Aborto, un asunto de derechos y obligaciones

German Gez.- El pasado 7 de marzo, víspera del Día Internacional de la Mujer, el Congreso de Nuevo León aprobó una reforma que adiciona un párrafo al artículo 1 de la Constitución de ese estado, con el fin de garantizar el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural.

En otras palabras, se decide de esta forma penalizar el aborto en ese estado, con lo cual se abre la posibilidad de que el aborto sea motivo de cárcel para las mujeres que recurran a él para quitarle la vida a su bebé o producto, como suelen llamarle ahora.

Antes de la aprobación de la controvertida reforma, la coordinadora de los diputados de Nueva Alianza en el Congreso calificó la reforma de regresiva y contraria a la constitución mexicana y a los tratados internacionales. “Tenemos la razón jurídica, pero no los votos”, señaló Dolores Leal Cantú.

Como era de esperarse, esta decisión causó controversia y protestas de mujeres que, al igual que la diputada del PANAL, la consideran regresiva y que atenta contra el “sagrado” derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo.

La postura de la Iglesia Católica al respecto ha sido la misma desde un comienzo: se trata de un ser humano desde el momento mismo de la concepción y por tanto se debe garantizar su nacimiento y vida, argumento al que muchas mujeres se oponen.

“De qué sirven otros derechos, como la salud o la alimentación, si no tenemos el derecho a la vida”, expuso durante la movida sesión la diputada panista Claudia Caballero, quien incluso presentó el ultrasonido de su hija a las 12 semanas de gestación y hasta pidió que escucharan los latidos de su corazón.

Es evidente que cuando un ser humano empieza a crecer en el vientre materno, no es parte del cuerpo de la mujer, es un ser con vida propia, con su propio ritmo cardiaco, con su propia alma y por tanto, tiene el mismo derecho a vivir que la mujer que lo lleva en su seno.

Quienes señalan que la mujer tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo, olvidan que el “producto” no es parte del cuerpo de la madre y, además, que en los tiempos modernos existen tantos métodos anticonceptivos que ya no es posible que se siga señalando ignorancia al momento de concebir.

Señalan muchas mujeres que no se les debe obligar a ser madres cuando no lo desean y tienen toda la razón, pero tener derecho sobre su cuerpo también implica que al tener relaciones sexuales pueden decidir cómo hacerlo, es decir, con qué precauciones, por ejemplo, usando preservativo, dispositivos para evitar el embarazo o incluso, tomando la píldora del día después.

También las que defienden su postura dicen que se le deja a la mujer toda la responsabilidad y no al hombre, pero si se trata de una relación consensuada, creo que si realmente el hombre las ama, aceptará condiciones para la misma; de no ser así, tal vez es alguien que no vale la pena.

Opino que solamente en caso de una violación, cuando la mujer haya sido obligada a tener relaciones sexuales en contra de su voluntad, se debería permitir el aborto en las primeras semanas de gestación, pues definitivamente en ese caso no fue algo consensuado ni buscado por la mujer y por eso se le debe dar un tratamiento diferente.

Sin embargo, lo cierto es que los casos de violación son los menos cuando de abortos se trata. Por supuesto que comparto aquello de que las mujeres tienen el derecho a decidir sobre su cuerpo, pero debemos considerar que tener derechos implica también obligaciones.

Sería absurdo pensar, por ejemplo, que para evitar embarazos no deseados se opte por la abstinencia sexual. El solo mencionarlo causa risa y hasta enojo, pues tanto hombres como mujeres “tienen derecho” a disfrutar de una sexualidad plena, pero hacerlo con responsabilidad es la mejor manera de evitar este tipo de sorpresas.

Durante el debate en Nuevo León, el diputado Ramiro González, coordinador de la fracción de Morena, cuestionó: “¿En serio compañeras y compañeros diputados, reformaremos las ideas de otras legislaturas sin antes discutirlo con la sociedad? Siempre hay un punto, cuando hablamos del derecho a decidir sobre su propio cuerpo”.

No cabe duda que es un tema del que hay mucho por discutir y sobre el cual no toda la humanidad se pondrá de acuerdo, pues el aborto es un asunto de derechos, pero también de obligaciones, de las que cada vez queremos saber menos.