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Leo no sabe

Daniel Valles.- “Ni qué decir de lo que pensarían Jesús y Ernesto Che Guevara de esta decisión”. Así termina Leo Zuckermann su artículo “Cristianismo, guevarismo y pragmatismo”, que apareció publicado el martes 16 de mayo 2017 en las páginas del Excélsior, en torno al presunto apoyo de Elba Esther Gordillo a Delfina Gómez, candidata de MORENA al gobierno del Estado de México. http://www.excelsior.com.mx/opinion/leo-zuckermann/2017/05/16/1163703

¿Cómo interpretar este final de Leo? Tengo algunas opciones.

El analista no sabe cómo pensaron Jesús y el Che. O Leo Zuckermann sí sabe lo que pensarían los personajes. Tercera; por eso escribe queriendo dar a entender que así es. O nada de lo anterior. Lo que sería una cuarta. Otra: de uno no sabe nada y de otro sí, etc.

En su artículo Leo Zuckermann expone y reprueba la presunta alianza de Andrés Manuel López Obrador con la maestra Elba Esther Gordillo. Remarca que sería ésta “la venganza (de la maestra) contra Enrique Peña Nieto, que la metió a la cárcel”.

Lo importante para quien escribe -en el artículo- no es si Leo Zuckermann sabe o no lo que dirían Jesús de Nazaret y El “Che” Guevara de la alianza. Eso está claro.

La alianza la reprueba por el sinsentido y señala lo conveniente que es hoy para Andrés. Narra una anécdota que dice le contó el desaparecido Manuel Camacho Solís cuando la maestra Gordillo trata de lograr una alianza política con Andrés en el 2006, la que López Obrador rechazaría aduciendo que “el costo sería muy alto”. Ahora, 2017, la acepta. Esto es lo que reprueba el opinador profesional.

Me llama la atención no el rechazo que hace Leo, sino la mala interpretación de la doctrina cristiana que hace. La ignora por completo. No sabe. Mas, no tiene porqué saberla, claro. Pero si se mete a opinar, al menos debe conocer lo básico de lo que va a opinar.

Es un error recurrente y común en Zuckermann al opinar en temas sobre el Cristianismo, los cristianos y en este caso, de Jesús de Nazaret opinar muy por encima. Por lo mismo siempre los reprueba.

Como muchos, Leo se equivoca cuando cita las palabras de Jesús: “Dar al César lo que es del César y a DIOS lo que es de DIOS”, (Mt. 22:21), para afirmar que Jesús habla de separación de la Iglesia y del Estado. Del estado Laico.

El progresismo que Leo profesa -como si fuera una religión- le impide ver con claridad que Jesús nunca dijo que la Fe y la política han de estar separadas. (Y este error es recurrente en personas que opinan igual que Leo, creyendo saber y nada saben de la hermenéutica o de reglas prácticas de interpretación bíblica. Donde la primera regla es: La Biblia se interpreta a sí misma. Otra, Lo que dice, es eso y nada más).

Así, todo lo que Jesús dijo es que los impuestos deben pagarse al sistema de gobierno (César) y darle a DIOS lo que es de DIOS. (Que es más que solo impuestos).

Jesús nunca habló de Estado Laico o Separación Estado-Iglesia, concepto inexistente en el Imperio Romano ya que ellos eran politeístas. Tampoco dejaban su fe para la vida privada.

El concepto de laicidad no era así entendido por romanos, mucho menos por judíos, sino todo lo contrario. DIOS estaba presente en todo, en DIOS vivían, eran y serían. (Vivimos, somos y seremos). Aquí el Meollo del Asunto. Todo es de DIOS en la doctrina cristiana y en  la judía, también. Para los romanos, de César, que era la autoridad y su dios.

El cristianismo proclama el respeto total al gobierno y a toda forma de autoridad. Así lo enseña el apóstol S. Pablo en su Carta a los Romanos capítulo 13. Algo que todas las expresiones cristianas enfatizan. (El cumplimiento de esto o no, es otra cosa que trataré en otra entrega).

Si Leo se tomara el tiempo al menos de leer el artículo sobre la doctrina Presbiteriana que aparece en Wikipedia, y que cita en su artículo como la que profesa Andrés Manuel, entendería que para el Presbiteriano no es posible separar la política y la religión.

Ignoro cómo pretende que eso se haga. Es como si a él le pidieran que dejara sus creencias Progresistas fuera de su actividad de opinador. No se puede. Es igual.

La Fe activa en las acciones del creyente en la vida diaria es parte fundamental de tal denominación cristiana. Por ello los presbiterianos fundaron universidades como la de Princeton, en EU. Además Juan Calvino, presbiteriano, es el originador del concepto de Universidad como la conocemos.

Por si fuera poco, los presbiterianos, bautistas y cuáqueros son los iniciadores de la democracia en los Estados Unidos. (Democracia que Leo admira, pero parece desconoce los orígenes de ella).

La doctrina Presbiteriana es una teología progresista. Pero nadie se confunda. Esto se refiere a progreso como capacitación educación y desarrollo. Los liberales progresistas como Zuckermann le llaman a esto mismo “empoderamiento”.

Leo, además, le reclama a Andrés Manuel que es por su doctrina evangélica que no habla de su posición y así demuestra estar en contra del aborto, las uniones igualitarias, la legalización de la marihuana para uso recreacional, que es lo que el Progresismo de Leo persigue se aprueben en general.

El Progresismo o el Liberalismo de Leo Zuckermann no es otra cosa que un movimiento ideológico que como todos los de los siglos XIX y XX, usan un disfraz que los caracteriza; “La ciencia”. Con éste intentan legitimarse.

El Progresismo usa las ciencias “empíricas”, que desde la época moderna se convirtieron en el modelo del conocimiento. El Comunismo y el Nacional–Socialismo lo hicieron en su momento.

Actualmente el mejor ejemplo es “La Teoría de Género”, por citar uno. Ésta se presenta como teoría científica sin serlo.

Los progresistas hablan de “derechos humanos”. Que en realidad son banderas políticas ambiguas que representan ideas morales en la arena política pública. Y por eso las usan.

La ambigüedad de este “derecho”, clarificado y usado en situaciones particulares, necesita de una relación o estar relacionado a un fondo de valores axiomáticos. (Evidentes, que no necesitan comprobación), lo que no se cumple en la mayoría de los casos y los “liberales” o progresistas siempre los citan para confundir y sensibilizar la opinión pública. Como el “derecho” a ser feliz, legalizar la marihuana para uso recreativo o el aborto, “derechos” por demás ambiguos pues no “benefician” a todos los humanos y necesitan ser comprobados aún.

“Ni qué decir de lo que pensarían Jesús y El Che Guevara de esta decisión”. Concluye Leo Zuckermann.

Confieso que el que escribe ignora lo que diría Guevara de Andrés Manuel López Obrador, pero sí sé lo que Jesús diría de Andrés: “Cada árbol se conoce por sus frutos”. (Lc.6:44)

Y de Zuckermann, Jesús diría: “saca primero el tronco de tu propio ojo, y así podrás ver bien para sacar la astilla que tiene tu hermano en el suyo.” (Mt.7:5)

Y de quien escribe: “con la vara que midas, serás medido.  (Mt.7:2). Ahí El Meollo del Asunto.