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Así fue el fusilamiento

Marcos Aldana Aguirre.- Tomado de “Hidalgo Íntimo, 1985. Chihuahua, Chih.”, mismo documento empleado en la columna HOY Proseguimos del martes 12-9-2017. Aquí sintetizado al máximo por razones de espacio. 

Un asesor en su dictamen de las causas por las que se acusa a Hidalgo, y de cómo debería castigársele, en una parte pregunta y se responde:

“¿La vindicta pública quedará satisfecha con la simple muerte de tan monstruoso reo? Me parece no sería bastante con destrozar su cuerpo a la cola de cuatro brutos, sacarle el corazón por las espaldas o aplicarle otro exquisito cruel género de suerte de los conocidos; aunque de-susados por defecto de crímenes de tan gran tamaño. […] – Don Rafael Bracho” (incluye facsímil de firma con rúbrica). En página 52 se lee:

“Y cuando iba en marcha al patíbulo pidió que le llevaran unos dulces que había dejado en su cuarto” (En otros documentos dice que los repartió a los soldados. Pero en éste se lee): “Y como tuvo noticia de que no se le disparara a la cabeza, poniéndose la mano sobre el corazón le dijo a los soldados “Aquí, hijitos, mi mano os servirá de blanco”. 

“Hidalgo salió al patíbulo con paso firme y con la misma entereza que había permanecido en la capilla… Pero no seré yo (el autor del documento) quien siga la narración de los últimos momentos de Hidalgo, sino el teniente Armendáriz que dirigió la ejecución y dice en su carta:”

“Concluidos los pasos de la degradación que, con la misma humildad sufrió, se me entregó (…) …Hasta las 9 de la mañana del día siguiente en que acompañado de algunos sacerdotes, 12 soldados y yo, lo condujimos al corral del Hospital a un rincón donde lo esperaba el banquillo… con un librito en la derecha y un crucifijo en la izquierda llegó al banquillo, en el que fue atado y con una venda en los ojos contra el palo teniendo la cara al frente de la tropa que distaba formada a 2 pasos, a 3 de fondo y a 4 de frente. Con arreglo a lo que previne le hizo fuego la 1ª fila, tres balas le dieron en el vientre y la otra en un brazo que le quebró; el dolor lo hizo retorcerse un poco el cuerpo, por lo que se le zafó la venda de la cabeza y nos clavó aquellos hermosos ojos que tenía; en tal estado hice descargar la 2ª fila que le dio toda en el vientre, estando prevenidos de que apuntasen al corazón; poco extremo hizo, solo sí se le rodaron unas lágrimas muy gruesas; aún se mantenía sin siquiera desmerecer en nada aquella hermosa vista, por lo que le hizo fuego la 3ª fila que volvió a errar no sacando más fruto que haberle hecho pedazos el vientre y la espalda, quizá sería porque los soldados temblaban como azogados; en este caso tan apretado y lastimoso, hice que dos soldados le dispararan poniendo la boca de los cañones en el corazón, y fue con lo que se consiguió el “fin”.