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Esas Traviesas Neuronas XVI: Las partes del cerebro

Marcos Barraza Urquidi.- -¡No, compadre! A mí solo me faltó una materia para terminar la escuela.

- Pues ha de haber sido la materia gris.

Ponerle nombre a las cosas ha sido algo en que la ciencia ha sido caótica, en ocasiones el nombre viene de la forma geométrica, del parecido con algo conocido, el nombre del descubridor, algún pasaje novelesco, etc. Un verdadero desorden que termina confundiendo a quien quiere encontrar el significado en el nombre y en el caso del cerebro no es la excepción.

Me imagino, no hay acta de bautizo, que cuando los primeros científicos sacaron un  cerebro del cráneo vieron que esa masa arrugada tenía la forma de la mitad de una esfera con una división en el centro, así que lo primero que se les ocurrió fue llamarlo hemisferio y diferenciar el izquierdo del derecho.

Luego vieron otras fisuras y dividieron el hemisferio en lóbulos, aquí usaron la posición para llamarlos, los que estaban en el frente les pusieron lóbulos frontales, los que estaban al lado o en las paredes, no se secaron el coco y les pusieron parietales, lóbulos parietales, los lóbulos que están en las paredes.

Luego al lóbulo que está abajo del parietal le pusieron temporal. ¿Por qué? Pues se les ocurrió. Luego al lóbulo que estaba en la parte posterior se les ocurrió ponerle lóbulo occipital porque está cerca de un huesito que ya había sido bautizado con el nombre de occipucio. ¡Qué trabajo les hubiera costado ponerle lóbulo posterior para ser consistentes con los otros nombres!

Luego al quinto lóbulo que no estaba visible le ponen la Ínsula (Isla), después le dice Silvio a Rolando:

- Bueno ¿Y nosotros dónde quedamos?

- ¿Qué te parece si a la fisura (Cisura) de enmedio del Lóbulo frontal y el parietal, le ponemos fisura de Rolando y a la fisura que separa el temporal le ponemos Fisura de Silvio?

-  ¿Y por qué a mí la de abajo?

Como en aquella época no había equipos de resonancia magnética, a través de deducciones y análisis de daños cerebrales y su relación con las actividades del cerebro asociaron las funciones cerebrales a estas partes del cerebro.

Al Lóbulo frontal le achacaron los movimientos voluntarios, el razonamiento, la resolución de problemas, la memoria, las emociones y el lenguaje. ¿Qué más hay? Bueno todavía quedan cuatro lóbulos.

El lóbulo parietal maneja la percepción, reconoce y procesa los estímulos táctiles como la presión, la temperatura y el dolor, aunque algunas veces la médula espinal procesa estas señales, como cuando llega hambriento de la calle, entra a la cocina y sin pensarlo toma el sartén que está caliente, de inmediato lo suelta sin pensarlo y es que la médula espinal le salva la piel sin su consentimiento.

La manipulación de los objetos se da en esta zona ya que se necesita una realimentación a cada movimiento, la cual nos permite realizar movimientos complejos, el conocimiento numérico y el lenguaje también se da en esta zona, aunque en ciertas ocasiones participan otras áreas.

El Lóbulo Temporal se encarga de los sonido, olores y el equilibrio, a quien diseñó el cuerpo humano se le ocurrió poner en el oído interno unas ampollas con líquido y sensores llamados crestas que son los responsables del equilibrio, por eso una recomendación de los entrenadores de boxeo es que se golpee abajo del oído para que el otro boxeador caiga por pérdida de equilibrio.

En este lóbulo también se procesan emociones, procesos de coordinación, memoria y reconocimiento de caras. Esto del reconocimiento de caras no es nada trivial, el cerebro asigna recursos en serio para el reconocimiento de rostros, podemos ver en la cara, sentimientos, estado de ánimo, salud, intenciones y distinguir entre un número ilimitado rostros diferentes aunque tengan un gran parecido, algo que no podemos hacer con los demás objetos.

En el caso del Lóbulo Occipital, el que está hasta atrás, sin haber tomado, es el lugar donde se procesan las imágenes y se efectúa el reconocimiento espacial, es el que nos responde la pregunta: ¿On tas?

Siempre que leo o escucho esto del occipucio recuerdo que una vez en la preparatoria nos parábamos afuera de la escuela para ver salir a las muchachas. Rubén era el bromista del grupo, un día nos dijo, “Miren, ¿ven aquella muchacha de chongo con el cuello descubierto y minifalda? Le voy a decir que se le ve el occipucio y va a arreglarse la falda. Esperamos a que pasara y en el momento de que cruza le dice muy ceremonioso:

- Sarita, se te ve el occipucio.

Se voltea y le contesta:

- ¿Ya ti que se te ve #$%/&*?

Soltamos la carcajada y en adelante lo saludábamos con un leve golpe en la nuca y un ¿cómo estás occipucio?

Finalmente, la Ínsula es un centro de interconexión e interoperabilidad entre el sistema límbico (emociones) y el neocórtex (encargado del razonamiento). Luego los veremos muy a detalle.

No agotamos las partes del cerebro sino el espacio de este artículo, por lo que seguiremos la próxima semana platicando de este fascinante órgano que es el cerebro.

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