Mostly Cloudy

27°C

Mostly Cloudy

Clima:

Pesos y contrapesos

Dr. Fernando Antonio Herrera Martínez.- A unos días de que inicien las campañas federales no se visualiza cómo le harán en el PRI y en la coalición formada con PANAL y Verde, para encontrar la forma de revertir lo que hasta ahora las encuestas señalan como potencial sentencia.

Su candidato presidencial, José Antonio Meade, no ha logrado penetrar con la eficacia que se requiere; si bien es cierto que sus intervenciones son muestra de lo que sabe y de la experiencia que tiene, también es cierto que no logra imbuir entusiasmo en su voz y, todavía menos, transmitirlo a quienes lo escuchan.

Hace falta hablar para cautivar utilizando la voz y el cuerpo, pero no es su fuerte, ni de lejos. La inexperiencia en las lides de la política proselitista se ha dejado sentir, no ha habido manera de que Meade logre establecer química con los ciudadanos, ni en presencia ni a través de los medios.

Muchos entendemos que es un candidato muy calificado, incluso mejor que los dos que le llevan delantera, pero eso no basta, tan es así que la ciudadanía no da señales de creer que Meade es un excelente prospecto para ser presidente aunque no sea, precisamente, un buen candidato.

Ser un buen candidato requiere de atributos que no se encuentran en cualquier persona, por capaz que sea, por experiencia que tenga o por su nivel de estudios. Las características que se requieren para establecer una conexión con la sociedad están muy lejos de la sencillez y modestia con la que Meade maneja su vida diaria, con la que se expresa; más allá, con la que ataca y defiende los temas que se les han presentado como oportunidad.

Por ejemplo, les ganó en la convención bancaria en el aplauso, pero fue entre gente que entiende su idioma, su área y que habla casi como él. Despertar un sentimiento, una esperanza, entre la gente no es fácil, se requiere de un carisma e imán especiales para que la gente se enganche, se disponga a escuchar con atención y que, al oírlo sientan la empatía entre lo que le dicen y lo que escucha.

Hay tiempo para subsanar, muy poco, escasamente el de la campaña, pero ese tiempo puede ser suficiente si se encuentra la estrategia y ésta se traduce en un discurso sencillo, claro, contundente, que muestre lo que se debe hacer en los siguientes años con este país.

Si Meade logra decir lo que sabe hacer, si logra comunicar su experiencia, si establece entre la sociedad la certeza que tienen de sus capacidades quienes lo conocen podría lograr revertir las encuestas. Creo que deben dejarlo en la sencillez que tiene, tanto en modo de vivir, como en el de vestir y expresarse para que su comunicación se atenga a su sentido común en lugar de estarlo empujando a dar discursos que no se le dan, que no los siente, ni los vibra.

AMLO no agregará más argumentos a su discurso, no tiene manera de enriquecer sus ofrecimientos, ni de explicar detalladamente cómo hará posible todo lo que le dice a la sociedad cuando sea presidente. Él es un dogma por sí mismo, se trata de que le creas y punto. No hay manera de que haga palitos y bolitas para explicar nada, solamente debes creer en él.

AMLO es él y solo él, incluso en su equipo nadie opina, discute ni se opone, ahí, entre ellos solo se obedece. Él dice quiénes serán y quiénes no serán. La verticalidad de su comportamiento es abierta, ni siquiera hay disimulo, todos lo saben y todos lo aceptan. Su manera de hablar desespera, pero a la gente no le importa, porque saben lo que no quieren, aunque él no sea, precisamente, lo que quisieran.

En cuanto a Anaya, lo que ha venido sosteniendo es que la corrupción del PRI y su gobierno debe ser expulsada, pero Anaya pretende que olvidemos que su partido, el que encabeza ese Frente, del que es el candidato, le ha fallado a México y a muchas entidades federativas en las que han sido gobierno.

Anaya evita hablar de Sonora, de Aguascalientes, Puebla, Veracruz, etc., en donde en los dos primeros sus gobernadores fueron llevados a juicio y en los dos últimos se negoció la candidatura entre familiares, como botín, dejando en los mexicanos obvia su falta de respeto hacia la democracia que pregona, así como el combate a la corrupción con la que amenaza al presidente, pero no a los suyos.

Anaya fue a la OEA a quejarse del gobierno, pero el PRI mandó a Ruiz Massieu a entrevistarse con su secretario Almagro para desmentirlo, con lo cual ha quedado en evidencia en el contexto internacional.

En resumidas cuentas, Meade puede carecer de carisma, aunque tenga la capacidad y experiencia. Meade sabe qué país somos y hacia dónde deberíamos ir para progresar como nación, aunque su discurso político no sea tan atractivo como el de los grandes oradores. Meade tiene las mejores calificaciones para ser un buen presidente aunque no las tenga como político para convencer a los demás de darle su voto a través de la palabra, muchas veces vana y mentirosa. 

AMLO tiene apoyo popular aunque sus promesas sean solo eso, promesas sin sustento, además de que en cuanto a su capacidad y experiencia nada es digno de destacar. AMLO solamente es el cambio del PRI y del PAN para optar por lo único que se oferta como diferente, aunque conlleve la posibilidad de que nos vaya peor.

Anaya es un joven impetuoso, ambicioso y muy inteligente. Su avidez por el dinero se presenta como la única debilidad que se le conoce, como para procesarlo, porque la otra debilidad, la de ser traicionero, no tiene consecuencias legales, por lo menos en las que lleva anotadas en su palmarés.

Anaya tiene capacidad, pero no experiencia, es increíblemente bueno en lo que hace aunque pase por encima de otros, dando vigencia a la frase de que el fin justifica los medios, que no es de Maquiavelo, aunque se la adjudiquen. La carencia de escrúpulos es una debilidad muy fuerte en el chico maravilla.

fernandoherrera1956@hotmail.com