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La República y las Buenas Costumbres

Daniel Valles.- Una república, cualquiera, para que pueda funcionar y ser auténticamente gobernada por la gente, debe cumplir al menos con dos requisitos fundamentales antes de pretender realizar la función y el acto de gobierno.

1.- Sobre posición del interés general sobre el propio.

2.- Compromiso con el bien común.

Dos temas en sí mismos que habrá que desarrollar en otra entrega.

La república requiere de un autogobierno enraizado en las personas todas, en los ciudadanos, el que no se da por decreto, menos por labor legislativa. Esto porque no ha existido un proceso previo que involucre cuestiones de la vida privada del Yo, de los individuos. Que conformarán las ciudades de la república.

El proceso surge por:

A.- Reforma Moral.

B.- Emancipación.

C.- Ejemplo Público.

La república cuenta con instituciones de gobierno. Todos lo sabemos, no todos las conocen. Entre ellas hay unas más importantes que otras.

También existen las que son vitales para la formación de los valores y principios que provocan una cohesión entre la población. Instituciones que por su constitución producirían ciudadanos responsables. Involucrados en la función de gobierno, la que no solo le toca o le compete a la autoridad de gobierno.

Estas instituciones son: La Casa y El Oficio, las que promueven la socialización entre los habitantes de la república. Pero que al mismo tiempo funcionan como una especie de “resortes” económicos. Es decir, lanzan y ponen en movimiento la economía de la república.

La Casa y el Oficio son originadoras de buenas costumbres que elevan los niveles de bien común, de responsabilidad, de participación ciudadana, de valores democráticos, de principios éticos, morales y espirituales, mismos que forjan la personalidad y el carácter de la persona, de las buenas costumbres.

La conservación de las ciudades de la república se basa en la Moral, en las buenas costumbres. Éstas no son “ocurrencias”, gustos o preferencias de las personas “conservadoras”, llamadas así peyorativamente por la gente “liberalia” generalmente identificada con el Progresismo, ideología que no necesariamente brinda progreso, como se conoce. ¡Para nada!

La Casa y el Oficio tienen que ver con la “paideia” o cultura de un país, de una república. Es lo que da fuerza a la civilidad entre los ciudadanos. Por eso su importancia, por eso quien escribe ha afirmado que La Familia es Primero y antes que todo.

En la lucha por eliminar los principios morales y éticos que amenazan el exceso de libertad de “los liberalios” que se tiene en la república, hay algo que se ha pasado por alto: Que se elimina a los productores del sostén de la república.

Son estos conceptos morales, las buenas costumbres responsables de conservar la excelencia de sus gobernantes en las ciudades de la república, donde el amor a la patria es el principal y más importante para la sociedad, para las ciudades, para la república.

Estos principios civiles son lo que romanos y griegos conocían como “mors”, los que provocan que las personas en las ciudades deseen imitar o seguir a otras hacia el bien común. Personas que se convierten en ejemplos públicos positivos. De alta moral y buenas costumbres. De conducta ética que inspira confianza por hacer notar la honestidad y la virtud en el gobernante.

Aspectos escasos en quienes hoy tienen el mando y la autoridad de gobierno en las instituciones de la república, por lo que el ciudadano hace caso omiso de lo que el gobernante dice o recomienda. Igual con las leyes que se legislan producto de estas personas en las Instituciones.

Esta moral y buenas costumbres que los “liberalios” combaten tratando de destruir, que satanizan a la gente llamándola “conservadora”, es lo que provoca el grado de corrupción y violencia que vivimos en México.

Prefieren que seamos “liberalios”, corruptos y violentos, pero nunca conservadores. Ahí el inicio del Meollo del Asunto.

Twitter. @elmeoyodlasunto

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Web: www.danielvallesperiodista.com