Un millonario es protagonista de la campaña electoral en Uruguay

Gerardo Laborde.- El millonario Juan Sartori era un desconocido en Uruguay hasta hace pocos meses, pero con una fuerte inversión publicitaria y un carisma propio hoy aspira a convertirse en el candidato presidencial del principal partido de la oposición.

Mirado con recelo en todo el sistema político, incluso en su Partido Nacional (PN), al que se afilió hace pocos meses, Sartori reitera que su objetivo es colaborar con el país en el que vivió hasta los 12 años y en el que nunca ha votado.

“Qué cosa más linda puede hacer alguien que comprometerse para ayudar a llevar adelante a su país, para mejorar la vida de su gente”, reflexionó el empresario de 38 años en una entrevista que publicó el pasado 24 de marzo el diario local “El País”.

En un principio se observó como intrascendente su desembarco en la campaña electoral para las internas del 30 de junio, donde surgirán los candidatos presidenciables para elegir el 27 de octubre al sucesor del presidente Tabaré Vázquez.

Pero con el correr de las semanas Sartori dejó de ser un “experimento” y desplazó a líderes sectoriales respetados, colocándose segundo en la intención de voto en el PN, aunque todavía lejos del principal referente, Luis Lacalle Pou.

La irrupción se da en un año de incertidumbre donde el izquierdista Frente Amplio (FA) buscará su cuarto gobierno consecutivo desde 2005, con una economía que crece pero donde hay señales de alerta como el aumento del desempleo y la caída de la inversión.

El experimentado analista político y director de la consultora Factum, Óscar Bottinelli, reconoció que “es la primera vez que me pasa, después de estar toda la vida en esto, que aparezca un candidato presidencial y yo tenga que empezar a buscar en internet quién es”.

Desde su punto de vista, el éxito que ha demostrado hasta el momento refleja que “hay un segmento del electorado uruguayo que tiene una visión muy crítica del elenco político y busca referentes nuevos, que vengan con otros aires”, según dijo el pasado 25 de abril al sitio web “Montevideo Portal”.

Las propuestas de Sartori han sido osadas: entregar medicamentos en forma gratuita a los jubilados y crear cien mil puestos de trabajo durante el próximo quinquenio, en un mercado en el que se perdieron 50,000 empleos en los últimos años.

Con una sonrisa casi permanente y un optimismo desbordante, Sartori reiteró que hay que bajar impuestos, reducir la burocracia y atraer nuevas inversiones.

“Hay que generar un marco confiable en el cual la gente venga a invertir y venga a hacer cosas”, expresó Sartori a “El País”.

El precandidato inició su carrera empresarial creando en 2002 un administrador de activos en Ginebra, Suiza, donde estudió durante su adolescencia, el que vendió en 2008.

En 2006 fundó Union Agriculture Group (UAG), que llegó a ser la empresa agricultora más grande de Uruguay y alcanzó a tener una extensión de tierras equivalente al 1 por ciento del territorio uruguayo.

Tras el auge de las materias primas las operaciones de UAG se redujeron fuertemente y el consorcio, del que se desvinculó Sartori, terminó con un fuerte endeudamiento con los bancos uruguayos.

Sartori se casó en 2015 con la hija del magnate ruso Dmitry Rybolovlev, Katia, quien participa en actos de la campaña electoral.

El precandidato del también opositor Partido Colorado, Ernesto Talvi, le pidió el lunes a Sartori que “pare de gastar fortunas en la campaña” y de “hacer un uso abusivo de la riqueza quebrando leyes escritas y no escritas sobre el juego limpio electoral”.

La inversión que realiza en publicidad el empresario devenido en precandidato es notoria y fue advertido por la Corte Electoral por adelantarse al periodo permitido de campaña en los medios de comunicación, amonestación que no tiene una sanción.

Bottinelli cree que esta candidatura despierta en el electorado uruguayo “un mensaje que es visto como novedoso”.

Más allá del resultado que obtenga en junio, Sartori ya generó un pequeño sismo en el sistema político uruguayo.