Desde la oscuridad

German Gez.- Solo quien carga el muerto sabe lo que pesa, reza un popular refrán y dada la situación de oscuridad que prevalece en nuestra querida Ciudad Juárez bien se acomoda para explicarles a quienes se oponen a Juárez Iluminado la situación por la que pasan miles de familias con una ciudad que se apaga como estrella en extinción.

No se trata de ser una pluma vendida. De entrada debo decir que nunca he recibido un solo peso de ningún político, como estoy seguro que tampoco lo han recibido quienes apoyan la iniciativa del presidente municipal, pero tampoco me considero la voz del pueblo, solamente hablo por las experiencias que tanto mis vecinos como yo tenemos que padecer al vivir en una colonia que lleva seis meses con su alumbrado público sin funcionar.

Es muy fácil para aquellos que se oponen al proyecto, señalar y juzgar, como lo hace día con día el presidente Andrés Manuel López Obrador. Eso es fruto de la polarización que se pretende institucionalizar desde el gobierno federal, haciendo la separación entre fifís y pueblo, entre conservadores y liberales, entre seres divinos y terrenales. No es ese el tipo de gestión que los mexicanos queremos para nuestro país.

Hace casi 20 años, la noche del 22 de octubre de 1999, llegué a esta frontera y debo decir que desde las alturas se veía como una enorme mancha urbana, como la gran urbe que juntas forman Ciudad Juárez y El Paso, sin diferenciar dónde terminaba una y empezaba la otra. Lo recuerdo como si hubiera sido ayer: las luces titilaban y hacían lucir hermosa y pujante a esta ciudad.

En diciembre pasado, al regresar de las vacaciones, la imagen es otra. Enormes sectores de la ciudad se hallan a oscuras, ni siquiera las avenidas principales gozan de buen alumbrado público, perjudicando así a los casi 1.5 millones de personas que diariamente circulamos por esas calles.

Yo invito de manera muy cordial a quienes se oponen a que la ciudad sea iluminada, a que transiten en horas de la noche por la avenida Tecnológico, por el bulevar Teófilo Borunda, por Las Torres, por el Libramiento, por donde quieran, para que sientan en carne propia lo que miles de juarenses deben padecer noche tras noche.

Estoy seguro que quienes cuestionan el proyecto viven en zonas bien iluminadas y si no hay alumbrado público, no les importa, se sienten seguros al llegar a casa en sus carros, pues a diferencia de miles de empleados del sector maquilador, no tienen que atravesar enormes terrenos baldíos a altas horas de la noche en medio de la nada para poder llegar a sus viviendas, exponiendo sus vidas con una inseguridad que se pasea por las calles amparada por la falta de alumbrado público.

Con todo el respeto que se merece el exalcalde Enrique Serrano Escobar, no considero que sea una voz autorizada para hablar al respecto. Cuando el priista asegura que “durante mi gestión coticé 35 mil lámparas y el costo fue de 350 millones de pesos”, la pregunta que se le debe hacer es: ¿Y por qué no las cambió entonces? Tuvo todas las condiciones para hacerlo, pudo haberse opuesto también al cuestionado PMU y no lo hizo. ¿Por qué ahora se opone a que la ciudad dé un paso al frente en su desarrollo?

Si bien dice que durante su gestión se hizo un “acuerdo” con Intelliswitch para renovar alrededor de 10 mil lámparas, personalmente le pregunté a su entonces secretario del Ayuntamiento en qué colonias se habían instalado dichas lámparas y no me supo dar una respuesta. Le reiteré mi pregunta y prefirió cambiar de tema. ¿Cómo pretenden ahora dar venir a decirnos que tienen la solución?

No es justo que miles de personas paguen cada bimestre el Derecho de Alumbrado Público en su recibo de la CFE cuando sus colonias están a oscuras. No es justo pagar por un servicio que no se presta y del que no pueden evitar el pago porque a nadie le preguntan si lo quiere pagar o no, sino que viene cargado como parte del cobro que realiza la paraestatal.

Tal y como lo dijo el presidente municipal, es válido escuchar propuestas, si hay quienes se oponen al proyecto, que presenten alternativas, pero viables. Creo que todos quienes habitamos en esta ciudad se los agradeceremos. Lo que no se vale es seguir cuestionando sin plantear alternativas y soluciones y mientras tanto miles de voces juarenses siguen clamando por un alumbrado público y eficiente desde la oscuridad.