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La reforma muestra los errores

Dr. Fernando Antonio Herrera Martínez.- Los tiempos para entrar en campaña están cerca; del día 30 de marzo al 27 de junio del año en curso serán las campañas federales, por lo que están por entrar en plena actividad los candidatos a las posiciones de los distritos electorales federales, senadurías y Presidencia de la República.

Así que a partir de ese día podríamos ver a los demás nominados como candidatos a otras posiciones, de carácter estatal, trabajando para ayudar a sus compañeros de partido y/o coalición, sin sacar su propia bandera ya que los tiempos de las elecciones locales son muy diferentes.

Por ejemplo, las campañas para alcaldes, síndicos y diputados federales serán del 24 de mayo al 27 de junio, por lo que eso de que andan que se les queman las habas ni caso tiene pues ni aunque madruguen amanece más temprano.

Hay que llenarse de paciencia para esperar los tiempos en los que podrán salir a pedir el voto, metiéndose detrás de sus candidatos federales para poder hacer algo ya que serán dos meses de espera que desespera. 90 días estarán en campaña los aspirantes a una posición federal, mientras que los aspirantes a una posición local solo estarán 35 días en la calle pidiendo el voto.

Los ciudadanos tendremos que chutarnos, a querer y no, los spots que el INE distribuye generosamente entre todos los partidos, candidatos y organismos electorales que, por cierto, ya nos tienen hasta el copete. Luego serán incorporados los spots de las elecciones locales, aunque no se agregan tiempos sino que se redistribuyen, para que, por lo menos esté más variadito, aunque igual de tediosos y faltos de creatividad.

Los que sí se podrían poner buenos son los debates, ya que el sagrado derecho a la información permite que los aspirantes, a cualquier cargo de elección popular, en el tiempo electoral que sea, pueden acudir a invitación de los medios a cualquier tipo de entrevista y/o debate.

Ya el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación le dio su coscorrón al INE por andar excediéndose en sus facultades y pretender pasar por encima de la Constitución, que es la que consagra el derecho a que la sociedad esté informada.

Lo único que un candidato o nominado, que no esté registrado, debe omitir es el llamado al voto, ninguna otra cosa tiene prohibida, por lo que puede acudir a las entrevistas y contestar las preguntas de los inquietos reporteros o conductores de programas en el sentido que se las hagan, cuidando solo de no caer en un llamado directo al voto en su favor.

A propósito de ese tema, y abordando sobre los excesos del INE, cabe señalar que la tendencia se orienta a que ese tipo de impedimentos desaparezcan, por lo que es seguro que pasadas las elecciones vayamos a una nueva reforma electoral que intentará desbaratar el entuerto de leyes electorales de las que somos víctimas.

Lo cierto es que la mentada reforma electoral lo único que logró crear es un organismo obeso, ineficiente y pasado de lanza, por los acuerdos que se atreven a tomar pasando por encima de las leyes mexicanas. Eso es lo que es el INE.

Le pongo un ejemplo, en la ley electoral se dice claramente que las acciones de carácter electoral y de capacitación son de los Oples, pero con un acuerdo del consejo se la pasaron por el arco del triunfo, dejando muerta la letra de la mentada ley. Así se han hecho de atribuciones muy por encima de las que la propia reforma les concedía.

Pero además la ley es un bodrio que en el terreno de los hechos ha demostrado que cuando la redactan los perdedores, como fue el caso, lo único que resulta es un mamotreto legal, avalado en una generosidad inexplicable de los vencedores. Aunque sabemos que cambiaron naranjas por botellas, con la reforma energética y la electoral. Ni hablar.

El fracaso de la reforma puede llevar a que desaparezcan los organismos electorales locales dejando todo al INE o a que éste reduzca sus facultades, regresándolo al terreno federal, como única atribución, porque de otra manera, como está ahora, los Oples seguirán de adorno y como empleados caros del INE, que sin ningún rubor ni sonrojo ordena y ordena y desde los organismos locales solo se les obedece, dejando que pasen por encima de la autonomía, que aunque esté escrita en las leyes de las entidades federativas, no se respeta.

Eso y más pasa cuando se nombra un organismo con carácter nacional, que aprovechando lagunitas se ha dado el lujo de pasar sobre las autoridades electorales locales, de las cuales, además, por si todo fuera poco, son el patrón, porque aunque les pague el estado, ellos son los que los nombran. Así pasó, ni modo, no hay nada que hacer hasta que pase esta elección, porque de que vamos a otra reforma, ni duda cabe.

fernandoherrera1956@hotmail.com