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Daniel Chacón Anaya
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Un  chihuahuense altruista que desde la plataforma de los Rotarios trabaja arduamente por los niños con cáncer y los jóvenes de preparatoria a quienes imparten cursos de liderazgo, responsabilidad social, plan de vida y de carrera profesional. Ingeniero químico con dos maestrías, ha sido director de Protección Civil, de Profepa, Cocef, maestro universitario de la UACJ y actualmente Asesor Técnico de Conagua en la Capital del país. HOY comparte con todos nosotros su historia.

Daniel Chacón Anaya nació en la ciudad de Chihuahua el 30 de mayo de 1953, el mismo año en que se descubrió el ADN y que Edmund Hillary conquistó la cumbre del Everest.

Fueron sus padres el contador Felipe Chacón Hernández y Socorro Anaya López. “Mi nombre es por mi abuelo materno, Daniel Anaya Vargas, creo que por alguna costumbre familiar no me bautizaron con el mismo nombre de mi papá, creo que no les gustaba repetir nombres” nos comenta con gran sentido del humor nuestro invitado de HOY.

“Sólo tengo una hermana, Ana Teresa, quien ahora es maestra jubilada”

“Cursé la primaria en la escuela parroquial de la iglesia del Santo Niño en Chihuahua. Íbamos y veníamos caminando. Mi papá era uno de los miembros activos de la mesa directiva de la parroquia y tuve un tío sacerdote, así que mi familia tenía esa orientación” dice reflejando su espiritualidad.

“Como la II Guerra Mundial estaba muy reciente y se vivía el conflicto de Corea, había mucha efervescencia en el cine y por esa razón, con un grupo de amigos leía historias de la guerra y jugábamos a las batallas” agrega sonriente.

“Tenía dos tíos aviadores y uno de ellos me regaló un avión a escala y un barco con los que jugábamos a recrear las batallas. Me gustaba mucho el estudio y sentía siempre mucha curiosidad por la ciencia. Creo que el hecho de leer abre la mente a las curiosidades y las cosas de la vida” nos dice con satisfacción.

“De niño tuve un juego de química con el que me divertía. Me impactó tanto, que en quinto año ya tenía decidido que iba a ser Químico”

Durante su infancia, Daniel vivió el boom de las historietas. “Leía Batman, Avispón Verde, Linterna Verde… Creo que fue su época de oro y recuerdo mucho a la Editorial Novaro, de la que un tío me regaló cinco suscripciones de las historietas que me gustaban y cada mes las recibía” rememora feliz.

“En casa crecimos con los valores religiosos tradicionales: Honradez, amor al trabajo, respeto, misericordia… Desde entonces nos enseñaron a tener compasión por la gente que menos tenía, a ayudar al limosnero que estaba en el crucero y eso es algo que aún hago hoy en día” confiesa Daniel Chacón.

“Sólo iba al cine a ver películas con clasificación A. Una vez en la escuela me gané un boleto para ver una película sobre un safari en África, pero mi papá vio que era clasificación B y no me dejó ir”

Entre las películas que marcaron su infancia, recuerda una acerca de un sobreviviente de la tragedia de Pompeya, así como ‘Bambi’ y la serie de televisión ‘Combate’ que se refería a la resistencia francesa en la Segunda Guerra, “años después pude visitar Pompeya y el pueblo francés donde se recreaba la historia de la serie, fue una gran experiencia” relata con satisfacción.

“Durante mi infancia, la televisión era una novedad y todos los domingos el programa era ver la tarde de toros”

“Fui a la Secundaria de la UACH que se llamaba la Prepa, así que desde primero de secundaria ya estaba en la Prepa de la Universidad, así que casi era universitario desde los 12 años” y ríe con ganas cuando lo platica.

“Creo que no hay época más divertida en la vida que esa de estudiante y como ya sabía que quería ser químico, me fui por el lado de las Ingenierías, me gustaban las matemáticas” recuerda nuestro entrevistado.

“Fue una época difícil porque cuando estaba en la secundaria se vino el Movimiento del 68 y todo el despertar de la inquietud social con la Revolución Cubana. Éramos una juventud preocupada por los acontecimientos sociales, tomábamos partido y hacíamos huelgas” afirma Daniel.

“Un tío mío fue el creador de la frase ‘Consígase la novia y nosotros se la volamos’ que fue usada muchos años por una compañía de aviones en Chihuahua”

Influenciado por dos tíos que eran mecánicos aviadores y que desde muy jóvenes empezaron a volar aviones pequeños, Daniel Chacón sintió gran atracción por esos aparatos que “en esa época sólo se usaban para fumigar, llevar gente a la sierra y para pasear a la novia”.

Y aunque sus tíos pensaban que iba a ser aviador, “mi mamá se encargó de alejarle esas ideas de la cabeza” afirma con convicción.

“Hoy los intereses de la juventud no van en el sentido social, su rebeldía se expresa de otras maneras”

La Guerra Fría, la amenaza nuclear y las problemáticas sociales eran el pan de cada día durante sus años de adolescencia y juventud. “En 1970 terminé la prepa y me fui al Tecnológico de Chihuahua a estudiar Ingeniería Química, carrera que nació porque el Grupo Ballina necesitaba químicos para su empresa Celulosa de Chihuahua” expresa sin dejar de sonreír.

“Me gradué en 1974, en una generación que sólo tuvo diez ingenieros químicos. Hice la carrera en ocho semestres porque adelanté materias en un par de veranos. Luego me casé con Carmen Tapia y tuvimos nuestros tres hijos muy pronto, así que agarramos responsabilidades a temprana edad” relata entre risas.

“Mi primer trabajo fue como Ingeniero en Fertilizantes Mexicanos de Camargo, lo que fue una gran decepción para mi tío que ya me hacia piloto”

“Era una planta con procesos muy complejos y tecnología japonesa de punta que manejaba materiales peligrosos. Cuatro años después me fui al Instituto Mexicano del Petróleo a la Ciudad de México, donde me formé en la asesoría de técnicos para echar a andar plantas nuevas por todo el país” nos dice el ingeniero.

“Fue cuando se descubrieron los yacimientos de Campeche y se creó la división para la construcción de las plataformas petroleras en el Golfo de México. Yo supervisaba la construcción de las plataformas para ponerlas a funcionar. Fueron siete años de intenso trabajo durante los cuales me alejaba mucho de la familia y vi bastantes accidentes fatales” nos cuenta con gran serenidad.

“Llegué a Juárez con mi familia en 1984 a trabajar en una planta que entonces tenía fama de ser la más insegura y peligrosa de la ciudad”

“En la planta se fabricaba el ácido fluorhídrico, que desde la escuela nos habían dicho era el más peligroso. Luego trabajé en una planta que fabricaba detectores de humo”.

“Posteriormente me vinculé al recién creado departamento de Protección Civil durante la administración de Villarreal, quien enfrentaba problemas de fugas y explosiones en los ductos de gas en la colonia Hidalgo. Me confiaron la tarea de supervisar la reconstrucción de las tuberías del gas que llegaba de Estados Unidos porque Juárez era una isla en México que surtía sus servicios vitales del vecino país”.

“Al llegar la administración de Ramón Galindo y estando como director de Protección Civil, nos pasan el Cuerpo de Bomberos. Gestionamos donaciones para conseguir ambulancias y capacitamos a los bomberos como paramédicos” nos relata satisfecho.

“Durante la administración de Elizondo se crea la Dirección de Ecología y Protección Civil y como Director me tocó ser pionero”

“Seis meses antes de terminar la administración de Galindo, renuncié para ser suplente de Rodolfo Bermejo en su carrera por la Presidencia de Juárez, pero el candidato elegido fue Gustavo Elizondo”.

“Hice mi maestría en Ingeniería Ambiental y gracias al doctor René Franco Barreno empecé a dar clases en la maestría de Ingeniería Ambiental en la UACJ” expresa con gratitud hacia el ex rector.

“La segunda maestría la hice en Gestión Pública, otra de las áreas de gran interés para mí”

Daniel Chacón fue delegado de la Profepa en el estado de Chihuahua y también en la Ciudad de México, pero estando el DF saltó a la Semarnat de donde, en 2005, pasó a la Comisión de Cooperación Ecológica Fronteriza, Cocef, de la cual se hizo cargo hasta el año pasado.

“Hicimos un análisis de medios y nos dimos cuenta que cuando inició mi gestión, en las notas ambientales se mencionaba a la Cocef sólo un 2 por ciento. El año pasado, esa presencia había pasado a ser de un 20 por ciento” expresa satisfecho de su labor en el organismo binacional.

“Estando en la Cocef hicimos un fondo para reconstruir los baños en diferentes escuelas de la ciudad, labor muy agradecida por los niños”

“Después de terminar mi labor en la Cocef, me dediqué a desarrollar algunos proyectos personales relacionados con la música y la carpintería, pero desde el 1 de febrero estoy en la Comisión Nacional del Agua, Conagua, en el DF.

“Soy rotario y me satisface ofrecer mis servicios a los niños con cáncer”

Su labor altruista la ha realizado en el Club Rotario, donde destaca dos programas: la ayuda a los niños con cáncer, a quienes no sólo se les brinda ayuda con los medicamentos y tratamientos, sino que se selecciona un grupo de 15 de ellos y durante tres días se les lleva a Disneylandia.

“También realizamos una labor con jóvenes a través del Rotary Youth and Leadership Award (RYLA), donde realizan un retiro de cuatro días para líderes preparatorianos donde les dan formación en liderazgo, responsabilidad social y plan de vida y de carrera.

“Creo que preparar a los jóvenes y cuidarlos desde niños es fundamental si queremos que nuestra sociedad sea diferente”

“Ayudamos también al Centro Juan Pablo II, una guardería en Riveras del Bravo y que brinda servicio a los niños de madres trabajadoras, una labor que debió haberse iniciado hace muchos años, pues los niños crecieron solos y ahora estamos viendo y viviendo las consecuencias” expresa con preocupación.

“He sido muy bendecido por la vida, pero he vivido momentos duros por la partida de mis padres, son ausencias que nunca se llenan”

“Me gusta comer todo lo que engorda, pero siempre he mantenido esa lucha con el peso. Los burritos, los tacos y antojitos me encantan, pero a fuerza de hacer dietas, también le he sacado el gusto a las ensaladas” nos dice sonriente.

Viajero incansable, ha disfrutado de manera especial la oportunidad de estar en el Cenáculo donde Leonardo Da Vinci pintó la Última Cena y su visita al Partenón de Atenas.

Paralelo a estos viajes, le gusta coleccionar reproducciones a escala de lugares y edificios emblemáticos de los sitios que visita, tales como la Torre Eiffel, la Sagrada Familia de Gaudí en Barcelona, la Torre de Londres y el Coliseo Romano, entre muchos otros.

“En mi juventud me gustaba mucho leer novelas como ‘Las sandalias del pescador’ de Morris West o ‘Cien años de soledad’ de García Márquez”

“Además de la música que compongo, me gusta escuchar los clásicos: Tchaikovsky, Vivaldi, Liszt, Stravinsky… Me gusta el rock dulce y también la música moderna, la new age de Vangelis o Yanni. De mis tíos aprendí el gusto por el tango y las canciones de Piporro, que desde niño escuchaba en una rockola que tenía el abuelo en Durango” concluye nuestro invitado de Daniel Chacón.