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La Corrupción es cultural

Daniel Valles.- Hace unos meses, el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, señalaba que la corrupción en México es propia de la cultura.

Por supuesto que de inmediato se levantaron personas que elevaron su voz y su opinión por allá y más allá para decir y decirlo fuertemente, que el presidente estaba equivocado. Que la corrupción que vivimos a diario en el país no es parte de la cultura.

Ayer mismo, el payaso tenebroso, Brozo, le reclamó al PRI, el partido del presidente, que deberá pagar todo el daño que le ha causado al país. Casi todos le aplauden al payaso porque saben que es cierto. Pero en el “casi” está el Meollo del Asunto.

El hecho de que alguien no conozca o comprenda algo a cabalidad, no quiere decir que ese algo no existe o no es como es, solo que no lo conoce o no lo comprende, que no lo sabe, que no lo puede ver, no lo entiende.

La Corrupción es parte de la cultura mexicana. Aunque no se entienda, se niegue y no se acepte, en nombre de lo políticamente correcto y porque no es conveniente para la gran mayoría de quienes así opinaron.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), afirma que la corrupción en México es cultural. Al menos así parece indicarlo en su más reciente estudio sobre el tema realizado en México: “Revisión de la integridad en México”, tomando una postura más fuerte contra la corrupción. En el que indican que:

“Los mexicanos consideran que el gobierno es ‘altamente corrupto’; sin embargo, aceptan pagar sobornos, evaden impuestos y son el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que con mayor frecuencia evita pagar el servicio de transporte público…”

Seguro que esto no le va a gustar a quienes opinaron en contra del presidente Peña Nieto, pero ahora tendrían que desmentir y criticar a la OCDE y no solo criticar al presidente. Y hay más.

El reporte indica que: “el 33% de los encuestados mexicanos reportaron haber pagado un soborno por alguno de los siguientes sectores: educación, sistema judicial, servicios médicos y de salud, policía, permisos, impuestos y servicios públicos”. En promedio, es el más alto de todos los países afiliados a la OCDE.

Si se trata de sobornar a un policía, bueno tendríamos que tomar en cuenta que en el 60% de los mexicanos son los “mordelones” y no los policías, quienes en este caso fueron los “mordidos” por los ciudadanos, que es lo que el estudio indica.

¿Entonces, la corrupción es cultural? Entonces señor payaso Brozo, ¿es solo el partido político que menciona o es también la gente o “el pueblo”, como gustan decir para referirse a quienes no somos políticos los que también dañan al país?

Para que la corrupción se dé requiere de al menos dos participantes. Por eso se denomina; Co-rupción. Se forma de un prefijo que significa junto o dos, un verbo que denota el romper o destruir algo y el sufijo “tio”, que denota la acción y efecto.

La corrupción no se da de otra forma. Siempre alguien “muerde” y uno acepta ser “mordido”. La gente en general sabemos que para agilizar algo, un trámite de gobierno o para que se lleven la basura del frente de la casa de uno y para lo que sea, hay que “ponerse guapo o la del Puebla”. Es cultural.

El estudio de la OCDE, disponible en Internet, le pone a México, o sea, a todos nosotros, una loza de gran peso por la responsabilidad que señala hace falta a todos en general.

“Revertir una cultura que acepta la corrupción y la falta de integridad es necesario para la implementación de las reformas anticorrupción. Mientras las normas sociales que prevalezcan sean aquellas que toleran la corrupción, las reformas gubernamentales no tendrán éxito”. OCDE.

México es un ejemplo de un país resiliente y tolerante a la corrupción. Siempre nos sobreponemos a las desgracias que hemos sufrido. Devaluaciones, “error de diciembre”, aumentos desmedidos de impuestos en las gasolinas, tipos de cambio, violencia, narcoviolencia, terremotos, San Juanico, etc. Siempre salimos fortalecidos.

Nuestra cultura sabe sobreponerse a todo esto y más. Sin embargo, la misma cultura adolece de un ingrediente vital para el control y combate a la corrupción: La Integridad.

En la sociedad mexicana existen muchas personas honestas, pero no un número igual de personas íntegras. Es decir, no siempre son honestas. Cuando no les conviene, mienten, cometen pequeños hurtos, violan las leyes de todo tipo. Desde quien se estaciona en un lugar prohibido, en tercera fila para dejar a los hijos en la escuela, compra piratería, introduce alimentos y dulces al cine, saca copias de los libros de sus hijos en el trabajo y se roba las plumas, etc.

Sigue lo que en Derecho Penal se conoce como el “iter criminis” (El camino del crimen), que va de lo pequeño a lo grande. ¿Por qué? Porque como el drogadicto o el alcohólico, genera una tolerancia al violar la ley, la ética y la moral de manera sistemática.

Un estudio de la Universidad Autónoma de Nuevo León reveló que el mexicano miente 10 veces al día. Comenzando por la clásica respuesta de “bien”, a la pregunta diaria de ¿cómo estás? (“Estudio cognitivo de la mentira humana”. Claudia Castro Campos, UANL, Premio Nacional de Investigación 2013).

De ahí que el problema de la corrupción sea cultural, pues la mentira es una forma de corrupción. Cualquier mentira. Toda mentira lo es. Y ésta, no es exclusiva de la clase política, está en todas partes de la sociedad. Sin embargo, la sociedad mexicana ha señalado y rechazado el sistema político mexicano por corrupto. Pero evita señalar a la sociedad que participa. Dice que porque no le queda de otra. Entonces, está en la cultura. Es parte del sistema.

La OCDE indica en su estudio que: “cuando la corrupción ocurre entre ciudadanos y empresas, y cuando la sociedad muestra un alto nivel de tolerancia hacia la corrupción, el impacto de estas leyes y políticas públicas bien diseñadas pudiera ser limitado”. De ahí las dificultades para dar inicio al tan pregonado Sistema Anticorrupción con todas sus leyes y normas.

Si en verdad deseamos que la corrupción que nos ahoga y se critica tanto se controle, deberemos poner atención a la cultura que nos ahoga y dejar de creer que quien no tranza no avanza y afirmar “Avanza Sin Tranza” para que la corrupción deje de ejercer su maldita acción sobre la cultura, que es igual a sobre todos nosotros. Ahí El Meollo del Asunto.

Twitter: @elmeoyodlasunto

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Web: www.danielvallesperiodista.com