Mostly Clear

13°C

Mostly Clear

Clima:

Los camaleosaurios

Raúl Ruiz.- Es increíble la velocidad a la que corre la política mexicana en estos tiempos sórdidos.

Apenas terminan las elecciones, y no bien se sientan en sus curules y escaños los nuevos legisladores; y toman las riendas de sus municipios los nuevos alcaldes, cuando ya se está pensando en las próximas elecciones.

Son nuevos episodios los de hoy. Atrás quedaron los rigores partidistas en los que se definían las siguientes candidaturas.

La simulación de la democracia priista a través del inmortal dedazo, y cubiertos por el disfraz de una convención de la unidad, en la que por aclamación escogían a sus candidatos.

O la famosa Fiesta de la Democracia panista, a la que acudían a votar los delegados afiliados a la estructura del Partido Acción Nacional. Y escogían entre varias planillas al candidato que mejor acomodaba a los intereses de Los Pitufos.

Cuando descubrieron que podían comprar la voluntad de los delegados se les acabó la fiesta. Lo que prevalace hoy es el modelo del partido Morena para la selección de candidatos.

Todo comienza con una Tómbola. Luego le sigue la encuesta. Los que pretenden un cargo de elección popular, tienen que pasar por el cedazo del reconocimiento de la gente en cada distrito, en cada colonia.

Y ahora, el arranque debe ser con la máxima anticipación. Hay algunos que se agazapan bajo una ficticia capucha, simulando la invisibilidad al estilo del señor de los anillos. Pero empujan y crean jugadas, rumbo al 2021 sin lugar a duda.

Hay otros que en verdad se duermen en sus laureles, y seguramente serán los perdidosos; pues cuando quieran arrancar en su propósito faltando 15 para las 12, no les alcanzará el tiempo para armar una campaña ganadora.

El triunfo del partido Morena lo posiciona en el primer lugar para ganar las próximas elecciones, pero es evidente que carecen de cuadros de arrastre para ese propósito siguiente.

Pues no es lo mismo hacer campaña con la figura de Andrés Manuel López Obrador como respaldo, que hacer campaña con los méritos propios.

Mientras los morenos originales se capacitan y crecen, se advierte una mutación extraña entre las especies que pululan en la arena política, que podría dar pauta a una nueva generación de depredadores.

El dinosaurio muta a camaleosaurio, una mezcla de camaleón con dinosaurio. Para luego, con el tiempo, darle vida a otro mítico ejemplar: EL CAMALEOSAURIO AZUL, mezcla de los tres genes más representativos del país.

Veremos. Dijo un ciego.

Más en esta categoría: « En la Hoguera La corrupción y AMLO »