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Marcha vibradora… México ‘se movió’

Candelario González Villa.- La marcha de repudio a la política migratoria de Donald Trump, a la cual convocaron sectores del poder económico, académico y cultural, fue un rotundo fracaso. ¿Por qué? Porque los convocantes se han ganado a pulso el repudio de los ciudadanos, carecen de credibilidad y están lejanos de la problemática socioeconómica de la población más vulnerable, de los olvidados.

Fue una marcha con tintes políticos, de inclinación al Ejecutivo federal y al sector cupular empresarial, es decir, a los magnates, a esos intermediarios de la inversión extranjera del tráfico de influencias.

Y cómo no va a fracasar un movimiento, marcha o lo que se le parezca, si los organizadores que sobresalen por su conducta, sus dichos y hechos, siempre en contra de las manifestaciones populares, las cuales estigmatizan con epítetos de desestabilizadores sociales y por eso hasta promueven leyes represoras de toda manifestación social.

Personajes tan nefastos como el líder de “Mexicanos Primero”, que sin fundamentos académicos atacó el Art. 3º constitucional para desaparecer el espíritu de la Educación o Claudio X. González Jr., un férreo detractor del artículo en mención, quien además busca demoler la figura sindical al magisterio disfrazando así la perversa intención de privatizar la educación.

La breve exposición del Sr. González muestra la total incongruencia al convocar a una movilización ciudadana para darle apoyo a un Ejecutivo federal inoperante, que nos dio la terrible manifestación del extravío de la política internacional.

Ni qué decir del staff intelectualoide de Televisa, Enrique Krauze, Héctor Aguilar Camín y otros personajes que éticamente dejan mucho qué desear y a pesar de su intelecto se niegan a visualizar el panorama de las políticas nacionales.

Personajes de la talla de la señora Miranda de Wallace, con su movimiento de lucha contra el secuestro, acabó en la oficialidad gubernamental, desvirtuando el verdadero interés social para aniquilar esta actividad criminal que nace en la entraña del Poder Judicial. Claro que hay más de fondo, pero es cuestión de la psicosociología para desentrañar el origen de esta inhumana conducta.

El fracaso de esta marcha solamente nos mostró una realidad dolorosa: la sociedad mexicana está dividida. Para unos los agravios del Señor Trump no les causan escozor, su nivel de percepción es más de coraje por la actuación y conducta de la clase política nacional.

Los exabruptos de Trump están del otro lado y duelen, pero duelen mucho más los agravios y la injusticia que prevalacen a lo largo y ancho del país, el despojo y tantas otras cosas que padecemos los mexicanos en manos de una clase mitómana y rapaz que, en el colmo del cinismo, ahora nos invita a “vibrar”.

Les pregunto a los vibradores, ¿no es más agravio para los mexicanos la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y otras matanzas, la venta de los bienes de la Nación, la impunidad de la que gozan los exgobernadores que dejaron a sus respectivos estados en la ruina?

Aquí en nuestro México lindo y querido, nuestros políticos nos han infligido más humillaciones que el Hitler estadounidense. De ninguna manera justifico el actuar del presidente Trump, quien desconoce el concepto de Humanismo, pero lo de nuestros políticos y magnates es crueldad.

Marchar, caminar al lado de los “vibradores”, considero que es cuestión de escrúpulos, de dignidad. No concibo ir al lado de personas que nos pusieron la bota al cuello y profundizaron el distanciamiento que marca la característica de la desigualdad de mi país.

Para muestra, la falta de ética de las autoridades universitarias de mi querida UNAM, con un desvergonzado rector que la acomodó en la marcha de los indignos. Así por el estilo, otras organizaciones participantes en la marcha vibradora que al ritmo de mover a México quedaron en ridículo. Seguramente la carcajada de Trump ante la fracasada marcha se escuchó hasta en Palacio Nacional.

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