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Las bases de la austeridad republicana

Candelario González Villa.- Como señala el “Nuevo Proyecto de la Nación”, que recupera lo mejor de la historia de México. De ahí derivan los ejemplos morales de los mejores dirigentes y gobernantes. ¿A caso no sigue vigente el postulado de José María Morelos de que debe moderarse la indigencia y la opulencia, y elevarse el salario del Peón?

¿O su propuesta de que todo aquel que se queje con justicia, tenga un tribunal que lo escuche y lo defienda contra el arbitrario?

Igualmente el Presidente Benito Juárez fue un ejemplo de honestidad, sin la cual no es viable una república Liberal y Democrática.

Si el objetivo es edificar una sociedad más igualitaria y justa, se requiere establecer en la república, una legislación que, obligue a los poderes de la unión, a los órganos autónomos y demás entidades federales, a reglas y principios estrictos de austeridad presupuestal.

Esto se vuelve éticamente ineludible en épocas de crisis económica como la que estamos viviendo.

De lo contrario, el costo de la crisis, como se quiere ahora, será pagado vía de aprobación de nuevos impuestos, o el aumento de los mismos, por os sectores sociales menos favorecidos.

En México no se cuenta con una legislación de esta naturaleza. Cada año únicamente se expiden lineamientos de disciplina y control del ejercicio presupuestario y un capitulo de disposiciones de racionalidad en el Decreto de Presupuestos de Egresos de la federación.

En ambos casos sus alcances son cortos y superficiales; los resultados son insignificantes, por lo que es necesario que el Congreso de la Unión apruebe una Ley de Austeridad.

Es necesario hacer valer el principio político  y ético por el cual los funcionarios públicos deben aprender a vivir en la justa medianía, como proponen Juárez.

Por el contrario, la práctica cotidiana es que los servidores públicos reciben toda clase de bonos, prestaciones y privilegios, no previstos en la ley o en el presupuesto de egresos.

Esos beneficios se apoyan en normatividades de dudosa constitucionalidad, que son aprobados en cada institución, al margen de un control estricto de la Cámara de Diputados y de la sociedad.

Así lo confirma la ASF en su informe “Áreas de opacidad y riesgo en el Estado Federal Mexicano. Oportunidades de mejora” publicado en 2009. Ahí se señala en relación a la remuneración de los servidores públicos en este país.

En la actualidad, el total de las percepciones que se otorgan a los servidores públicos, se compone de conceptos ta les como sueldo, sobresueldo, compensaciones, bonos y ayudas diversas consistentes en vales de despensa, gasolina, despensas navideñas, excepciones fiscales y otro tipo de prestaciones complementarias de carácter especial.

La existencia de regímenes distintos y en algunos casos de excepción en los poderes de la unión y en los órganos constitucionalmente autónomos, complica, confunde y refleja una alta opacidad y un excesos de discrecionalidad en materia de remuneraciones, debido a falta de criterios universales que sean aceptados y observados en toda la administración pública.

De algunos resultados obtenidos de diversas revisiones efectuadas por la ASF, se desprendió que en “Poder Judicial de la federación” existían pagos superiores a los tabuladores establecidos, pagos de aguinaldos mayores a lo autorizado y estructuras que no responden a su organización jerárquica.

Ante lo expuesto, reflexiono y llego a la conclusión, los desatinos del gobernador Corral, con su conveniencia o de plano ignorancia del significado de “federalismo”

Y no se diga soberanía; lo veo más a fondo ante la inoperancia de su gobierno que recurre al federalismo y soberanía como justificante para lo que él más domina, los reflectores y micrófonos.

Tiene razón el ejecutivo federal y el legislativo, escuchemos bien y comprendamos mejor, al no soltar los recursos federales a los gobiernos estatales, que están acostumbrados a dilapidar los recursos de la federación en ocurrencias, en contubernio con los delegados federales, como sucedió en las pasadas administraciones.

La supuesta austeridad del gobierno de Corral, no se refleja en su gestión, el ejemplo de crear la coordinación de gabinete, con unos 23 millones de presupuesto.

Sin embargo, la austeridad se rebasa por la incongruencia, los despidos de trabajadores y el desabasto en los servicios de salud, así son los postulados del Sr. Corral.

¡Viva el Federalismo Soberano de Corral!

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