Veracruz: Entre fosas, Maluma y el fiscal

Itzel Ramírez*.- En julio de 2016 caía por primera vez uno de los bastiones políticos del PRI: Veracruz; que sería gobernado por Miguel Ángel Yunes Linares, un político expriista reconvertido al PAN tras 35 años de militancia en el tricolor.

Hoy, tras el cambio hacia otro partido en el gobierno, la entidad vuelve a la escena nacional por el pleito entre el nuevo gobernador, un fiscal general que se burla de los señalamientos en su contra por tortura y el horror de una entidad en la que en los últimos cinco meses y medio se han detectado 76 fosas clandestinas, según el reporte que sobre el tema ha hecho el gobierno federal. 

Cuatrocientos veinte asesinatos dolosos cometidos en Veracruz de enero a marzo de 2019, de acuerdo con las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la masacre de Minatitlán y el hallazgo en una sola fosa con más de 54 restos óseos, mantienen en el limbo a las autoridades veracruzanas.

Por un lado, el gobernador Cuitláhuac García y su gabinete han acusado al fiscal Jorge Winckler de proteger a narcotraficantes, de faltar a su deber de resguardar fosas y de mentir una y otra vez sobre diversos temas. Antes del señalamiento contra Winckler, el gobierno veracruzano había acudido a la Fiscalía General de la República para denunciarle por omisión y actos relacionados con la obstrucción de la justicia.

Del otro lado, Winckler -funcionario heredado de la administración Yunes-, ha sido objeto de una recomendación de la Comisión de Derechos Humanos de Veracruz por utilizar métodos de tortura para obtener acusaciones en contra de exfuncionarios del gabinete de Javier Duarte, aquel exgobernador que previo a su salida por la puerta de atrás fue considerado uno de los rostros nuevos del PRI.

La recomendación, fundamentada con los estándares para ello establecidos, provocó en el fiscal poco más que la mofa simplona. “Pasará a la historia de los derechos humanos que Maluma torturó en el penal de Pacho Viejo”, dijo el fiscal en conferencia de prensa, indicaron varios medios locales.

Ambos funcionarios públicos y como tales responsables por acción u omisión y detentadores de las prerrogativas y mieles propias de sus puestos, García y Winckler juegan al teléfono descompuesto. Uno -el de Morena-, pide a los medios que le avisen al otro que lo anda buscando, como si no tuviera los medios de su investidura para llamarle a cuenta.

El otro -ligeramente célebre por bloquear de Twitter a periodistas-, se avienta la puntada de aparecer en un juego de futbol de la Fiscalía General como parte de un equipo titulado “Desaparecidos” (https://www.facebook.com/fgeveracruz/posts/2107874639476704).

El encono entre las autoridades nubla la vista, será difícil saber cuánto de venganza y de cierto hay en las acusaciones en contra del fiscal por su presunta protección a líderes criminales.

De ser comprobados y perseguidos penalmente las omisiones del fiscal con el crimen organizado, ¿cuántos de sus pares en otras entidades estarán preocupados de que la alternancia signifique, en serio, el fin de la impunidad?; en caso de no serlo, ¿cuántos gobernadores se estarán frotando las manos para quitar de en medio a funcionarios ajenos a su círculo?

Mientras tanto, Veracruz sigue en la más profunda de sus pesadillas, la masacre de Minatitlán, como ejemplo reciente de una crueldad que parece infinita y cada vez más lejos la tranquilidad del rinconcito consentido de Agustín Lara.

Desde la franja

Ciudad Juárez sigue al alza en el número de asesinatos, más de 60 en lo que va de mayo, mientras el Congreso urge la declaratoria de alerta de género ante el incremento de mujeres víctimas de homicidio.

* Periodista