como ha ocurrido en los hospitales centrales de Chihuahua y Juárez donde no hay medicamento ni equipo para tratar a los pacientes, y no se diga en los infantiles de las ciudades más grandes de la entidad.

Con un gobierno ensimismado, gastando el recurso en más y más burocracia (siguen creándose más oficinas públicas, más espacios para los amigos del gobernador, en unos días presenciaremos otra vez de cerca este fenómeno). De aquí a que termine esta administración difícilmente podremos acceder a una seguridad pública eficiente, a programas sociales que satisfagan las necesidades urgentes, a una educación de calidad… a un gobierno de a deveras.

 

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