EL VOTO ES UN DEBER CON LA CONCIENCIA

Lic. Héctor Ramón Molinar Apodaca.- El próximo domingo 5 de junio será determinante para el futuro político y social de nuestra entidad, pues es el día señalado en el calendario para elegir y renovar de sus cargos al gobernador del estado, sesenta y siete ayuntamientos compuestos por un presidente municipal y regidores, quienes serán electos por única ocasión por dos años, con posibilidad de reelección para el periodo inmediato que será de tres años.

También serán electos sesenta y siete síndicos, cuya responsabilidad estriba en la fiscalización obligada de su encargo al ayuntamiento respectivo y treinta y tres Diputados al Congreso del Estado, en única ocasión para un periodo de un año con diez meses, con posibilidad de reelección para el periodo inmediato, cuyo encargo es precisamente la creación y reformas de las leyes aplicables.

Definitivamente esta elección amerita especial atención por muchas razones. Primeramente porque la figura de la reelección aparece de nuevo como lo hago notar, con excepción del gobernador, pues esto implica que los servidores públicos que elegiremos durarán más tiempo, es solamente cuestión de esperar la manera en que se habrá de definir la próxima en el 2018. 

Por otra parte, los nuevos diputados tendrán que legislar conforme a las iniciativas del presidente de la República, quien sometió al Congreso de la Unión un paquete para reformar la Constitución y así permitir los matrimonios igualitarios en todo el país, desintegrando además el concepto de la familia tradicional. 

Si usted analiza la ideología y principios de los partidos políticos que participan en la elección del próximo domingo, la mayoría están de acuerdo con las reformas del presidente Peña Nieto, han contribuido además con todas las reformas estructurales, cuyos beneficios hasta hoy están ausentes para la sociedad mexicana, tendrán que reformar el Código Civil del Estado para dar cabida al matrimonio igualitario, reconocer la identidad de género, la adopción de menores por cualquier individuo sin importar su orientación sexual, desaparecería el concepto tradicional de la familia, así como del matrimonio entre hombre y mujer, entre otras muchas más que se siguen estipulando.

Si analizamos la responsabilidad del cargo del síndico, es el que vigila los asuntos de la Hacienda Pública municipal, es el que vigila y defiende los intereses municipales, los intereses de la comunidad a través de su representación, lo que implica una gran tarea que lleva implícito conocimiento y calidad en su encargo. Por ello es importante que sepamos lo que hacemos a través del voto y en quién confiar tan importante función, pues tiene facultades para vigilar el debido cumplimiento de las obligaciones de los funcionarios públicos, intervenir el control de inventarios, así como analizar y revisar la cuenta pública. El síndico debe gozar de intachable reputación y honorabilidad, para no caer en la corrupción por todo lo que amerita su quehacer. 

Los regidores municipales son los representantes de la sociedad, de todos nosotros, los que están obligados a asistir puntualmente a las sesiones del Ayuntamiento y participar en las decisiones con voz y voto, decisiones que recaerán en toda la comuna, deben desempeñar comisiones con la obligación de informar de su gestión en forma periódica para proponer acuerdos que deben darse para el mejoramiento de los servicios municipales encomendados. De tal manera que todas las encomiendas son de interés público y no particular, ni para que los partidos políticos controlen el debido ejercicio de la función pública. 

Por ello es muy importante destacar que las personas que elegiremos con nuestro voto son quienes decidirán por nosotros, estamos dejando en sus manos el destino de nuestras familias y negocios, de ellos depende que la autonomía de los poderes se lleve a cabo conforme lo establece la Constitución y que hasta hoy es letra muerta. El voto debe llevar la calidad humana, que implica el deber con la conciencia y la responsabilidad de ejercer el derecho de exigir el cabal cumplimiento de sus obligaciones contraídas para servir y no para aplicar el poder indiscriminadamente. 

La campaña política sucia que distinguió a los participantes, los evidencia en su calidad inmoral y perversa para lograr su ambición desmedida de poder. La mentira y la calumnia evidencian la personalidad del aspirante, que con su ejemplo ha demostrado ser lo que es y no lo que quiere aparentar ser. Por ello y por todo lo que implica esta elección, debemos ser cautos y cuidadosos, para que al momento de votar lo hagamos con dignidad y responsabilidad cívica.