Pederastia

Lic. Héctor Ramón Molinar Apodaca*.- El delito de pederastia que contempla el Código Penal Federal de nuestro país, es un delito que se considera grave porque las víctimas son niños o niñas, ya que hace referencia a quien se aproveche de la confianza, subordinación o superioridad que tiene sobre un menor de 18 años, derivada de su parentesco en cualquier grado, tutela, curatela, guarda o custodia, relación docente, religiosa, laboral, médica, cultural, doméstica o de cualquier índole y ejecute, obligue, induzca o convenza a ejecutar cualquier acto sexual, con o sin su consentimiento.

También se define a las personas adultas que sienten una atracción sexual por las niñas o niños, que desemboca en abuso sexual. Se considera como un tipo de trastorno sexual caracterizado por fantasías recurrentes, que se considera además, como una práctica delictiva, que provoca graves repercusiones en el desarrollo psicológico, social y sexual de la víctima.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México tiene el primer lugar en abusos sexuales contra los niños. Concretamente, el primer lugar en el delito de pederastia, lo que significa que es gravísimo atentado contra la niñez mexicana. La agrupación denominada Colectivo Contra el Maltrato y Abuso Sexual Infantil, a pesar de las cifras millonarias registradas de abusos sexuales contra menores en nuestro país, es poco realista o confiable, porque de cada cien casos de abuso sexual infantil, se denuncia solamente UNO.

En los casos de sacerdotes católicos pederastas que han sido denunciados, las autoridades eclesiásticas respectivas han protegido más la imagen de la Institución y sus ministros para evitar el escándalo que a los menores, dejando de lado la protección a las víctimas, además de omitir o abstenerse de denunciarlos ante las autoridades civiles de carácter penal competentes, para que sean enjuiciados como cualquier individuo. Lo que ha contribuido a la corrupción interna de la Santa Sede, como el propio Papa Francisco lo ha reconocido públicamente y actualmente ha enfrentado el problema como nunca ningún alto jerarca lo había hecho al establecer “cero tolerancia”.

El delito de pederastia se considera en el derecho mexicano como una enfermedad, porque el Código Penal determina que el autor del delito podrá ser sujeto a tratamiento médico integral el tiempo que se requiera, mismo que no podrá exceder el tiempo que dure la pena de prisión impuesta. Sin embargo, no se conoce ningún diagnóstico psiquiátrico que determine la conducta del pederasta como una enfermedad, sino como un acto de violencia y agresión sexual dolosa, es decir, premeditada e intencional.

También se rumora en la globalización de los derechos humanos que la pederastia es una preferencia sexual, por la atracción que se siente hacia los pequeños. Justificación que deja en estado de indefensión absoluta a la niñez, de manera por demás infame y perversa. Por ello debemos tener especial atención en este asunto y no tomarlo a la ligera, porque nuestra principal fuente de desarrollo en el país está en inminente peligro. Los derechos humanos han venido a transformar el modo de vida en la sociedad para bien y para mal, pues su interpretación jurídica depende de autoridades judiciales, que en el caso de México no podemos asegurar que son incorruptibles.

En el caso de la Iglesia Católica, cabe mencionar que el Papa Francisco se comprometió recientemente a combatir todos los casos de abuso sexual del clero, con la máxima seriedad a la hora de abordar los casos. Reiteró que tomará todas las medidas posibles para que tales crímenes no se repitan, para que la Iglesia vuelva a ser creíble y confiable. Pidió un cambio de mentalidad defensiva de la Iglesia, con la necesidad de defender a los menores, ya que ningún abuso debe ser jamás encubierto ni infravalorado, porque el encubrimiento de los abusos favorece que se extienda el mal y añade un nivel adicional de escándalo.

Pero el encubrimiento o complicidad no debe ser para nadie que practique la pederastia. Es necesario valorar a los niños(as), escucharles y darles atención en todo lo que manifiestan con su forma de comunicarse, ya sea en su inocencia, dibujos o señales. La pornografía es el principal enemigo que está al alcance de todas las edades, en redes sociales, internet, televisión y pronto en las salas de cine como lo anunció recientemente la compañía Cinépolis. La niñez es lo más valioso que tenemos en todo el mundo y México es abundantemente dichoso de tener tantos pequeños, que deben crecer con amor y dignidad.

* Especialista en Gestión de Conflictos y Mediación