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Carolina Venegas*.- Al inicio de este 2017 el país se vio envuelto en protestas y manifestaciones, por la inconformidad que trajo a los mexicanos el exagerado aumento al precio de la gasolina, supuestamente debido a la reforma energética. Pero ¿a qué se debió este aumento?, ¿de qué manera el Estado justifica un 40% más al costo de este combustible?

A partir de enero de 2017, el costo de la gasolina variará por mes y por día, siendo los precios promedio a nivel nacional del 1 de enero al 3 de febrero de 2017 de: $15.99 por litro para la Gasolina Magna; Premium en $17.79 por litro; y Diesel en $17.05 por litro.

Según las advertencias de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el precio de las gasolinas Magna y Premium comenzó a subir desde mediados del 2016, en reacción a las variaciones en los precios del combustible en el mundo.

De acuerdo con información de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), en el 2016 y el 2017 los precios máximos de la gasolina se determinan con base en la siguiente fórmula: precios de referencia, más el margen y más los impuestos.

El año pasado, la estructura del precio de la gasolina Magna —la que más se consume en el país— se compuso de la siguiente manera: 43.7% del precio de referencia internacional, 26% del IEPS, 14.4% del margen que considera costos de transporte y 17% de otros conceptos que incluye el IVA.

Como se puede ver más de la mitad del precio comercial en el país de la gasolina es impuestos, siendo el Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS) el que más encarece el combustible. Hasta apenas el 2016 el Estado subsidiaba este impuesto ahorrando al consumidor; sin embargo, para este año se canceló ese subsidio. Manteniéndolo ahora fijo.

La ley de Ingresos presentada por el Ejecutivo, aceptada por la Cámara de Diputados y que entró en vigor para el 1 de enero del año en curso expresa que el ingreso por IEPS en combustible automotriz será 284,432.3 millones de pesos (mdp).

Según el artículo segundo fracción I inciso D de la Ley del IEPS, el sujeto obligado a pagar dicho impuesto no es el consumidor, es la persona física o moral que enajena el producto, en este caso la gasolina. Sin embargo, como ya se vio, es un valor agregado al costo.

El exagerado incremento al costo de la gasolina fue de mucho disgusto para los consumidores del país, se despertó muy tarde, para expresar la negativa que se tenía a la reforma. Pareciera que se pudo hacer algo y empezar a hacer manifestaciones antes de ser aprobada. Pero la realidad es que se tiene la confianza en la Cámara de Diputados, la cual tiene la obligación de velar por los intereses de la nación y a quien le compete, expresada claramente en sus facultades hacer revisión de la Ley de Ingresos presentada por el Ejecutivo.

Un mexicano con el salario mínimo, está pagando más del 10% de su sueldo en tan solo un litro de gasolina. Este dato tan sencillo de deducir claramente expone la problemática del precio, porque se está haciendo aún más pobre a un país pobre. Y el Estado dejando lagunas entre ingresos y egresos, justificando millones de pesos perdidos, con “redondeo”, cada vez deja más inconforme a un pueblo que exige ser escuchado

* IMEF Universitario UACJ

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