EL SACRIFICIO DE LOS EMPRESARIOS

Candelario González Villa.- No deja de llamar la atención la noticia a ocho columnas del diario La Jornada con fecha 12 de mayo del año en curso: “A la luz lista de 289 mexicanos en paraísos fiscales”. “Aparecen en los papeles de Panamá” y en el informe offshore leaks, además están dos ejecutivos de Comercial Mexicana y por las mismas, director de América Móvil, Alfa, Unifin y At Kearney. 

Todas estas acciones se crearon para evadir al fisco, es decir, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y a pesar de la disciplina que inventó el flamante y multihomenajeado secretario de Hacienda, Luis Videgaray. Una evasión que jamás se tolera en otros países, que tipifican estas actividades como delitos sumamente graves, pues atentan contra el estado y afectan a la población en su desarrollo y bienestar social. 

Estas omisiones convertidas en delito no se dan de un solo lado, claro que están coludidos el gobierno, sus funcionarios hacendarios y uno que otro coyote. Estos sujetos que son implacables con la medianía empresarial y con el pueblo, que en la mayoría acaba en la miseria y que aún así, son el soporte económico de la Nación, la Justicia en México dejó de ser acción y solo se ve en las películas de acción. 

México, el país de paradoja, cuenta con una clase política indolente, parásita que ve la crisis social y económica que prevalece en el país y no sienta cabeza, sigue inclinada recibiendo premios a su perversidad y traición al pueblo que la eligió, cobra del erario y cobra allá, en las oficinas grupusculares del empresariado voraz y saqueador. 

Cuantificar el monto de la evasión fiscal es para infartarse, rebasa el presupuesto nacional y mientras, el pueblo que se conforme con su salario mísero. Mire usted las gracias de contar con un gobierno que se asesora de personajes del empresariado de grandes ligas, que por cierto, va para los 30 años detentando la economía de la Nación, pues los tiernos angelitos de la Iniciativa Privada reciben financiamiento de los fondos del retiro “afores”. 

Estamos hablando que la tercera parte de este fondo va a parar a inversiones privadas de alto riesgo de estos gurús de la economía. ¿Cuáles empresarios? Pregunto: ¿esta es la competitividad que nos aplicó el Doctor Zedillo? Vaya pues, en fin, doctor en ciencias ocultas de la economía. 

Y no crea que esta situación es privativa de los competitivos de gran calado, también le entran los “nanos” locales, los pequeños que manejan la hacienda municipal, esos que usufructúan, como ejemplo, la famosa equis, pues en sus fiestas globeras que solo le dejan ganancias a la famosa Canaco, se niegan a pagar los destrozos que le ocasionan al mencionado parque, gozan de las instalaciones que le costaron al pueblo. 

En todo lo que represente ruido, cámaras y esa irrefrenable declaracionitis que padecen, todavía se atreven a supervisar la seguridad, las sobras, los reclusorios y ya encarrerados, hasta el Seguro Social. ¡Qué barbaridad! ¡Cuánta soberbia y codicia! No paran y ahora también quieren los dineros de los puentes para su Centro de Convenciones, para rentarlo al gobierno o a quien se deje para sus actos faraónicos, carnavalescos y la teatralidad folclórica de nuestros políticos. 

Le mencioné las travesuras de la IP porque se encuentra envalentonado el dirigente nacional de la Coparmex, que muy orondo le exige al gobierno que se ponga las pilas y deje la corrupción, este valiente me imagino que ya ha de estar cabildeando en la Cámara de Diputados para que de una vez por todas también se privatice la cacareada corrupción, es probable que ellos, los competitivos, la hagan más rentable. 

 

“No al Centro de Convenciones con dinero del pueblo”. 

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