Mostly Sunny

22°C

Mostly Sunny

Clima:

Tres panteones

Walter Schaefer.- Ningún viaje a cualquier gran capital estaría completo para mí sin visitar mis amados panteones, no solo por la paz y atractivo del sitio sino por los personajes que ahí reposan, cuya cercanía me es grata.

En esta ocasión, hace aproximadamente treinta días me di a la tarea de continuar mi recorrido en compañía de Daniel Solís, mi fiel asistente en aquella ciudad y de la artista de música del recuerdo Martha Idalia Coria. Es mi costumbre contratar de inmediato a alguno de los guardias como guía, ya que sería imposible encontrar los sepulcros deseados entre hectáreas de tranquilidad.

Habiendo ya recorrido en un viaje anterior el Francés de Dolores, intentábamos localizar hoy el de Legaria -conocido así por la avenida que a él conduce-.  Arribamos con seguridad solo para enterarnos que por error habíamos ingresado al Panteon Español.

Incapaz de dejar pasar la oportunidad, nos estacionamos y pronto conocimos los nombres de los célebres personajes que ahí reposan. Naturalmente nuestro genial Mario Moreno “Cantinflas”; la llamada “abuela del cine nacional” Sara García; los hermanos Pedro y Ricardo Rodríguez, ases del automovilismo mexicano en cuya memoria fue bautizado el conocido autódromo: ambos fallecieron en competencia con separación de algunos años, y originalmete habían sido sepultados en otro lote, posteriormente cambiados de sitio sin que aún los sepultureros conozcan el motivo.

También el recordado Paco Stanley y, probablemente la más interesante, la joven Carolina Troncoso: hace décadas alguien decidió solicitar su gracia ante las deidades y su deseo le fue concedido, la voz se corrió y pronto no pasó día sin que se le solicitasen favores. El ritual consiste en tocar su sepulcro tres ocasiones con una moneda, solicitar el favor y caminar lentamente a su alrededor.

Posteriormente contactar el oído con la escultura. Si usted escucha un sonido, le será cumplido. En mi caso, en ese preciso instante mi celular timbró… No sé cómo interpretarlo. Daniel escuchó un burbujeo y la cantante nada en absoluto. Como sea, la edificacion se encuentra llena de leyendas solicitando o agradeciendo favores.

Concluido el recorrido era el momento de localizar el Panteón Francés.  Sabía yo del sitio eterno de María Félix y su hijo, el siempre distinguido Enrique Álvarez Félix, cuyas rejas incluso nos fueron abiertas a fin de que ingresáramos, mas fue para todos una sorpresa cuando se nos informó que Pedro Infante reposa en los mismos predios, ya que lo lógico es suponer que se encontraría en el Panteón Jardín en la sección de la ANDA.

Todos los sepulcros se encuentran inmaculados y en perfecto estado. Al inquirir si los familiares se encargaban de ello fuimos informados que la Asociacion Nacional de Actores destinaba presupuesto a su conservacion.

Conocimos la de Miroslava Stern, aquella bellísima joven que decidió terminar su vida, según la historia, debido al desdén del torero Luis Miguel Dominguín, padre de Miguel Bosé. Visitamos la de Clavillazo, la cual en ningún sitio muestra su moto, antes al contrario, ostenta elegantemente los aristocráticos apellidos Espino y Mota. Lo que sí se adaptó es la parte superior de la tumba, a fin de simular ligeramente su clásico sombrero de tres picos. Finalmente conocimos la de José Sulaimán, el recientemente fallecido presidente del Consejo Mundial de Boxeo.

Era turno en nuestro maratón sabatino del Panteón de San Fernando, en pleno centro de la ciudad, aun cuando era pequeño el reservado a “la aristocracia” de la época. 

En primer término aparece en sitio de privilegio el sepulcro de Miguel Miramón, fusilado al lado de Maximiliano y gran militar, probablemente solo comparable a José María Morelos en ese aspecto.

Presidente de la República al cumplir treinta y un años, seguramente por ello se le dispensó ese sitio. Años después fue inhumado en el mismo inmueble Benito Juárez. En virtud de que fue éste quien ordenó el fusilamiento de Miramón, la viuda del militar expresó que jamás consentiría que su héroe compartiera sitio con “su asesino”, por lo que ordenó exhumarlo y trasladarlo a la Catedral de Puebla, donde aún reposa.

Continuamos al sepulcro del héroe del 5 de Mayo, Ignacio Zaragoza, nacido en Texas. Admiramos el cerco formado en su alrededor con cadenas y cañones colocados en forma vertical. Seguimos hacia la deteriorada tumba de Tomás Mejía, tambien fusilado con Maximiliano, posteriormente pasamos a la de Francisco Zarco y finalmente a la de Vicente Guerrero, la cual, por algún motivo, se encuentra protegida tras pesadas rejas en lo que pudiera semejarse a un pequeño zaguán.

Lo insólito de dicha protección adicional se revela cuando conocemos de siempre que sus restos no se encuentran ahí, sino los de su hija, ya que el caudillo (consumador de la Independencia junto con Agustín de Iturbide, cuyo cráneo y trono se encuentra en exhibicion en la Catedral Metropolitana) fue inhumado en compañía de Hidalgo, Allende, Abasolo y Jiménez en distinguidas urnas en la Columna de la Independencia, fuera de la vista del público, ya que solo son exhibidas una ocasión cada cien años, en los centenarios de la independencia.

Tuve el honor en compañía de mi hija Allison de acudir a su presentacion en la Presidencia de la República. Como dato interesante, el cuerpo de Morelos desapareció desde aquellas épocas y jamás ha sido localizado; se le buscó incluso en la tumba de su hijo, Juan Nepomuceno Almonte en París, sin resultado alguno.

Una bella chica debidamente caracterizada se encuentra al servicio de este panteón a fin de brindar a los asistentes visitas guiadas con duración de una hora sin costo alguno. Brillante e ingeniosa conversadora, dedicó la mitad del tiempo a la historia de José María Lafragua y su desdichada vida sentimental: infinidad de situaciones le impidieron unir su destino a la mujer de su vida, incluso ella se casó con un hombre deshauciado por compasión, solo que éste tardó años y años en morir mientras Lafragua, generoso, esperaba.

Cuando finalmente ella cumplió con el autoimpuesto santo deber con el moribundo y legalizó su unión con el político, fue ella la que falleció casi de inmediato. El hombre jamás se casó nuevamente ni buscó tener descendencia; cuando su madre murió fue enterrada al lado de la amada y años después, al llegar su turno de rendir cuentas, fue colocado entre ellas dos. 

Como dato muy especial, las inhumaciones en ese sitio no se realizan bajo tierra, sino a ras del suelo, por lo que al ver los monumentos funerarios sabemos que los restos quedan practicamente a nuestra altura.

Es fácil imaginar los tres cuerpos a que me refiero en el pequeño mausoleo decorado con infinidad de simbolismos, incluso la parte superior deliberadamente trunca indicando una vida en común inconclusa. 

Conversé posteriormente con la chica advirtiéndola como una gran conocedora de los panteones de la Ciudad de México, de tal forma que la charla fue de gran interés para ambos. Me sorprendí aún más al saber que trabaja como florista prácticamente ambulante en el Centro Historico, complementando su ingreso con lo que obtiene en el panteón gracias a su conocimiento, simpatía y la bondad de los visitantes.