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¡Generemos tecnologías!

Jesús Esparza Rivas*.- La Ley de Ciencia y Tecnología marca que, como mínimo el 1% del PIB, deberá ser invertido en Investigación científica y desarrollo tecnológico, sin embargo, únicamente se invierte el 0.5 %, según datos del Banco Mundial.

El número de patentes, nos muestra el grado de innovación que existe en un país, ya que gracias a ellas se sabe cuantos inventos o mejoras fueron creadas. En este ámbito, en el país se registran apenas más de mil patentes, cifra muy por debajo de países desarrollados que logran patentar entre 6000 y 10000 innovaciones por año.

Cuando se crea una patente nos indica que un nuevo producto o un producto mejorado está por llegar al mercado, pero cuando la cifra de éstas baja, aún más será la cantidad de nuevos productos hechos por productores nacionales llegarán al mercado, peor aún, más escasos serán los nuevos productos de alta tecnología mexicana.

La economía mexicana tiene síntomas de freno económico, posibles causas de este suceso son las políticas económicas de este país que no se enfocan en la promoción de la innovación tecnológica, sino en apertura económica, objetivos inflacionarios y reformas estructurales.

La apertura económica deja en manos de terceros el emplazar tecnologías nuevas en el país, sin embargo si no se tienen los conocimientos para poder fabricar estas tecnologías en México, será  difícil que esta tecnología se logre reproducir y distribuir al resto del país, lo que permitiría mejorar las técnicas de producción y como objeto final incrementar el crecimiento económico.

Las reformas estructurales deben de dejar de ser formuladas con el objetivo primario de disminuir déficits presupuestarios y atraer inversión extranjera, sino en leyes que fomenten la innovación tecnológica mediante incentivos positivos y punitivos para los que dirigen el estado, además de fomentar el emprendimiento que permita a los innovadores mexicanos obtener inversión para realizar sus proyectos de innovación.

El crecimiento promedio anual del PIB, durante el periodo 1982-2008, ha sido insuficiente para impulsar al país hacia el desarrollo, por otra parte, se puede contrastar con la época del llamado “milagro mexicano” en la década de los sesenta, donde se alcanzaron tasas de crecimiento económico hasta del 6.7%.

El Índice Global de Innovación ubica a México en el lugar 63 de 143 economías; este índice considera aspectos importantes como alternativas para enfrentar la crisis por medio de la innovación, la Investigación y el Desarrollo (I+D), toda vez que estas variables además de la derrama de conocimiento, genera una mejoría económica.

Se destaca ampliamente que la inversión en variables tecnológicas es lo que les permite a las economías desarrolladas potencializar su productividad y su crecimiento económico. La economía mexicana necesita implementar estrategias y políticas que le permitan reactivar la innovación tecnológica en un sentido amplio para cumplir con objetivos económicos más alentadores, además de potencializar la economía sectorial e incrementar los factores determinantes para mejorar el futuro de las próximas generaciones y la calidad de vida de la población.

Por otra parte, se debe incorporar el desarrollo e innovación tecnológica en los procesos productivos para incrementar la productividad, sin dejar atrás a las políticas públicas descentralizadas y la asignación de recursos del Gobierno Federal para este rubro.

* IMEF Universitario UACJ