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‘Capacitación para la Corrupción’

Daniel Valles.- La persona corrupta vive una mentira. La justifica y la vive. No está satisfecha y mucho menos contenta con la situación que vive. En su interior se anidan sentimientos encontrados.

Sabe hace mal al participar en corrupción, pero el orgullo y la envidia han corroído su alma. No tiene más paciencia. Es cuando se desborda la rebeldía y deja escapar la concupiscencia que se ha almacenado por quién sabe cuánto tiempo. Decide mentir, dejar de hablar con la verdad y disfrazar todo a su alrededor.

Tal mentira es producto de su carácter débil, el cual se ha debilitado paulatinamente por lo anterior. Ahora tiene la costumbre de mentir. Miente compulsivamente. Miente conscientemente. La mentira es su marco de referencia para su diario vivir.

Afirma que la realidad de mentiras que vive a diario puede ser justificada por la falsedad o la falsificación de resultados que obtiene. Así como por los hechos, eventos y situaciones en las que se ve involucrado. Esto le ocasiona un debilitamiento paulatino de su voluntad ante la vida por los juicios que emite para su persona misma.

La verdad o realidad es insuficiente. La honestidad es al mismo tiempo debilitada en su alma o psique. Se vive por la filosofía de producir primero y justificar después. Lo que provoca el nacimiento de la corrupción endémica en el mundo y por lo mismo sucede en todas las personas que son las que llevan a cabo las acciones corruptas.

Cuando una persona miente, lo sabe. Se puede cegar a las consecuencias de sus actos, puede llegar a olvidar que mintió, lo que dijo, pero sabe que mintió. Está consciente de la omisión de su responsabilidad y de la comisión de cada error. Sabe porqué lo hizo. Conoce su falsedad y sus errores. Ingredientes que componen y corrompen el estado.

Carl G. Jung, (1875-1961) el sicólogo suizo sabía que los problemas morales de sus clientes eran causados por mentir. Y al igual que Freud, Frankl y A. Solzhenitysn, concluye que: “la mentira deforma la estructura del Ser. La mentira corrompe el alma y al estado por igual. Y una forma de corrupción alimenta la otra.”

Capacitación para Ser Corrupto

La persona que miente se está capacitando para la corrupción, para ser corrupta. Quien miente no es persona auténtica, sino falsa.

De acuerdo al filósofo danés  Sören Kierkegaard, (1813-1855), una persona no auténtica, falsa, continuamente percibe y actúa de maneras que en su experiencia han demostrado ser falsas. No aprende de ellas sino que culpa a los demás de sus fracasos. Lo que justifica para su conducta corrupta y para mentir.

La falsedad y la mentira generan el compuesto para que se origine la corrupción. La persona que miente una vez, vuelve a mentir. Se está entrenando así para permitir que la corrupción avance por no haber detenido la mentira la primera vez. Por haber cedido a ella. Se aumenta el grado de corrupción.

Para vencer tal sistema corrupto se requiere de desarrollar un carácter fuerte. No solamente leyes y códigos que obliguen a la persona a no ser corrupta, a No mentir. El carácter y las convicciones personales generarán las herramientas  para que la persona pueda hacer una decisión libre, consciente, meditada, voluntaria que le genere hábitos nuevos.

Solo así puede la persona decir que no, a lo que siempre ha dicho que sí, cuando sabe que debe de haber dicho que no, pero no le es posible.

En el combate a la corrupción se deben tener respuestas instintivas, no reacciones inmediatas. Para eso hay que prepararse y adelantarse. Saber qué se va a contestar cuando la oportunidad se presente. Esto es materia del programa nacional Avanza Sin Tranza. (www.avanzasintranza.com).

El instinto es una respuesta rápida de nuestro cerebro. La desarrolla pensando y poniendo el pensamiento por encima de las emociones. Eso requiere de una gran determinación y de carácter fuerte.

Combatir la corrupción requiere más que leyes y normas. De códigos y discursos. Requiere de acciones en conjunto de la sociedad entera que le muestren cómo desarrollar carácter y dejar de ser falsas.

Solo así se podrán bajar los índices de este flagelo: La corrupción. Y mientras no se presenten así, en conjunto, los programas y esfuerzos de gobierno serán infructuosos. Porque en las leyes que emanan de los congresos, no está El Meollo del Asunto.

 

Twitter: @elmeoyodlasunto

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Red: www.danielvallesperiodista.com