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Viven para contarla

Edna Alcántara.- Los 99 pasajeros, entre ellos once menores, del vuelo 2431 de la aerolínea Aeroméxico, vivirán para contar su impactante experiencia del pasado 31 de julio luego de que la aeronave se desplomase e incendiase poco después de despegar del aeropuerto internacional “Guadalupe Victoria” de Durango.

“Me siento bendecida y agradecida con Dios de haber salido completa, sin quemaduras y con mi hija bien”, fue el testimonio de Jaquelín Flores, pasajera del vuelo, cuya ruta era Durango-Ciudad de México.

De acuerdo con la superviviente, la aeronave despegó, y se elevó “en medio de mucha llovizna”, pero unos cuantos minutos después “se cayó”. “Solo pasó, me acordé de los protocolos a seguir en un accidente, puse mi pecho sobre las piernas y de repente cuando trato de ver, ya habíamos caído y salía humo. De inmediato quité el cinturón de seguridad y jalé a mi hija. El avión se partió a la altura del ala y por ahí salimos”, relató Flores.

Al igual que Jaquelín y su hija, los otros supervivientes salieron vivos del accidente, ocurrido a las 16:00 hora local, poco después de despegar en medio de una tormenta.

En esta aeronave, que cuenta con una antigüedad de diez años y fabricada por la empresa brasileña Embraer, viajaban 99 pasajeros: 88 adultos, 9 menores de edad y 2 bebés; y 4 tripulantes (2 pilotos y 2 sobrecargos), de acuerdo con la aerolínea. “Pensamos que todos íbamos a morir, fue impactante”, explicó otro de los supervivientes del accidente.

Además de los pasajeros, “afortunadamente la tripulación también sobrevivió”, aunque el capitán es quien se encuentra más grave y su pronóstico es reservado, explicó, por su parte, el director de la unidad estatal de Protección Civil de Durango, Israel Solano.

Luego del accidente, a través de las redes sociales circularon diversas fotos y videos de la aeronave antes y después de su impacto, incluyendo el movimiento de ambulancias y bomberos. En algunas imágenes se muestra cómo el aparato aéreo queda partido a la mitad y se incendia una de sus turbinas.

“Nuestro corazón está con todos los afectados”, fueron las primeras palabras del director general de Aeroméxico, Andrés Conesa, al ofrecer durante la noche una rueda de prensa en el aeropuerto internacional de la Ciudad de México.

El alto ejecutivo reconoció que pese a lo impactante del accidente no se registraron víctimas fatales y todo ello, dijo, como resultado de “la oportuna actuación de tripulantes y pasajeros”.

También explicó que por ahora sería prematuro dar con las causas que originaron el accidente, a pesar de que el gobernador del estado de Durango, José Rosas Aispuro, sostuvo a la prensa que una fuerte corriente de aire afectó a los dos motores de la aeronave. En ese sentido, Conesa explicó que la máxima autoridad de Aeronáutica Civil de México ha instalado un comité especial para investigar las causas que originaron el accidente.

Por su parte, la empresa Embraer ofreció ayudar en las investigaciones para saber a fondo las causas del accidente. Esto movilizó a todas las autoridades de México, e incluso el presidente Enrique Peña Nieto, a pesar de encontrarse de vacaciones, dio instrucciones a las secretarías de Defensa, de Gobernación, a través de Protección Civil, y de Comunicaciones y Transportes para atender el percance.

A su vez, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) de México, confirmó que instaló una Comisión Investigadora y Dictaminadora de Accidentes de Aviación, que trabajará en coordinación con la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC, máxima autoridad aeronáutica), así como expertos en la materia y representantes del fabricante brasileño Embraer, para presentar el dictamen del origen del accidente.

Por su parte, la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores (ASPA) de México, aseguró que los pilotos y tripulación actuaron “conforme a los protocolos establecidos para atender este tipo de emergencias” y dijo que el resultado de las investigaciones, de acuerdo con la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI, por sus sigla en inglés), podrían tardar entre seis a doce meses, aunque dijo que el factor principal del accidente apunta a “condiciones meteorológicas”.

México ha tenido otros accidentes aéreos de vuelos comerciales que han marcado a la sociedad mexicana y el último ocurrió el 9 de noviembre en 1999, donde 18 personas perdieron la vida luego de que una aeronave propiedad de la extinta compañía aérea Taesa se desplomara en la ciudad de Uruapan, del estado mexicano de Michoacán, por un fallo en los flaps de una de sus alas, cuya función es aumentar la sustentación del avión para el despegue o aterrizaje.