El ladrón de ideas desde la ignorancia

Dr. Ricardo Castro.- Seguramente es un tema difícil hablar de una cuasi historia de descamisados y chairos, desde la historia de Evita Perón en Argentina y la nueva que dice estar contando el presidente López Obrador a los mexicanos, basado en frases y palabras copiadas de anteriores luchas por el poder en el continente americano y de los que dicen tienen fieles seguidores.

La imagen política del presidente de México está en un gran nivel, aunque no necesariamente esa imagen es positiva, su narcisismo deja a un lado a todos los que gobiernan junto a él. Es aquel Primero yo, y después yo también. Es una imagen triste la de querer aparentar ser todo un gobierno en su persona. Piensa que ganó por él mismo, cuando la causa electoral más validada por académicos e investigadores menciona que fue un castigo al sistema de gobiernos priistas y panistas atestados de corrupción e ineficiencia administrativa.

Como testigos están los medios de comunicación, pero tal vez también como indiciados porque solo habría que ver la cantidad de publicidad gubernamental expuesta para saber de quién no hay que hablar mal. Este gobierno repite la historia y los medios de comunicación nacionales tienen llenos sus espacios de anuncios gubernamentales que van desde la Cámara de Diputados, hasta CONADE y aquella Comisión para la Igualdad de Género.

El presidente López Obrador no es Evita Perón, pero se parecen porque Evita decía desde el palacio presidencial que era del pueblo y no lo podía olvidar, cómo olvidar aquel dicho que hablaba sobre “Debéis creerme, mis lujos son solo un disfraz, un juego burgués nada más, las reglas del ceremonial”.

Hoy López Obrador quiere hacernos creer que es uno más del pueblo, cuando es imposible porque como presidente el Papa Francisco lo recibiría inmediatamente y al católico de la catedral del centro de cualquier ciudad le sería prácticamente imposible.

Aparentar es su estilo, en su corrido cantado por los Tigres del Norte dice que las ratas tiemblan de miedo cuando él llegue al gobierno, al pueblo lo salva el pueblo, pueblo soy y estoy contigo. Solamente le falta decir que come sin manteca y que no tiene deudas porque no compra nada.

Cuando la política da, da en abundancia, todo mundo lo sabe, conoce que es un farsante pero con suerte tal que dirige un país sin proyecto, diría durante la semana Diego Fernández de Cevallos, excandidato presidencial y conocido por no tener pelos en la lengua.

Es un ladrón de ideas desde la ignorancia del pueblo, solo se ve un México con carpa de circo, decía además Luis Donaldo Colosio con hambre de sed y justicia; para el gobierno de hoy ya se acabó la corrupción, se acabó el disfraz de las políticas públicas basadas en la pobreza, aunque es la base del discurso gubernamental en las famosas conferencias mañaneras.

La canción eterna de Evita Perón habla de sus sentimientos hacia el pueblo argentino, sus descamisados a los que dice que su vida entera se las dedica, que no se alejen, que los necesita. El corrido de López Obrador habla a los chairos de que hay que rescatar esta nación con huevos. Difícil establecer similitudes y diferencias entre ambos personajes.

Juntos Haremos Historia nace del guión de la película “La dictadura perfecta”, que es una sátira de la política mexicana, cuando aquel gobernador Carmelo, de un estado no identificado, dice que compra a los medios de comunicación (léase Televisa en la realidad) que “Haremos historia”, los asesores del presidente se lo vendieron y bien vendido.

El gobierno parece insensible a los problemas del país, desde el huachicoleo y sus víctimas hasta los conductores fronterizos que cruzan a diario a los Estados Unidos en largas filas de revisión a causa de las caravanas de migrantes procedentes de Centroamérica. No es tema de la Presidencia de la Republica que con su Avandaro setentero de amor y paz busca se resuelvan de manera divina o mágica los problemas del país.

La violencia continúa y se dice que la Guardia Nacional es la medicina, esperemos un milagro porque el recién designado jefe militar está estudiando el tema porque le avisaron ayer que sería el encargado de tal misión. Es un militar en actividades académicas, un internacionalista que esperemos sea de beneficio para el país.

El corrido de López Obrador es un reclamo a sus dos contiendas presidenciales perdidas, la canción perenne de Evita Perón es un himno porque sus ojos lloran de amor por su pueblo al que entregó su alma. Son dos historias nada paralelas, más bien opuestas con el mismo concepto de imagen popular.

El ladrón de ideas es el que copia y no parece mal el que se haga, solo que los resultados se den o que parezcan darse, habría que preguntarle a cualquier consumidor si la rebaja del IVA en la frontera mexicana con los Estados Unidos le benefició. ¡Claro que no! Fueron los comerciantes los que obtuvieron sendas ganancias al pagar menos impuestos no rebajando precios bajo el argumento de la inflación.

El tema es complejo y cada quien podrá tener sus verdades como parámetros de la política mexicana, no es cuestión de ideología, ni de partidos políticos, mucho menos de aspiraciones políticas futuras o truncas. Cada quien su idea, hay quienes piensan desde reflexión y el conocimiento y hay quienes desde la ignorancia.

Hablar de descamisados y chairos no es cualquier cosa, son dos argumentos diferentes, uno busca la emancipación de la pobreza y otro la persecución de los bandidos, sin meter a nadie a juicio ni político ni judicial, solo un “ya se terminó” en términos de lo que sea. Es una cuarta transformación mediática que puede terminar como muchas ideas latinoamericanas envueltas en conflictos de corrupción y tráfico de influencias.

Suerte al presidente de México en su estrategia, esperemos no un consenso en su imagen personal, sino en un país más justo y equitativo, no en bienes económicos si fuese el caso pero sí en oportunidades para todos.

P.D. Bien Jorge Ramos, no es buscar la diferencia sino la verdad.

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