El secreto político de asustar y regalar

Dr. Arturo Castro.- lo largo de toda una carrera política he visto lo que he querido ver y lo que no hubiese deseado ver, las miradas han ido de lo más aberrante a lo más maravilloso, la experiencia de experiencias es la de ser político para hacer política al servicio de la gente. En política no todo es malo ya que se hacen amigos ocasionales y otros para toda la vida. La política parece un suspiro, llega y se va en un segundo.

La sociedad cuando vota no es la de aquellos 71 años de priismo, la sociedad consideraba el voto institucionalizado, escenario que cambió a partir del año 2000 en el que se contaba a una ciudadanía que soñaba con despertar y ver un México más justo e igualitario que lo obtenido en ese periodo de siete décadas gobernadas por el partido emergido de la Revolución Mexicana, entonces le dio el triunfo al Partido Acción Nacional, el histórico contrincante del PRI fundado por Manuel Gómez Morín, el mismo hombre que se enojó con Plutarco Elías Calles por no considerar a la Iglesia en la fundación del Partido Revolucionario Institucional, tenía una silla en la mesa de toma de decisiones.

En la elección de 2006 se siguió teniendo la misma aspiración y el PAN se quedó corto, no ejecutó cambio alguno de las propuestas expuestas en campaña y la sociedad entonces sufrió la guerra contra el narcotráfico que tuvo como saldo más de setenta mil muertes en las calles del país. Hacia el 2012, en que se da una nueva oportunidad al PRI, los votantes deseaban un crecimiento social, alejarse de la pobreza, de las carencias, pero todo siguió igual, nada cambió a pesar del cambio de estafeta de partido.

La sociedad no se equivocó en esa ocasión como lo hizo el PRI al presentar como candidato a un junior político del que tal vez ni arrepentimiento tenga, mismo que fue la burla durante su mandato, dada su inocencia e ignorancia tanto de historia como de los asuntos fundamentales del país. La esperanza de una mejor sociedad nuevamente llega con el partido Movimiento de Regeneración Nacional que encabezó en 2018 el hoy presidente López Obrador, conocido migrante político del PRI al PRD y fundador de la fuente de sus quincenas: Morena.

Los gobiernos de los últimos sexenios han sido todos diferentes, con características específicas: Ernesto Zedillo y el error de diciembre; Vicente Fox y las lavadoras de dos patas; Felipe Calderón y su guerra sin cuartel y Enrique Peña y sus libros que influenciaron su vida. Hoy un presidente llamado López Obrador y su oratoria mesiánica en donde los medios de comunicación han contribuido más por obscenidad que por capacidad.

El presidente decretó que se acabó la corrupción bajando los salarios de los funcionarios públicos; que terminó la guerra en las calles del país; decretó el fin del huachicoleo poniendo 125 muertes en la mesa para justificar su decisión; puso un video de robo de celular en televisión aparentando ser intento de secuestro de una joven mujer; canceló un aeropuerto con inversión millonaria; da dinero a los jóvenes, futuros votantes y se los quita a los infantes, uff, uff y recontrauff diría Enrique “El perro” Bermúdez en un Cruz Azul-América.

La magia política en todos estos casos no existe, pero sí el adiestramiento de los individuos para tener comportamientos posteriores electorales, al pueblo se le asusta y se le regala lo que fácilmente puede conseguir, el PRI tiene una historia de otorgar dádivas a la gente, López Obrador es un expriista y lo hace de modo magistral engañando a una ciudadanía que votó por él para acabar con las simulaciones de gobernabilidad.

López Obrador expone todos los días que él manda, que su palabra no se discute, es un presidente que habla pausadamente para desesperar al oyente, es un presidente que cree que llegó para quedarse. México tiene una democracia de castigo y el juicio tal vez no sea en 2021, sino en 2024.

El secreto es que la sociedad tenga miedo para que se sienta protegida por el infractor, se la cree y sin prender veladoras agradece el gesto de protección. La historia lo denuncia, va a ser un gobierno sin ton ni son, un gobierno de palabra y no de acciones. El presidente de México opaca hasta el bolero de la esquina, que esperamos de los funcionarios con función de cero a la izquierda.

El secreto es regalar para que la gente se sienta agradecida. En ocasión de buscar la penetración social, el presidente dijo a la sociedad que agarrara lo que le ofrecieran los partidos políticos: Hoy es lo mismo en las políticas públicas institucionales. Hoy desaparece programas para otorgar dinero en efectivo a la gente. Mañana es posible que desaparezca el Instituto Mexicano del Seguro Social y se otorgue un apoyo de dos mil pesos mensuales para que la gente vaya con el doctor de su predilección, sin importar cirugías ni dolores del corazón.

México es diferente en su indiferencia, la sociedad vota por votar, no hay una identidad que nos lleve a ser un país ya no del primer mundo, pero sí del segundo, tema a discutir por separado.

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