O le seguimos o nos devolvemos

Dr. Fernando Antonio Herrera Martínez.- El registro de José Antonio Meade como precandidato del PRI es parte del protocolo a seguir para convertirlo en el abanderado que buscará retener el gobierno, no para el PRI ni para el PAN sino para el establishment de nuestro país.

El verdadero objetivo es impedir el golpe de timón que pretende el rebelde AMLO con su propuesta proteccionista al más puro estilo inaugurado por José López Portillo y seguido por Luis Echeverría, en una pésima interpretación o remedo del gobierno exitoso de Tata Lázaro, con la desventaja de que el tiempo ha hecho añicos ese tipo de populismo llevándolo al extremo de una dictadura disfrazada de protección al estilo de los viejos sindicatos que aseguraban su permanencia con la distribución de prebendas a los leales y/o premios a los que denunciaran a los que hablaran mal.

¿Cuba todavía funciona así? Venezuela es su mejor alumno. Argentina ya se alejó, luego de los fracasos de los Kirchner, esposo y esposa, consecutivamente. Ecuador sigue hundiéndose. Nicaragua sigue en los mismos pasos con Ortega y su esposa. Honduras a punto de robar la reelección del actual mandatario que pretende perpetuar su poder, con éxito, por cierto.

Era el camino de aquel admirado Salvador Allende y su fatal derrocamiento que llevó a Echeverría a cortar relaciones diplomáticas con Pinochet.

Valdría preguntarse, sin justificar, ¿qué ha pasado con ese país? Independientemente de que no coincidimos, insisto, con las formas. ¿Ese camino será el que necesitamos? ¿Un Chávez, un gorila como Maduro o por bueno que fue, otro Allende?

El camino de México no ha sido nada fácil para nadie, se han llevado todo, o casi todo, pero una tercera parte de la población hace negocio y/o trabaja y le va bien.

Los otros dos tercios ya estarían incorporados a esa economía exitosa de la que se habla en nuestro país, y que muchos creen ficción, pero resulta que cuatro presidentes no hicieron lo consecuente con el TLC.

Salinas se llevó el peor estigma de corrupción y abuso de poder, Zedillo encarceló al hermano y a él lo exilió. Pero no quiso percatarse de que la economía estaba creciendo a pasos agigantados, luego llegó el folklórico Fox, enamorado y bonachón que solo gozó del poder, dejando que la familia de su amada se enriqueciera de manera increíble.

Llegó Calderón y se puso rijoso, cual borracho de cantina que pelea contra todos, a tal grado ha resultado su cruenta guerra que hasta a Osorio perjudicó. Eso se dice.

La economía siguió creciendo hasta cuadruplicarse. Lo que debe seguir, lo que debió seguir, desde Zedillo hasta estos días, aunque ya se inició el camino, era propiciar el crecimiento del mercado interno, además de crear la infraestructura necesaria para que los bienes y servicios entren y salgan con rapidez.

Ese es el atractivo de Meade, sabe, por su formación y experiencia lo que hay que hacer, por eso me parece que debe ser el siguiente presidente, porque con AMLO solamente vamos a la revancha, la venganza y, de paso, al retroceso de lo poco avanzado al interior y de lo mucho al exterior, a pesar de todo y de todos.

Necesitamos gente como Meade, no como un Mesías que nos rescate de un abismo, sino como un visionario calificado para facilitar el trabajo que todos sabemos y debemos hacer. ¡Piénselo!

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