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Ensoñación, política y locura

Raúl Ruiz.- Para comprender la transición política por la que atravesamos los mexicanos, necesitamos volvernos a encontrar con nuestras voces más preclaras, mentes de visión crítica.

Octavio Paz, Carlos Fuentes, José Emilio Pacheco, Juan Rulfo, Carlos Monsiváis, entre muchos más.

Su pensamiento siempre adelantado ya nos advertía cómo nos iríamos transformando en lo que ahora somos… Unos hijos de “la Chingada”, acotación del egregio y nunca bien ponderado, Octavio Paz.

Hoy, Andrés Manuel López Obrador es presidente electo, y antes del 1 de diciembre, fecha en que toma posesión como presidente de todos los mexicanos, propone una serie de foros a los que denomina de Pacificación y Reconciliación Nacional.

Despacha en su domicilio particular, da instrucciones a los diputados y senadores sobre las iniciativas que darán pauta a la Cuarta Transformación de México y se reúne con empresarios para darle orden a lo que será nuestra política económica nacional, entre otras actividades.

Nunca en la historia mexicana del poder se había visto “tal desfiguro”, diría mi abuelita que en gloria esté.

El presidente de México solo tenía presencia pública desde el momento de su toma de protesta. Y el anterior pasaba de inmediato a la sombra de la historia.

AMLO desde su triunfo electoral en las urnas, hasta la fecha, ha estado marcando la agenda política del país y adelantando lo que será su mandato.

Pero obviamente sus detractores a cada movimiento que hace le encuentran una razón turbia con la que siempre disentirán. Imposible darle una receta política a cada mexicano.

De entrada, porque cada uno de nosotros tiene una idea muy diferente de lo que debe ser la convivencia entre nosotros mismos. Diferente manera de discernir los grandes temas como Justicia, Impunidad, Corrupción, Paz, etcétera.

Hoy quiero traer a la mesa dos autores que nos darán un poco de luz sobre la argamasa en la que nos hemos convertido y acercarnos a lo que sería un micro psicoanálisis sociológico.

Se trata de Gastón Bachelard (1884-1962) y su Poética de la Ensoñación; y Michel Foucault (1926-1984) en su Historia de la Locura en la Época Clásica.

El psicólogo-filósofo y poeta Bachelard, utiliza el método fenomenológico para determinar lo que es LA ENSOÑACIÓN. Y la define como la imaginación activa. La manera de querer salir de entre los sopores de la pasividad para entrar a la realidad verdadera.

La ensoñación es el vivir en un permanente tiempo de descanso que ninguna fuerza traba. Que consiste en una huida fuera de lo real, pero que al mismo tiempo tampoco puede encontrar un mundo irreal, sólido o cuando menos… estable.

Y según mis particulares apreciaciones, los mexicanos nos encontramos inmersos en estas plácidas natas de la ensoñación permanente. Pero al mismo tiempo, viajamos entre los doseles de la insania.

La locura

Pero no hablo de la locura “vulgar” que todos creemos conocer. Eso sería muy fácil de equiparar.

Para Foucault, el ser humano tiene una dualidad que no podemos ubicar con precisión tratándose de trastornos mentales. A una parte de esta dualidad le llama LOCURA; y a la otra parte, CONCIENCIA DE LA SINRAZÓN.

Estas dos formas de obsesión que Michel Foucault aseguraba estaban contenidas una sobre la otra para cobrar fuerza, fueron reprimidas y por su “peligrosidad”, mantuvieron controlada a la sociedad francesa del siglo XVIII.

Los disidentes del status quo callaban, vivían bajo el terror de verse sorprendidos en su LOCURA, y luego ser confinados a los manicomios de los cuales nunca salían a menos que reconsideraran sus ideas.

Foucault comenta: “Y en el momento en que se liberan los poderes imaginarios que acompañan a la sinrazón, se escuchan múltiples quejas de los estragos que causa la locura.”

Las enfermedades “nerviosas” son cada vez más complicadas, peligrosas, espinosas y más difíciles de curar. Pero ahora nuestra sociedad sufre una locura colectiva incomprensible para cualquiera que esté cuerdo.

Nuestra sociedad hoy admite que se puede robar y salir absuelto por falta de pruebas. Puedes tener una trayectoria más que oscura, ¡Siniestra!, y puedes ser parte del gabinete presidencial.

La política de hoy entre la ensoñación y la locura.