Exorcizar a Morena

German Gez.- Cuenta la leyenda que durante la época de la Conquista, en el Siglo XVI, un demonio que se hacía llamar “Buziraco” habitaba en el Cerro de La Popa, en Cartagena de Indias, donde en un oscuro bohío era adorado por los indígenas y negros cimarrones.

Dentro del bohío se encontraba una gran tina en la cual se sumergían joyas para que el demonio las bendijera, mientras los pobladores tocaban tambores y danzaban alrededor, consumiendo además tabaco y licor.

Cuando el monje Fray Alonso de la Cruz Paredes llegó a Cartagena en una misión encomendada por la Virgen María, observó que el demonio vivía en aquel lugar, donde la Virgen le había encomendado construir una iglesia, la cual se edificó entre 1606 y 1611 y que actualmente se conserva en la ciudad caribeña. De esta manera se expulsó al demonio, que se encontraba encarnado en ese momento en un macho cabrío llamado “Urí”.

Pero al ser expulsado de Cartagena, Buziraco llegó a Cali y durante 300 años se apoderó de la entonces pequeña población colombiana. En 1837, Cali se vio inmersa en una ola de terror causada por múltiples muertes, la viruela, el dengue, la lepra, la prostitución, incendios, plagas y la falta de cosechas.

Decían los pobladores de aquellos tiempos que el demonio se dejaba ver por los cielos como la figura de un murciélago gigantesco o como la sombra del diablo, por eso, el 3 de mayo de 1837 dos frailes franciscanos subieron a uno de los cerros que rodea la ciudad e instalaron en su cima tres enormes cruces con la idea de exorcizar a Buziraco y que ese día, una voz profunda surgió del cerro maldiciendo la ciudad.

El 7 de junio de 1925 un terremoto de 6.8 grados en la Escala Richter sacudió la ciudad y se atribuyó el sismo a la liberación del Buziraco, quien destruyó las cruces de guadua y derribó varias iglesias de la ciudad. De esta forma el ancestral demonio retornó a la ciudad con fuerza renovada.

Varios años después, el 31 de diciembre de 1953 se inauguraron las tres cruces en hierro y cemento, la mayor de ellas de 26 metros de altura y las laterales de 22 metros, mismas que los caleños visitan cada Semana Santa.

Ya el 25 de octubre de 1953, en el otro cerro tutelar, se construyó la estatua de Cristo Rey o el Señor de los Cristales. Con los cerros protegidos por figuras sagradas, dice la leyenda que Buziraco nunca pudo salir y se quedó en la ciudad colombiana.

Esta leyenda vino a mi mente tras escuchar las declaraciones que en días pasados hiciera la dirigente de Morena en Ciudad Juárez, Luz Elia Marín Rentería, quien aseguró que las puertas del partido se cerraron a todos aquellos provenientes de otros partidos que quieren ingresar para evitar que gente nociva o que no tuviera el perfil y la ideología que manejan como partido de izquierda le hagan daño al instituto político que catapultó a Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República.

Parece tardía la reacción de Marín Rentería cuando asegura que en el partido serán selectivos en la aceptación de nuevos integrantes para evitar que se “cuelen” personas non gratas, pues todos los ciudadanos vimos que para el proceso electoral de julio pasado, el partido “acogió” a todos aquellos que renunciaron a otros institutos políticos y solicitaron su adhesión al que ahora ella preside en nuestra ciudad.

Los integrantes de “la mafia del poder” quedaron “curados y sanados”, además de perdonados, desde el momento mismo en que ingresaron a las filas del partido creado por López Obrador para poder contender por la Presidencia de la República.

Y al mismo se unió en campaña el Partido del Trabajo, señalado en nuestro estado por ser “propiedad” de una familia de la cual salen todos los candidatos a puestos de elección popular.

Priistas por montones, panistas a más no poder, perredistas “arrepentidos” que ahora dicen que siempre fueron fieles a Andrés Manuel López Obrador y muchas especies más se encuentran ahora en el “pejepartido” y ocupan senadurías, diputaciones locales y federales y hasta presidencias municipales y gubernaturas.

Al igual que sucedió en Cali con Buziraco, es demasiado tarde para pretender “blindar” al partido, pues si querían evitar que muchos demonios entraran a las filas de Morena, decidieron instalar las cruces y el Cristo cuando ya los “non gratos” están adentro y ni con un exorcismo se depurará Morena.