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Historia de las maquilas

Fernando Palacios*.- De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en Ciudad Juárez existen aproximadamente 319 establecimientos trabajando bajo el Programa de Industria Manufacturera, Maquiladora y de Servicios de Exportación (IMMEX). Dichos establecimientos generan aproximadamente trescientos mil empleos, esto es, aproximadamente el 33% de la población en edad laboral.

¿Cómo empezó este programa y realmente ha sido un beneficio para la economía nacional?

Cuando la primera maquiladora llegó a México en 1965, la intención era noble: se intentó crear una estrategia temporal para reducir la pobreza e incrementar el empleo en los estados del norte, aprovechando la cercanía con Estados Unidos y la contratación de mano de obra no calificada a bajo costo.

Adicionalmente, de acuerdo al Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (INDEX), las maquiladoras fueron creadas con otros dos objetivos en mente: capacitar la mano de obra mexicana e integrar tecnología foránea a la nacional, y de esta forma se podría crear una industria nacional.

Un estudio de la Universidad Autónoma de Nuevo León demuestra que una estrategia similar funcionó en países del sureste de Asia, tales como Corea del Sur, Singapur y China. Pero, si es así, ¿por qué no ha evolucionado la industria manufacturera mexicana como la de dichos países desarrollados? 

Bajo el Programa IMMEX, los bienes son importados temporalmente para que se realice un proceso industrial, al terminar dicho proceso, el bien se regresa a la parte extranjera difiriendo el pago del Impuesto General de Importación, así como del Impuesto al Valor Agregado.

A pesar de que aproximadamente el veinticinco por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional es generado por empresas pertenecientes al Programa IMMEX, éstas no cuentan con un establecimiento permanente en el país.

Según la consultora Price Waterhouse Cooper, en el año 2016, México exportó aproximadamente 295 mil millones de dólares de producto a Estados Unidos, pero 250 mil millones de éstos regresaron al país vecino. Esto es, las exportaciones de empresas bajo este programa solamente captaron el 15% del posible ingreso.

Si bien es cierto que el programa IMMEX impulsó el empleo durante su implementación y lo sigue haciendo, es una problemática que lleva décadas subsanando a un costo demasiado elevado, pues pese a mantener un estable nivel de empleo descuida otros factores macroeconómicos como la inversión y el consumo nacional de los bienes producidos.

Al mismo tiempo, México ha comprometido su industria manufacturera volviéndose un país dependiente 100% del exterior en vez de diversificar y lograr una inversión propia.

México tiene más que ofrecer que una mano de obra barata, y mientras se dependa de la inversión extranjera nunca fortalecerá su mercado interno, lo cual encadenará la economía nacional a las decisiones de otros países.

* Con la participación de María Isabel Vélez Pérez

Twitter: @MentesModernas1