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‘Nuestros Migrantes’

Daniel Valles.- Ahora sí, los migrantes mexicanos les interesan a infinidad de personas de la política mexicana y de algunas asociaciones de la sociedad civil. Y escribo ahora sí, porque nunca antes les han interesado. ¡Jamás! En 60 años no han tenido el más mínimo interés en que su situación se arregle en México. Menos en Estados Unidos.

Los noticieros y la prensa han dado siempre cuenta de los contingentes de quienes formaron parte del proyecto “Bracero” y que aún viven. El que inició en 1942 cuando EU estaba en guerra contra Alemania y las potencias del Eje.

Sabemos de ellos porque se juntan para reclamarle al gobierno mexicano los millones de dólares que les pagó EU, vía gobierno mexicano y éste se los escatimó. Claro, se trata de corrupción de gobiernos de antaño, no del actual, pero que igual son responsables de finiquitar el asunto.

Los migrantes y braceros nunca han sido materia de tanto análisis y foros como estamos viendo actualmente.

Pero ¿de cuándo acá son tan importantes? ¿Por qué ahora les interesan a intelectuales y políticos al grado de invertir de su dinero para ir a buscarles? ¿Por qué no lo hicieron antes de Trump, actual presidente de EU?

Porque no era políticamente correcto. Porque no importaban. Eran algo así como “basura genética”. Por eso nadie daba un pepino por ellos.

Nos enterábamos de los abusos que sufrían a manos de los coyotes en el lado mexicano y cómo los abandonaban para morir en tierras de EU, de los insultos y vejaciones del Sheriff Joe Arpaio en el condado de Maricopa, Arizona, de grupos “caza inmigrantes” que operan en la frontera entre los estados de Sonora y Arizona.

Los hemos visto cuando viajan en “La Bestia” desde Chiapas al Estado de México, cuando son “aventados” por la “migra” todos los días a lo largo de los 3 mil kilómetros de frontera que compartimos mexicanos y estadounidenses, pero nada más. Y ahora de pronto son importantes y ahora son “nuestros migrantes”. ¡Vaya hipocresía mayúscula de toda esta gente!

Durante la administración del por ellos “admirado” presidente Obama, fueron deportados 2.8 millones de indocumentados mexicanos. Algo así como 29 mil personas todos los meses de su administración. Algunas personas afirman que las cifras llegan a los 3.4 millones. Entonces serían más. ¿Nadie de quienes ahora protestan hasta con marchas los notó antes?

Al parecer no, porque nunca antes hubo protesta o marcha alguna como la que acabamos de ver el pasado 12 de febrero en la Ciudad de México. Marcharon algo así como 22 mil personas. Luego le acumulan gente de aquí y de allá y ni con eso aumentan a algo que sea considerable. ¿Y para qué sirvió? ¿Ya cambió su política Mr. Trump? ¡Claro que no!

La “Marcha marchita” demostró lo divididas que están las personas que dicen liderar esas causas sociales. María Amparo Cazar, Leo Zukerman, la señora Morera, Alejandro Martí y la señora Wallace. Los intelectuales Jorge Castañeda, Héctor Aguilar Camín y otros. Son “amarillistas” y exagerados promotores de la defensa de quienes llaman hiperbólicamente: “nuestros migrantes.” Mire:

En 2010 se deportaron a México de EU 389 mil 834 personas; en 2011, una cifra mayor, a 396 mil 906 y en 2012 a 409 mil 849, imponiendo un récord. Luego los números de deportados caen un poco, pero nunca a menos de 200 mil por año. ¿Qué, esos no eran “nuestros migrantes”? (Datos: Eduardo Ruiz Healy).

Jamás dijeron algo a favor de los deportados. No les importó un rábano y hoy, diariamente se “rasgan las vestiduras” en los medios nacionales.

¿Por qué ahora que ya no está Obama y llega un anglosajón? ¿Por qué no dicen las cosas usando la retórica del primero y lo políticamente correcto? ¿Es que los críticos estaban ciegos todos esos años y de pronto han visto la luz? Para nada. Porque estaban deslumbrados con la retórica y lo políticamente correcto, con el carisma y el ángel de Barack y Michelle Obama y su “Statuos Quo”. Supongo.

¿Y los dirigentes de los partidos políticos mexicanos como Ricardo Anaya, del PAN; Andrés Manuel López Obrador, de Morena o Enrique Ochoa Reza, del PRI? ¿Y los gobernadores Graco Ramírez, de Morelos, Miguel A. Mancera, de la CDMX, Silvano Aureoles qué? Ellos andan visitando a los migrantes en Chicago, en Atlanta, en Phoenix y Los Ángeles para entrevistarse con ellos. ¿Por qué? ¿Porque son “nuestros migrantes”?

Será porque andan ya de campaña política por la Presidencia de la República para el 2018. ¿Por qué más? Se justifica que el presidente municipal juarense, Armando Cabada, ande con Miguel A. Mancera en Chicago, pues por la ciudad que gobierna sí pasan millones de estas personas cada año. Además se promueve para el 2018. ¿A poco no?

Los migrantes de Centro y Sudamérica siempre le han interesado, pero no a los políticos y trabajadores sociales sino a pastores evangélicos y sacerdotes católicos que desde hace décadas han acondicionado lugares como albergues que trabajan durante todo el año a lo largo de la frontera, los que carecen de ayuda oficial o de señores y señoras que ahora pomposamente protestan contra la política del presidente Trump y llaman a los deportados “nuestros migrantes”.

A la gente que por no encontrar una vida medianamente aceptable en su país lo han abandonado lastimosamente para migrar a otro en busca de un sueño, el de una vida mejor.

Migrantes que han tenido que abandonar su patria para refugiarse en un país que les discrimina y les desprecia por no ser como ellos, pero donde también han encontrado gente buena y lo más importante, encontraron un trabajo decente y un futuro para sus hijos, lo que no pudieron encontrar en su país y con su gente que también les discriminó y por eso se convirtieron en migrantes. Pero que no lo son de estas personas que convenientemente ahora les llaman: “nuestros migrantes”, como si fueran cosas. Lo que es el Meollo del Asunto.

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