Jorge Barragán

Trabajador incansable por la juventud mexicana

Jorge Gastón Barragán Atilano, director para México de la Fundación Internacional de la Juventud, quien nació en la Ciudad de México el 19 de julio de 1978, es el segundo y último hijo del matrimonio conformado por Jorge y Clara. Su única hermana, Paola, es tres años mayor que él.

Con gran sentido del humor, comenta “la vida no me ha sido fácil y me veo un poco mayor, yo creo que por la barba y por las canas que me sacaron mis trabajos anteriores”.

“La familia de mi padre es de Veracruz y la de mi madre es de Guadalajara y a lo largo del tiempo yo descubrí que tenía mucha más afinidad con mi lado veracruzano que con mi lado tapatío. A veces hago la broma de que mi corazón es veracruzano” nos dice y ríe con ganas al platicarlo.

“El terremoto del 85 me marcó para toda la vida”

Estaba en la primaria cuando le tocó vivir el terremoto del 19 de septiembre de 1985. “Ese día me estaba preparando para ir a la escuela y el terremoto me sacudió desde las entrañas. Fue una sensación que jamás había tenido en mi vida. Fue un episodio tan escabroso, que me marcó para toda mi vida. Mi abuelo vivía en la Colonia Roma, en la esquina de Córdoba y Querétaro, donde se cayeron una docena de edificios, afortunadamente al edificio en el que vivía mi abuelo no le pasó nada” recuerda.

“Aprendí lo que es la solidaridad”

Agrega que las horas posteriores al temblor fueron sumamente complicadas. “Recuerdo estar sentado en el regazo de mi abuelo paterno, quien tenía un radio de pilas para escuchar las noticias, pero cuando las noticias se ponían difíciles, él intentaba desintonizarlo para que no nos enteráramos de la tragedia. Tuve el conocimiento vívido de la palabra solidaridad porque un tío llegó la noche posterior en su camper para pedirnos que hiciéramos comida y agua de limón en un termo grandote que tenía porque iba a pasar la noche repartiendo comida a aquellos que habían perdido todo” relata con tranquilidad.

“Ahora, a manera de broma te cuento, cuando hemos tenido un episodio de temblor en la casa, yo soy el primero que pego la carrera y en tres segundos estoy en la calle. Mi mujer me hace mucho ‘bullying’ con eso porque dice que yo ni espero a ver si ella o la niña están bien o no, sino que irreflexivamente tengo que salir de donde estoy” confiesa.

“No hay placer mayor que hacer las cosas bien y a la primera”

“A punta de porrazos me hice un estudiante brillante porque la disciplina en los primeros años de mi formación era un terrible problema, pero la figura de mi madre fue un ejemplo persistente y de mucha cercanía” confiesa sonriente.

“Todas las cosas importantes que aprendí profesionalmente, se las debo a mi mamá. Ella dice que yo era tan inquieto y tenía tanta energía, que mal conducido habría yo terminado como cabecilla del crimen organizado sin problemas. Y con mucha observación y paciencia, me condujo hacia algunos equilibrios que aplico de manera permanente en mi vida. Mi madre me enseñó, de manera muy contundente, que no hay placer mayor que el de hacer las cosas bien y a la primera y eso te hace un profesional” expresa agradecido.

“La clase de Música era la que más me divertía”

“Todos mis estudios los cursé en la Ciudad de México. Mi escuela primaria ya no existe. Era el Colegio Francisco Saligñac, donde hice los tres años de kínder y hasta quinto de primaria. Era una escuela muy pequeñita, de la que recuerdo a mi maestro de Música, que era la clase que más me divertía. A mitad de quinto de primaria me cambié al Colegio Partenón, donde terminé la primaria. Después pasé a la Escuela Mexicana Americana donde hice secundaria y prepa” recuerda nuestra personalidad de HOY.

De la preparatoria, recalca, conserva muchas amistades.

“Estudié cuatro semestres de Derecho”

“Después empecé la carrera de Derecho en la Universidad Panamericana. De esa decisión tengo que culpar a la persona que me dio orientación vocacional en la preparatoria porque creo que hizo un trabajo espantoso. Aunque al comienzo de la carrera no tuve problemas porque eran materias muy teóricas, cuando ya se empieza por aplicar la Justicia a través de un procedimiento, me di cuenta que no iba con mi manera de ser” nos comparte con gran sinceridad.

Y es que, reflexiona, no era feliz. “No creía que mi vida profesional me hiciera feliz en tanto lucrara con las necesidades de la gente. Además, cuando planteaba soluciones a los problemas que se presentaban en clase, mis profesores me decían que ese era un problema político y no jurídico porque no se trataban del ejercicio de leyes sino del diseño de las instituciones”, explica.

“Soy egresado a la Iberoamericana”

También de esos años conserva muy buenos amigos, pero decidió dejar el Derecho y estudiar Ciencia Política en la Universidad Iberoamericana, donde encontró su verdadera pasión profesional.

“Es una escuela con una apertura humanista muy importante, con una vocación particular por el carácter del humanismo en el que basa su filosofía de aprendizaje de San Ignacio de Loyola, en la que además de las materias regulares, tomas muchas otras que llaman de Integración con estudiantes de diferentes carreras que generan discusiones desde puntos de vista diferentes, lo que permite una formación integral” comenta Jorge.

“A los 15 años fui vendedor de tinas y azulejos”

“Empecé a trabajar desde los 14 años porque mi familia siempre pensó que parte del proceso educativo pasaba por una experiencia laboral y estoy seguro que tuvieron muchísima razón porque ahora lo veo yo en mi ejercicio profesional” destaca Jorge Barragán.

“Si yo quería salir a divertirme con mis amigos, me decían que ‘por supuesto, no pasa nada, pero el presupuesto familiar no alcanza hasta allá, así que vas a tener que ayudar’. Entonces trabajé en empresas familiares durante mi tiempo libre y fines de semana. La familia tenía una tienda de materiales para construcción y a los 15 años me hice vendedor de tinas y azulejos, lo que me permitió perder el miedo a muchas cosas. También fui mesero en un restaurante italiano, donde descubrí que había 18 pasos para abrir una botella de vino” nos comparte con gran tranquilidad.

“Tengo un profundo respeto por el trabajo”

Estas experiencias, como nos cuenta, le permitieron tener un profundo respeto por el trabajo como una actividad que dignifica como persona y como profesional.

“Mi primer trabajo relacionado con mi carrera fue durante el cuarto semestre de la licenciatura, aunque aquel plan de estudios estaba diseñado para que te dedicaras al cien por ciento al estudio y que no trabajaras, lo que creo es un error garrafal. Creo que no se puede posponer ningún minuto de práctica porque se queda rápidamente rebasado laboralmente hablando. Ahora veo con mucha frecuencia que los recién egresados no tienen ni idea de cómo trabajar” explica.

“Hice monitoreo nocturno de medios de comunicación”

“Toda esa filosofía en la Licenciatura en Derecho, un poco centrada en el currículum y no en la persona, fue la que me hizo renegar y darme cuenta que no era ese el camino para mí. Ya en la segunda licenciatura me dediqué a hacer monitoreo nocturno de medios de comunicación” dice Jorge.

Nos comenta que “era un proyecto increíble de un amigo en el cual se monitoreaba el impacto de las noticias en radio y prensa. Se identificaban los actores, las menciones, se clasificaban y las poníamos en contexto, lo que se almacenaba en una base de datos. Al paso del tiempo, teníamos un acervo súper interesante y se pensaba comercializar para temas de Comunicación Social. La calidad de los productos era impresionante, con un gran análisis cuantitativo de información general y política. Esto se hizo en el año 2000, cuando mucha gente que dejó de trabajar en el gobierno Federal tuvo como primera opción el hacer consultorías y como en la competencia había personas con apellido de mucho abolengo, el proyecto no funcionó y tuvimos que cerrar”.

“Trabajé doce años en la STyPS”

Cerrado el proyecto, empezó a hacer su servicio social en la Secretaría del Trabajo y Previsión Social federal, “con un maestro de la licenciatura que se convirtió en uno de los mentores más importantes de toda mi vida. Él me hizo ver que el servicio público es un medio para servir a los demás. Los tres que estábamos en el proyecto del Monitoreo nos fuimos a la STyPS. El maestro me hizo una propuesta como para que yo la rechazara y me invitó a trabajar a un lugar horroroso, pero me dijo que era posible que si esto me apasionaba, podía tener la posibilidad de cambiarle la vida a la gente. Entonces me di la oportunidad” resume emocionado.

“Caminé todos los cuadritos del organigrama”

“Se trataba de un área muy técnica de la Secretaría en el año 2001, la Coordinación General de Estudios y Estadísticas del Trabajo. Tenía 4 direcciones generales y me ofreció trabajar en un área técnica que le daba servicio a la Coordinación General en un proyecto de Gestión de Información. En 12 años caminé todos los cuadritos del organigrama, desde la posición de becario hasta la posición prácticamente de subsecretario, sin saltarme ninguno, con paciencia y aprendiendo todo lo que podía de cada responsabilidad” expone con claridad.

“Fui coordinador general del Servicio Nacional de Empleo”

A finales de 2011 se convirtió en el coordinador general del Servicio Nacional de Empleo que, nos comparte, es la dependencia que en el organigrama y en el Presupuestos de Egresos parece ser la instancia más protagónica de la STyPS porque está diseñada para ayudar a los desempleados.

“Fue una posición estratégica que me permitió ayudar a muchas personas. Fue un trabajo apasionante y un aprendizaje constante. Construimos instituciones de información que todavía están vigentes. Por ejemplo, colaboré en el equipo que hizo el Observatorio Laboral Mexicano, que es uno de los portales de información más importantes que tiene el país para la orientación vocacional. Trabajé en varias versiones del portal de empleo, que tiene 250 mil vacantes todos los días. También participé en la formación del programa de trabajadores agrícolas mexicanos en Canadá” menciona entre otros proyectos en los que intervino.

“México tiene el servicio de empleo más robusto de América Latina”

Con el paso del tiempo, Jorge Barragán adquirió muchas habilidades que le han servido en la labor que desarrolla actualmente con la International Youth Foundation, a la cual se vinculó en 2013. Previamente, en labores de consultoría, compartió su experiencia en la STyPS en países como Perú, Colombia, Argentina y Brasil gracias que, como nos comparte, “en Servicio de Empleo, México tiene el esquema más robusto y sofisticado de América Latina”.

“IYF estaba buscando un director de programa que tuviera algunas habilidades que podían identificar en mi carrera en el servicio público y en el diseño de políticas efectivas de mercado de trabajo. Dejar de trabajar en el gobierno y hacerlo en una ONG pequeña, ha sido uno de mis mayores desafíos. Pasé de administrar una unidad que tenía 4 direcciones generales, 240 personas de responsabilidad directa, un presupuesto enorme y convenios de colaboración con los 32 estados a ser el único en una oficina en la que tenía que hacerlo todo. Creo que si no hubiera hecho esa trayectoria paso a pasito en el servicio público, no habría aguantado” destaca con sinceridad.

“Con IYF trabajamos temas de empleo juvenil”

“Inicié conversaciones con la Fundación desde muy temprano en 2013. Estaban buscando a una persona que dirigiera sus inversiones en México y tenían una propuesta sumamente interesante porque había la posibilidad de empezar a trabajar temas de empleo juvenil partiendo desde analizar qué es lo que no está funcionando en el sistema educativo para propiciar una transición más fluida del aula al primer empleo” nos comparte siempre sonriente.

“Para mí era una gran oportunidad porque de mis anteriores trabajos yo sabía que las dificultades que enfrentaban los jóvenes se podían mitigar desde el sistema educativo, pero cuando yo recibía a los jóvenes que buscaban empleo ya era demasiado tarde porque ya habían terminado su formación, por decirlo de alguna manera, llegaba el paciente ya con la enfermedad desarrollada” agrega.

“Tuve que volver a aprender a trabajar”

Comenta que a lo largo de esos 12 años en el gobierno, desarrolló teorías que comprobó con su trabajo en la International Youth Foundation. “Tuve que reinventarme mi forma de trabajo, mi rutina, tuve que volver a aprender a trabajar, pero ahora con nuevas reglas. Antes invertía mucho tiempo para informar a mis clientes internos, que eran los subsecretarios de Estado. Nutrir de información a mis clientes internos pasó del 80 al 5% de mi tiempo y el resto lo podía utilizar para crear cosas nuevas, analizar los problemas de nuestros clientes en el sistema educativo e intentar nuevas soluciones a viejos problemas”.

“Al año le transformamos la vida a 30 mil jóvenes”

Personal y profesionalmente, el cambio exigió mucho de Jorge Barragán. Siente que de septiembre de 2013 a la fecha ha logrado avances significativos, lo que se puede apreciar en el hecho que actualmente trabajan con más de cien preparatorias de las 32 entidades federativas del país.

“Al año le transformamos la vida a 30 mil jóvenes que reciben servicios educativos mucho más alineados con las oportunidades que representan las cadenas de suministro con alto valor en México. Estamos conectando las cadenas de suministros del sector automovilístico y aeroespacial con el servicio educativo en las escuelas” complementa.

“Cada estado se analiza por separado”

Sin embargo, no todos los estados tienen las mismas necesidades de capacitación y por eso se analiza cada uno de manera individual y han aprendido que lo que se avanza en un estado en una cadena de suministro, probablemente sirva de cimiento en otro estado donde esa misma cadena de suministro es importante. “Avances que hemos tenido en el sector automotriz en Nuevo León los hemos podido llevar a Chihuahua, Coahuila y el Estado de México” detalla nuestro invitado.

“Las empresas tienen que invertir en capacitación inicial porque los jóvenes no traen las habilidades que requieren e invierten hasta tres mil horas de entrenamiento, muchas de las cuales tienen que ver con temas meramente académicos. Los jóvenes al salir de la Prepa no tienen un manejo de álgebra básica ni la facilidad de expresarse de forma oral o escrita y la empresa tiene que involucrarse en el desarrollo de esas habilidades que el sistema educativo no está logrando” explica Jorge.

“Los jóvenes tienen una capacidad muy limitada de tolerar la frustración”

Comenta que “los jóvenes en el sistema laboral no son exitosos recibiendo retroalimentación porque tienen una capacidad muy limitada de tolerar frustración y la primera vez que los regaña el gerente ya no quieren regresar. Así que hay que desarrollar esas habilidades y otras como trabajo en equipo, tener sentido de urgencia y de servicio a los clientes internos”.

“Nosotros tenemos la posibilidad de desarrollar tres tipos de habilidades que el joven requiere y que el sistema educativo tradicional no le brindaba: habilidades académicas, socioemocionales y técnicas” comenta en detalle.

“Trabajamos en la actualización de docentes”

“Si el joven no trae esas habilidades, las empresas no lo querrán contratar como técnico sino como operario, lo que genera un problema sistémico que origina que ni las empresas ni los jóvenes estén a gusto y ocasiona un gran problema de rotación de personal. Los jóvenes no quieren trabajar en esas condiciones porque tienen otras expectativas y porque quieren ingresos mayores” relata.

Desde la IYF se trabaja en los contenidos de las carreras técnicas que se imparten a nivel medio superior. “Si existe una materia que se llama Metrología, en el caso del ensamble, hay un programa y un docente, pero hay un problema de actualización del docente y esa actualización es un área importante de nuestro trabajo” y fue precisamente esa capacitación la que trajo a Jorge Barragán a Ciudad Juárez.

“No ha avanzado la oferta académica a la par con la demanda de la industria”

El apoyo que brinda la IYF les permite a docentes y alumnos superar problemas como el costo de los libros y la barrera del idioma, ya que la gran mayoría de libros especializados están escritos en inglés. “Nosotros los ponemos en el contexto y la especificación que la industria requiere” complementa.

“Países que compiten con nosotros ofrecen, por ejemplo, una carrera que se llama Técnico en Ensamble Avanzado y en México no la tenemos. No ha avanzado la oferta académica al mismo tiempo que la demanda de la industria y cuando eso ocurre, hemos aprendido a incorporar nuevos objetivos de aprendizaje, pero los directivos del plantel no saben que se puede hacer y por eso ni siquiera lo ofrecen como una alternativa de vinculación escuela-empresa”.

“Hemos creado diez nuevas especialidades en tres años”

Es notorio el avance en ese sentido. “En los últimos tres años hemos creado diez nuevas especialidades, entre ellas dos para la industria aeroespacial para los cuales trajimos currículo desarrollado por Boeing, dos especialidades para la industria automotriz, dos más para Tecnologías de la Información, una para Fuentes Alternas de Energía y otra en Inglés para la Hospitalidad, para cerrar esta brecha con los sectores económicos que más crecen y que mejor pagan”.

Y en el caso de Chihuahua, se han hecho dos especialidades aeroespaciales y una automotriz que ya graduaron o están próximas a graduar a sus primeros egresados y próximamente abrirán otra para exportación de mercancías.

“Estamos formando clase media”

“Los egresados ya están vinculados laboralmente y con mejores expectativas que sus compañeros de generaciones previas porque están yendo a trabajar a empresas más grandes que antes no abrían la puerta a chicos del Conalep o del Cecytech” remarca.

Explica que perciben salarios 30% por encima del esperado por los chicos egresados del programa tradicional de Electromecánica. Es decir, ellos ganan más que su familia completa. En general, son chicos que provienen de familias en las que papá y mamá juntos, ganan 6,500 pesos mensuales y ellos graduando de una de estas especialidades aspiran a ganar 9,000 mensuales. Si sumamos estos ingresos, ya es una familia que se pone por encima de la línea de bienestar que señala el Coneval. Para una familia de cuatro personas, la línea de bienestar está en alrededor de 13,000 pesos mensuales. Estamos formando clase media” analiza con satisfacción el trabajo logrado.

“Disminuimos la deserción escolar”

Otro gran logro es que con estas nuevas especialidades ha disminuido la deserción escolar. “En el caso de Chihuahua, la disminuimos en un 6% en un año” remarca.

“A futuro, se trabajará en desarrollar esas capacidades en las escuelas para que cuando terminen nuestros programas, esta habilidad se quede como parte del sistema educativo. Esa es la aspiración de todos los programas de la Fundación que trabaja con escuelas del sector público para hacer que se cumplan las aspiraciones del Art. 3º de la Constitución que nos decía que la Educación es el camino para abandonar la pobreza” finaliza sonriente.

A LOS JÓVENES

“Esta generación está llamada a transformar el país. Despierten del letargo en el que estuvo la generación anterior preparándose para el futuro. Ustedes tienen que hacer que el futuro se prepare para ustedes. En Juárez siempre se respira un aire de colaboración diferente al resto del país y en esta ciudad los jóvenes tienen que tomar muchísimo liderazgo. Si el entorno no es el adecuado para ustedes, tienen que cambiarlo de manera inteligente y en la IYF van a encontrar el apoyo para hacerlo”