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Conducta irracional de Estados Unidos tendrá efecto bumerán

Xinhua.- Parece que el viejo proteccionismo está recuperando impulso en Estados Unidos, que recientemente aumentó la intensidad de la guerra comercial con China. Sin embargo, la práctica egoísta comúnmente usada por Estados Unidos tendrá en buena medida un efecto bumerán que perjudicará al propio país y proyectará negras sombras sobre la economía global.

Washington elevó el 10 de mayo los aranceles adicionales sobre bienes chinos valorados en 200,000 millones de dólares del 10 por ciento al 25 por ciento, lo que agravó las fricciones comerciales existentes desde hace un año entre las dos economías más importantes del mundo, pese a las 11 rondas de conversaciones de comercio bilateral celebradas.

China anunció que incrementará los tipos arancelarios adicionales impuestos a algunos de los productos importados de Estados Unidos a partir del 1 de junio.

El típico proteccionismo que Estados Unidos aplica responde a una mentalidad de ‘suma cero’ que va contra la realidad de la globalización económica. El comercio global, en gran medida resultado de las ventajas comparativas de los diferentes países, ha fomentado el crecimiento económico común y ha mejorado los estándares de vida de los pueblos en múltiples rincones del mundo.

Es normal que un país tenga déficit comercial con algunos otros y superávit con otros más, ya que no puede tener una ventaja comparativa en todos los sectores.

Con la globalización se ha producido una creciente especialización de industrias y tecnología. La interdependencia y la complementariedad son sellos de las relaciones económicas internacionales.

La cadena de oferta de productos de alta tecnología a menudo involucra a muchos países. Usar los aranceles como porra para plantear demandas irrazonables perjudica únicamente a las cadenas globales de oferta de las que dependen muchas compañías estadounidenses y les sustraen la vitalidad que su economía necesita para crecer.

El gobierno de Trump también ha impuesto aranceles, o ha amenazado con hacerlo, a productos como el acero con sus otros socios de comercio, incluida la Unión Europea. Es de sentido común que sean los importadores del país que los impone quienes los paguen, y que eventualmente los trasladen a los consumidores. No servirán para eliminar el déficit de comercio de bienes entre China y Estados Unidos.

El proteccionismo miope no genera ni prosperidad ni fortaleza a largo plazo. Por el contrario, puede poner de capa caída a la economía estadounidense. Con las contramedidas de China, muchos agricultores y compañías estadounidenses afrontan el riesgo real de perder el enorme mercado chino, con el que han entablado negocios lucrativos durante años.

Durante el mes pasado, la guerra comercial entre Estados Unidos y China ha impulsado el riesgo de recesión en Estados Unidos, de acuerdo con una información de Reuters publicada el pasado 17 de mayo. Una gran mayoría de los economistas consultados por la agencia ven un 40 por ciento de posibilidades de que ello suceda en los próximos dos años.

“Estamos en una situación donde el nivel de los aranceles impuestos o que se amenaza con imponer durante las próximas semanas es ya de verdad bastante alto (…) Y la estrategia de imponer aranceles de prácticamente el 25 por ciento sobre todo lo que importamos de China es una rémora evidente para la economía”, señala en el artículo el director de macroestrategia global de TD Securities, Michael Hanson.

Por lo que respecta a China, con un crecimiento del 6.4 por ciento durante el primer trimestre, la economía del país se mantiene resistente y robusta gracias a su apertura, innovación y el enorme potencial de consumo doméstico, así como los esfuerzos por facilitar el comercio y la inversión bilateral.

La inversión extranjera directa (IED) en la parte continental china se expandió un 6.4 por ciento interanual en el periodo enero-abril para alcanzar los 305,000 millones de yuanes (44,200 millones de dólares), de acuerdo con los datos publicados por el Ministerio de Comercio de China.

El sector manufacturero de alta tecnología registró un crecimiento interanual del 12.3 por ciento en el uso efectivo de inversión extranjera, lo que indica que las empresas extranjeras continúan confiando en la economía china.

Una guerra comercial no tiene ganadores. Es más posible que el que la inicie, sufra. Es en interés de todos el defender una cooperación y un multilateralismo positivos, construir una economía global abierta y esforzarse por un crecimiento compartido e inclusivo. Las políticas egoístas y autárquicas son poco realistas y no van a ningún lado.

La fricción comercial entre China y Estados Unidos tiene que resolverse mediante las consultas y el diálogo respetando los principios de igualdad, respeto y beneficio mutuo.

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Conducta irracional de Estados Unidos tendrá efecto bumerán

Xinhua.- Parece que el viejo proteccionismo está recuperando impulso en Estados Unidos, que recientemente aumentó la intensidad de la guerra comercial con China. Sin embargo, la práctica egoísta comúnmente usada por Estados Unidos tendrá en buena medida un efecto bumerán que perjudicará al propio país y proyectará negras sombras sobre la economía global.

Washington elevó el 10 de mayo los aranceles adicionales sobre bienes chinos valorados en 200,000 millones de dólares del 10 por ciento al 25 por ciento, lo que agravó las fricciones comerciales existentes desde hace un año entre las dos economías más importantes del mundo, pese a las 11 rondas de conversaciones de comercio bilateral celebradas.

China anunció que incrementará los tipos arancelarios adicionales impuestos a algunos de los productos importados de Estados Unidos a partir del 1 de junio.

El típico proteccionismo que Estados Unidos aplica responde a una mentalidad de ‘suma cero’ que va contra la realidad de la globalización económica. El comercio global, en gran medida resultado de las ventajas comparativas de los diferentes países, ha fomentado el crecimiento económico común y ha mejorado los estándares de vida de los pueblos en múltiples rincones del mundo.

Es normal que un país tenga déficit comercial con algunos otros y superávit con otros más, ya que no puede tener una ventaja comparativa en todos los sectores.

Con la globalización se ha producido una creciente especialización de industrias y tecnología. La interdependencia y la complementariedad son sellos de las relaciones económicas internacionales.

La cadena de oferta de productos de alta tecnología a menudo involucra a muchos países. Usar los aranceles como porra para plantear demandas irrazonables perjudica únicamente a las cadenas globales de oferta de las que dependen muchas compañías estadounidenses y les sustraen la vitalidad que su economía necesita para crecer.

El gobierno de Trump también ha impuesto aranceles, o ha amenazado con hacerlo, a productos como el acero con sus otros socios de comercio, incluida la Unión Europea. Es de sentido común que sean los importadores del país que los impone quienes los paguen, y que eventualmente los trasladen a los consumidores. No servirán para eliminar el déficit de comercio de bienes entre China y Estados Unidos.

El proteccionismo miope no genera ni prosperidad ni fortaleza a largo plazo. Por el contrario, puede poner de capa caída a la economía estadounidense. Con las contramedidas de China, muchos agricultores y compañías estadounidenses afrontan el riesgo real de perder el enorme mercado chino, con el que han entablado negocios lucrativos durante años.

Durante el mes pasado, la guerra comercial entre Estados Unidos y China ha impulsado el riesgo de recesión en Estados Unidos, de acuerdo con una información de Reuters publicada el pasado 17 de mayo. Una gran mayoría de los economistas consultados por la agencia ven un 40 por ciento de posibilidades de que ello suceda en los próximos dos años.

“Estamos en una situación donde el nivel de los aranceles impuestos o que se amenaza con imponer durante las próximas semanas es ya de verdad bastante alto (…) Y la estrategia de imponer aranceles de prácticamente el 25 por ciento sobre todo lo que importamos de China es una rémora evidente para la economía”, señala en el artículo el director de macroestrategia global de TD Securities, Michael Hanson.

Por lo que respecta a China, con un crecimiento del 6.4 por ciento durante el primer trimestre, la economía del país se mantiene resistente y robusta gracias a su apertura, innovación y el enorme potencial de consumo doméstico, así como los esfuerzos por facilitar el comercio y la inversión bilateral.

La inversión extranjera directa (IED) en la parte continental china se expandió un 6.4 por ciento interanual en el periodo enero-abril para alcanzar los 305,000 millones de yuanes (44,200 millones de dólares), de acuerdo con los datos publicados por el Ministerio de Comercio de China.

El sector manufacturero de alta tecnología registró un crecimiento interanual del 12.3 por ciento en el uso efectivo de inversión extranjera, lo que indica que las empresas extranjeras continúan confiando en la economía china.

Una guerra comercial no tiene ganadores. Es más posible que el que la inicie, sufra. Es en interés de todos el defender una cooperación y un multilateralismo positivos, construir una economía global abierta y esforzarse por un crecimiento compartido e inclusivo. Las políticas egoístas y autárquicas son poco realistas y no van a ningún lado.

La fricción comercial entre China y Estados Unidos tiene que resolverse mediante las consultas y el diálogo respetando los principios de igualdad, respeto y beneficio mutuo.

Publicaciones Graficas Rafime S. de R. L. (JMB)